Devocional

¡El peligro de desconectarse de Dios!

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Hubo una ocasión en la vida del rey David en que se perdió en sus decisiones. 2 Samuel 11:1-5 nos relata esta situación.

En la primavera, que era la época en que los reyes salían de campaña, David mandó a Joab con la guardia real y todo el ejército de Israel para que aniquilara a los amonitas y sitiara la ciudad de Rabá. Pero David se quedó en Jerusalén. Una tarde, al levantarse David de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era sumamente hermosa, por lo que David mandó que averiguaran quién era, y le informaron: «Se trata de Betsabé, que es hija de Elián y esposa de Urías el hitita». Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia y, cuando Betsabé llegó, él se acostó con ella. Después de eso, ella volvió a su casa. Hacía poco que Betsabé se había purificado de su menstruación, así que quedó embarazada y se lo hizo saber a David.

2 Samuel 11:1-5, NVI.

La escritura nos dice: «En la primavera, que era la época en que los reyes salían de campaña (guerra)…David se quedó en Jerusalén.». Este era el momento en que los reyes salían en búsqueda de conquistas. Era el momento en que mostraban su fuerza, su poder y terminaban muchos de ellos regresando a sus lugares de origen con grandes victorias y tesoros. Roberto Lloyd comenta lo siguiente: Los israelitas habían estado en guerra con los amonitas por un año, pero el conflicto todavía no se resolvía definitivamente. Pasó el invierno y la primavera tuvo su inicio glorioso. Durante los meses no propicios para guerrear, los reyes se preparaban para reanudar sus campañas en el clima más templado de la primavera. Lo acostumbrado era que el rey fuera con sus tropas, pero en esta ocasión, y sin consultar al Señor, David permaneció en Jerusalén. Este descuido en sus responsabilidades causó que estuviera en el lugar equivocado. Debía haber estado con su ejército. Sin embargo, permaneció en la comodidad de Jerusalén.

El error más grande en la vida de David, fue no haber consultado al Señor. Consultar al Señor significaba todo para la vida del rey David. La victoria dependía de su dependencia en Dios. Pero en esta ocasión como lo menciona atinadamente Lloyd, «permaneció en la comodidad de Jerusalén».

Ahora, este descuido no terminó solamente en una falta menor, al contrario, su descuido terminó afectando profundamente el carácter de David y el de su familia. Algo en el corazón de David se rompió ese día. Se formaron grietas profundas en su carácter, lo que desencadenó una serie de eventos desafortunados para él y para muchas otras personas más.

  • Ese día nos relata el pastor Wilfor Galindo Reyes en su sermón «LOS PELIGROS DE NUESTRO CORAZÓN» se generaron 4 grietas en el corazón de David.
  • Se creo una grieta Espiritual: Por el ocio, desmotivación, búsqueda de Dios en oración, ídolos en su corazón.
  • Se creo una grieta en su Familia. 7 matrimonios, 13 hijos, incluido el hijo muerto con Betsabé. Su hijo mayor lo quiso matar para usurpar el trono. Uno de sus hijos violo a su media hermana.
  • Se crearon grietas Emocionales: donde había lujuria, deseos en la carne, fornicación, adulterio, vacíos emocionales muy fuertes (7 esposas).
  • Se creo la mayor de sus grietas. El Orgullo: la mayor de sus grietas fue el orgullo por su posición de rey, su autosuficiencia, no reconocer que todas estas grietas aparentemente pequeñas, con cada temblor en su vida, terminaron provocando un daño estructural en su edificio, y su vida colapso.

Todas estas cosas fueron el resultado de la desconexión de David con Dios.
Es difícil pensar que alguien tan cercano al corazón de Dios pudiera experimentar algo como esto, pero la verdad es que este tipo de situaciones son mas comunes de lo que pensamos. Regularmente nos enteramos de como personas muy cercanas a Dios cometen este tipo de faltas delante del Señor y la mayoría de ellos terminan con sus vidas y relaciones destruidas.

En este momento, es bueno considerar nuestra conexión con Dios. Si David, un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22), pudo desconectarse y caer en semejante calamidad, también nosotros podemos llegar a caer en esto. Desconectarse de Dios es lo más necio que como cristianos podemos hacer. No importa la situación, no importa la prueba, no importa el dolor, desconectarse de Dios no puede ser una opción para nosotros. El riesgo, el costo a pagar es demasiado alto. Por otro lado, si alguna vez pasamos por esto, debemos saber que al arrepentirnos Dios puede perdonar cualquiera de nuestras fallas. