Devocional

El camino de Dios es perfecto

Siguiendo a Jesus

El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.

Salmo 18:30

A pesar de los años que han pasado, la Biblia continúa afirmando una verdad absoluta. El camino de Dios es perfecto.

¿Qué significa esto para nosotros?, que podemos confiar en seguir a Dios y su Palabra, porque no tiene errores, no se equivoca. Hoy en día existen muchos maestros y grupos religiosos que nos indican un camino a seguir, pero con el tiempo nos damos cuenta de que esos caminos no son perfectos, sino que están llenos de errores. Sin embargo, el camino de Dios continua siendo perfecto.

El camino de Dios se refiere a la conducta de Dios.
Generalmente la palabra camino se usa para referirse a como se comporta alguien. El camino de los justos, se refiere a la conducta de los justos, al estilo de vida.
La palabra hebrea que se usa para referirse a camino se traduce como: «manera de actuar o costumbre». Entonces es claro que no se refiere a un camino de tierra o a una calle, sino que a la conducta de Dios. Esta conducta es irreprensible, incuestionable.
Dios no se comporta como los seres humanos.
El sentido bíblico de la palabra perfecto, se define como «libre de culpa y que no está sujeto a reproche».
¿De qué ser humano podría decirse esto?.
La escritura nos dice que «todos hemos pecado». (Romanos 3:23). «No hay un solo justo». (Romanos 3:10). Esta es la realidad del hombre, no es justo, no es perfecto y sus caminos van siempre hacia el mal. (Efesios 2:1-2).

Entonces, podemos tomar algunas aplicaciones para nuestra vida considerando este pasaje:

  1. Podemos confiar en la Biblia
  2. Podemos confiar en Dios
  3. Podemos decidir seguir las enseñanzas de las escrituras porque son absolutas
  4. Podemos imitar el comportamiento de Dios enfocándonos en Cristo
  5. Si hacemos esto, Dios será nuestro refugio.

Bendiciones

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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