Devocional,  Matrimonios

Como enfrentar y superar las crisis en nuestro matrimonio y en la vida

Cada persona y relación es diferente. Debido a esto, es que reaccionamos de una forma distinta a las situaciones que nos afectan. Vemos esto por ejemplo en Job y su esposa.

Cuando Job y su esposa estaban enfrentando su crisis, la Biblia nos dice que reaccionaron de la siguiente manera:

— ¿Todavía mantienes firme tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! 10 Job le respondió:—Mujer, hablas como una necia. Si de Dios sabemos recibir lo bueno, ¿no sabremos recibir también lo malo?. A pesar de todo esto, Job no pecó ni de palabra. (Job 2:9-10).

Muchos hemos criticado a la esposa de Job debido a sus palabras insensatas, sin embargo, no se nos dice lo mucho que ella también sufrió a causa de la prueba para su esposo. Salvo por la enfermedad, la esposa de Job sufrió las mismas perdidas que él. Pero además de estas, tuvo que ver a su esposo casi pudrirse a causa de este mal. ¿Qué haría usted en el caso de ella?. Si su esposo o esposa están pasando por una situación parecida, ¿qué reacción tendría?. Recuerdo escuchar en muchas ocasiones a un hijo decir: “prefiero que muera a que siga sufriendo”, o a un esposo decir:  “lo mejor que puede pasar es que muera para que pueda descansar”. Ver el sufrimiento de alguien que amamos nos puede llevar a pensar o a decir cosas que pueden parecer insensatas o demasiado emocionales. ¿Qué quería decir realmente la esposa de Job con sus palabras?, ¿Quería blasfemar contra Dios o guiar a su esposo a cometer suicidio como lo menciona Lockyer e su libro “Todas las mujeres de la Biblia”?: [1]

Ella lo incitaba a que cometiera suicidio y así se evitara mayor angustia. Además, estaba la sugerencia diabólica de que negara su fe en Dios al ver que este le permitía pasar por semejante tormento físico y perdida material. Los comentaristas hablan mal de ella porque permitió que Satanás la usara como un instrumento para afligir a su esposo en lugar de consolarlo. Al mismo tiempo Lockyer hace referencia al comentario de Agustín diciendo que “Agustín se refirió a ella “como la cómplice del diablo”. Y menciona a la vez a Calvino diciendo que “era un instrumento del diablo, una furia diabólica” (Lockyer 2004, 257).

Por otro lado y casi en contraste con lo que menciona Lockyer, Juan A. Monroy menciona:

A favor de la mujer de Job es preciso tener en cuenta que era un ser humano, no un árbol ni una columna de mármol. Tenía corazón y sentimientos. Lo ocurrido había cambiado su vida. La ruina total de la hacienda. La pérdida de todo el ganado. La matanza de los criados, todo eso la afectaría igual que al marido. Y los 10 hijos muertos eran también sus hijos. Excepto la enfermedad, que se sepa, había pasado por los mismos sufrimientos que el marido. Eva colaboró con el diablo en la caída. La mujer de Job no, el diablo perseguía sólo al marido…Nada de todo lo que le achacan estaba en su mente. La represión de su marido es dura en el fondo, pero suave en la forma. No le dice que sea una mujer fatua, sino que perturbada por el dolor ha hablado como una de ellas. El jesuita Juan Leal dice que el término hebreo empleado en este versículo, atendiendo a su etimología, significa decaída. ¡Quién no decae teniendo en cuenta de dónde esta mujer había caído! [2]

El punto en cuestión, no es defender a ninguno de los dos, sino que demostrar que cada persona puede reaccionar de una manera diferente ante las crisis. Por ende pueden pensar que una solución es mejor que la otra.

El caso de Moisés es relevante en este asunto. Cuando se encontraba angustiado y desesperado a causa de la carga en que se había transformado el pueblo para él[3], interpeló a Dios diciendo:

Si esta es la manera como piensas tratarme, sería mejor que me mataras. ¡Hazme ese favor y ahórrame esta miseria! (Números 11:15)

Moisés tenía una mejor idea en su mente y me atrevería a decir que quiso manipular a Dios con su argumento. Obviamente Dios lo conocía y no le tomó en cuenta su berrinche. A cambio le dio la correcta solución. (Número 11:16-30).

