Devocional

Disciplina

Un líder es una persona que ha aprendido a obedecer una disciplina impuesta desde afuera, y que luego ha adoptado una disciplina más rigurosa desde adentro. (1)

No puedo estar más de acuerdo con esta declaración. Para ser honestos, una persona nunca aprende a ser disciplinada sin aprender a someterse a una dirección externa. Lo vemos en nuestros hijos por ejemplo (hablo de nuestros hijos). Si no ayudamos a nuestros hijos a obedecer la dirección que le damos, entonces con el tiempo les será muy difícil obedecer una disciplina que se autoimpongan.

La disciplina es vital para el liderazgo. Sobre todo, porque los líderes necesitamos ser autodisciplinados. La autodisciplina es vital para nuestra tarea de liderar a otros. ¿Se imaginan dirigir a las personas, sin antes poder dirigirnos a nosotros mismos?, ¿Sin poder controlar nuestras pasiones?
Bueno, no tenemos que ir muy lejos en este asunto, basta con que miremos o evaluemos la vida de nuestros líderes en diferentes ámbitos de la vida. Líderes religiosos que nos son capaces de liderarse así mismos y que caen una y otra vez en actitudes o faltas contra la moral. Líderes académicos que pasan por lo mismo. Líderes de influencia, que nos llaman a ir en contra de lo que Dios enseña en las escrituras. Líderes empresariales que con su ejemplo muestran su falta de control. Líderes de todo ámbito, que al no poder auto liderarse, se desacreditan para llevar adelante la obra que tienen por hacer.
Por otro lado, la falta de disciplina en la vida de las personas, pareciera estar de moda. Aunque, para ser honestos, nunca ha pasado de moda.
¿Y qué tal nosotros?, cómo anda nuestra disciplina?, qué cara mostramos a los demás?

Algunos de nosotros podemos llegar a ser muy exitosos en un área de la vida, y ocultar de los demás el fracaso que ocultamos detrás de la pompa del éxito mundano. (Malos matrimonios, inmoralidades, falla en la crianza y la lista puede ir en crecimiento).

Hermanos y amigos, la disciplina, la autodisciplina es algo que no podemos dejar de cultivar. Especialmente si somos cristianos. Los cristianos debemos ser el mejor referente para cualquier área de la vida.

Sanders menciona en su libro lo siguiente:

El líder emergente se alimenta correctamente, se para recto, y se prepara para hacer una buena guerra. Sin renuencia emprende la desagradable tarea que otros evitan o el deber oculto que otros esquivan porque no produce aplauso público. A medida que el Espíritu llena su vida, aprende a no evadir las situaciones difíciles o alejarse de personas impacientes. Con mucha bondad y coraje administrará reprensión cuando sea necesario, o ejercitará la disciplina necesaria cuando los intereses del Señor lo demanden. No obrará con dilación, sino que preferirá abocar las tareas más difíciles primero.

¿Cuán desafiados podemos sentirnos con estas palabras? o incluso, cuan incómodos deberíamos sentirnos a causa de nuestra tibieza o pereza. Cada cristiano y especialmente los líderes cristianos, debemos trabajar duro cada día para ser disciplinados y dar gloria a Dios con lo que hacemos.

¿En qué punto nos encontramos hoy en día?
¿Tenemos el deseo de crecer, pero no hacemos algo para lograrlo?
¿Estamos estancados?
¿Tenemos miedo de avanzar?
¿No queremos pagar el precio del crecimiento?
Cada uno necesita evaluar y tomar la decisión que requiera. Pero no vamos a lograr ser los líderes que Dios busca y que la gente requiere a menos que demos el paso hacia la disciplina de vida.

(1) J. Oswald Sanders. Liderazgo Espiritual. Páginas 52-53.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *