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¿Estamos rindiendo cuentas a otros?

«El director ejecutivo de una empresa importante me confesó una vez: Tengo un banquero para mantenerme solvente, un abogado para mantenerme legal y un médico para mantenerme saludable, pero no tengo a nadie que me ayude a evaluar mi condición espiritual” 1. Esta es una trágica realidad que podemos vivir miles de cristianos en el mundo. Lo que es más preocupante, es una realidad que podemos estar viviendo miles de líderes cristianos en el mundo. Con el paso de los años me he dado cuenta de lo difícil que puede ser para algunos de nosotros el reconocer que necesitamos ayuda de otros. Esta mañana estaba conversando con mi esposa acerca de algunos líderes que conozco y que han dejado de rendir cuentas acerca de su vida espiritual. Es triste que debido al paso de los años y la experiencia ministerial lleguemos a creer que no necesitamos de otras personas para dar cuenta de nuestras vidas y de nuestro trabajo en el ministerio.

Creo que resulta vital para cada líder en el rol o la posición en que se encuentre poder tener una o mas de una persona para rendir cuentas de su vida. Entiendo que para algunos esto debe ser chocante, pero la gran cantidad de casos de líderes religiosos cayendo en inmoralidad sexual, en suicidio, en abuso de sustancias y en un millar de otras cosas nos dan cuenta de lo necesario que es tener un momento para rendir cuentas a otros hermanos.

Necesitamos desarrollar un modelo de auditoria espiritual. No solo hacer auditoria espiritual a los demás, sino que desarrollar la costumbre o el hábito de reunir a uno o mas hermanos de confianza para dar a conocer como nos encontramos.

Esta idea de que solo necesitamos confesar a Dios lo que ocurre en nuestra vida, es una forma de evitar enfrentar los pecados o tentaciones que como cristianos podemos llegar a enfrentar. Es una muestra más de nuestro orgullo personal y religioso o incluso de nuestra independencia de los demás.

Podemos iniciar nuestra auditoria espiritual reuniendo a hermanos de confianza y abriendo nuestro corazón con ellos. Hablando de nuestras tentaciones en las diferentes áreas de nuestra vida. Como esta nuestra pureza, nuestra relación matrimonial, nuestra crianza de los hijos, nuestra tarea como padres, hermanos, amigos.

Podemos evaluar incluso como está nuestro crecimiento espiritual, que tanto hemos cambiado de un año a otro en nuestra manera de hablar o en nuestra manera de comportarnos.

El apóstol pablo nos entrega varias listas de cosas en las que podemos autoevaluarnos y al mismo tiempo dar cuenta a otros de estas áreas.

1 Timoteo 4:12-16 «No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza. 13 Hasta que yo llegue, dedícate a leer las Escrituras a la iglesia, y a animar y a enseñarles a los creyentes. 14 No descuides el don espiritual que recibiste mediante la profecía que se pronunció acerca de ti cuando los ancianos de la iglesia te impusieron las manos. 15 Presta suma atención a estos asuntos. Entrégate de lleno a tus tareas, para que todos vean cuánto has progresado. 16 Ten mucho cuidado de cómo vives y de lo que enseñas. Mantente firme en lo que es correcto por el bien de tu propia salvación y la de quienes te oyen.»

Aquí encontramos algunas áreas de evaluación.

¿Cómo estamos en nuestra conducta cristiana. Hay una diferencia notable entre nosotros y los que no son cristianos?
¿Cómo está creciendo nuestra fe, nuestro amor, nuestra pureza?
¿Qué tanto estamos creciendo en nuestro ministerio, en nuestra enseñanza para los demás?
¿Cuánto estamos desarrollando nuestro don?, ¿Lo conocemos?
¿Estamos progresando o estamos estancados?
¿Cómo anda la integridad en nuestra vida?
¿Enseño lo que vivo o solo enseño y vivo de otra manera?

No debemos dejar de dar cuenta de nuestras vidas y ministerios a otros hermanos. El hecho de estar en un rol de liderazgo no nos hace supercristianos espirituales y libres de pecado, al contrario, nos expone mucho más que a los demás a las tentaciones del diablo.

“¡La retroalimentación es el desayuno de los campeones!” —Ken Blanchard

Esto es muy cierto para nosotros. Debemos generar un grupo de personas que sientan la libertad de decirnos lo que ven y lo que no ven en nosotros con el fin de que tengamos la oportunidad de cambiar y crecer más en Cristo.

¿Tienes este grupo de personas a tu alrededor?
¿Tienes el hábito de dar cuentas a otros de tu ministerio y de tu vida?

Si no es así, es tiempo de hacerlo. Hay una gran bendición al momento de abrirnos y ser vulnerables con nuestras debilidades. Recuerda que Dios le dijo a Pablo: ««Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad».» 2 Corintios 12:9.

Bendiciones!!

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  1. https://www.smallgroups.com/articles/2022/conducting-spiritual-self-audit.html

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

2 Comments

  • Geovanny Moreno

    Excelente artículo!!! Me parece que es una gran verdad. Muchos de nosotros, especialmente los ministros, necesitamos rendir cuentas a Dios primeramente, pero también a aquellos en nuestras iglesias que nos puedan ayudar en nuestras vidas espirituales. A veces nos confiamos y creemos no necesitar ayuda, sin embargo, somos blanco del enemigo por estar al frente de las congregaciones, por lo que, vamos a necesitar la mentoría, asesoramiento y consejo de aquellos que nos puedan decir las verdades de nuestras malas conductas. Somos personas comunes y corrientes con defectos y sentimientos igual que los demás, así que, reconozcamos nuestras flaquezas y sometámonos humildemente al escrutinio de nuestros consiervos. Buen mensaje hermano. Muchas gracias.

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