Todos reaccionamos de una manera diferente a las crisis, sin embargo, es importante aprender cómo lidiar con ellas y salir victoriosos.

Las crisis son parte de la vida y por ende afectarán a las personas y a las relaciones aun cuando estas tengan su confianza puesta en el Señor.

¿Qué es una crisis?

El Dr. Norman Wright[4] menciona lo siguiente en cuanto a esto: “Cuando un problema es abrumador, o cuando nuestro sistema de sostén y apoyo, dentro de nosotros o de los demás no funciona, perdemos el equilibrio. Esto es lo que llamamos una crisis.” (Wright 1990, 8). Una crisis nos desequilibra y nos hace perder el norte, la visión.

En una ocasión, los discípulos se encontraban con Jesús en la barca cruzando el lago. Jesús estaba agotado del día tan intenso que había tenido, así que se durmió en una orilla de la barca. El relato bíblico nos dice lo siguiente:

Luego subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 De repente, se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero Jesús estaba dormido. 25 Los discípulos fueron a despertarlo. — ¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar! 26 —Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo. 27 Los discípulos no salían de su asombro, y decían: « ¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?» (Mateo 8:23-27).

Dos cosas que es importante considerar:

  1. Las crisis aparecen en cualquier momento. (Mateo 8:24). No se toman la amabilidad de avisarnos cuando llegarán, simplemente lo hacen y se quedan todo el tiempo que desean. Conviene que tengamos al menos una o más de una herramienta para hacerles frente.
  2. Las crisis provocan emociones fuertes en nosotros. Mateo 8:25). Si no sabemos cómo controlar estas emociones, podemos llegar a tomar decisiones irracionales. (Mateo 23:3-5: este es un caso extremo, pero real aun en nuestros días).

Debido a estas cosas, es que necesitamos aprender cómo enfrentarlas.

Podemos enfrentarlas debido a nuestra nueva naturaleza. Debido a que somos cristianos, tenemos las herramientas y el poder para hacerles frente a estas crisis y vivirlas hasta que terminan. (Efesios 3:20-21). El resultado de esto, es que podemos terminar siendo más fuertes, firmes y estables en nuestra fe debido a que no las evitamos, sino que las enfrentamos y las vencemos. (1 Pedro 1:6-7; Santiago 1:2-4). Eso sí, no podemos hacerlo solos. Necesitamos a Jesús con nosotros en medio de las crisis. Necesitamos a la comunidad con nosotros en medio de las crisis. Necesitamos ser humildes para reconocer que necesitamos lo que mencionamos antes.

Con esto en mente, podemos encontrar una guía que nos puede ayudar a enfrentar y vencer las crisis.

Primero, la escritura de Mateo comienza diciendo que Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. Él no nos deja solos. Jesús va al frente de nosotros para acompañarnos en nuestras crisis. Incluso podríamos decir, que Jesús nos lleva a enfrentar las crisis de nuestra vida para demostrarnos que nos está acompañando y que intercede por nosotros cuando ya no podemos hacerlo con nuestra fuerza. Pero además de esto, y como lo mencioné antes. Jesús está con nosotros en la crisis desde antes y hasta el final. Nunca nos abandona. “Pero Jesús estaba dormido” nos dice el pasaje. Ahora, esto es un patrón en la vida del cristiano. Podemos ver como Dios no abandona a su gente en ningún momento. Siempre está con nosotros. (Isaías 41:10; Josué 1:9; Deuteronomio 31:8; Salmo 121:5-8; Salmo 37:23-24). Dios siempre está con nosotros. Incluso está con nosotros para darnos la salida a la prueba en que nos encontramos. (1 Corintios 10:13). Podemos confiar en que Dios está con nosotros en todo momento.

¿Qué hacer entonces ante las crisis?

  1. Debemos tener la convicción de que no estamos solos en las crisis. Jesús está con nosotros.
  2. Debemos ir a él en busca de ayuda. “Los discípulos fueron a despertarlo
  3. Depositar en él nuestras angustias. “— ¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar! “  
  4. No dejar que las emociones nos dominen. “—Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo?“ Esto nos hace perder el rumbo y dejar de ver a Jesús. (Mateo 14:30-31; Hebreos 2:1)
    1. Pedir a Dios sabiduría para enfrentar este tiempo de crisis. (Santiago 1:5)
  5. El Señor calmará la tormenta cuando llegue el momento adecuado. “Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo
  6. Adore y agradezca a Dios por calmar sus tormentas. “Los discípulos no salían de su asombro, y decían: « ¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?”

Todos enfrentaremos crisis de todo tipo y tamaño.

Una de nuestras más grandes crisis ha sido enfrentar la infertilidad. Cuando recién nos casamos mi esposa y yo queríamos tener bebes y vivir lo mismo que muchas parejas experimentan, sin embargo, con el paso del tiempo nos enteramos que no podríamos cumplir con nuestro sueño. Una condición médica nos afectaba para llevarlo adelante. (Obviamente Dios estaba llevándonos a caminar por un desierto muy árido y a navegar por un mar de aguas turbulentas que solo él podía llegar a calmar) Pero en ese momento no estaba claro para nosotros que Él estaba acompañándonos y que nos guiaba. Porque a medida que cruzábamos este mar y ese desierto, las preocupaciones, los miedos, las inseguridades y un gran número de pensamientos negativos luchaban en nuestro interior y no nos dejaban ver que Dios estaba con nosotros. Hasta que un día, después de un largo camino mi esposa y yo logramos comprender que la voluntad de Dios era distinta a la nuestra. No fue fácil llegar a esta convicción. Pero cuando lo hicimos encontramos paz. Hicimos todo lo que detallamos anteriormente. Afirmamos la convicción de que contábamos con el poder de Dios para enfrentar nuestra crisis. Entendimos que Dios nos estaba llevando y acompañando de principio a fin en el proceso. Lo buscamos en oración y clamor. No lo dejamos descansar en búsqueda de respuestas, de ayuda, de consuelo. Depositamos en él y en la orilla de nuestra cama, las muchas lágrimas de angustia y desesperación que cargábamos por dentro. Luchamos constantemente para nuestras emociones no nos dominaran y con mucho esfuerzo las mantuvimos controladas casi la mayor parte del tiempo. Le pedimos a Dios que nos diera sabiduría para enfrentar nuestra crisis y caminar con paz en medio del desierto. Hasta que un día por la tarde después de casi un año de duelo y tormento, Él nos trajo descanso. Como lo dice Mateo, encontramos en él descanso para nuestra alma. (Mateo 11:28-29). Ese día, dejamos todo en manos de Dios y le dimos gracias por su compasión, amor, paciencia y perdón hacia nosotros. Ese día aceptamos su voluntad con todo nuestro ser y decidimos que nada nos apartaría de su amor por muy fuerte que se sintiera.

Aún recuerdo, los llantos, los sollozos, los gritos que esa tarde mi esposa y yo experimentamos y depositamos a los pies de Jesús y en la presencia de Dios. No hay momento más hermoso que el momento en que sentimos que Dios estaba con nosotros y que nos abrazaba y aquietaba nuestra alma.

No es fácil enfrentar las crisis. Hay algunas más fuertes que otras. Pero cuando llegamos a la convicción de que Jesús si está presente y que no se irá. Todo pasa con más tranquilidad.

Así que no desista en medio de sus crisis. Estas vienen y van. Pero Jesús siempre está con nosotros. Él no nos abandona. Él se queda y a su debido tiempo calma la tormenta y nos lleva a aguas más tranquilas.


[1] Herbert, Lockyer. 2004. Todas las mujeres de la Biblia. Miami, Fl.: Vida.

[2] Juan A. Monroy. 2020. Tomado de https://protestantedigital.com/enfoque/53240/la-mujer-de-job

[3] Aquí puede ver el contexto de Números 11.

[4] Norman, Wrigth. 1990. Como aconsejar en situaciones de Crisis. Barcelona, España: Clie.

2 Comments

  • Evelyn Alvear

    Gracias Cristian y Paty.
    Ha sido inspirador sentir como Jesús nos libera de toda oscuridad, aún cuando pensamos que estamos solos. Él llega y nos libera. No es fácil, pero nos abandona.

    Gracias gracias.
    Para Dios sea toda gloria!!

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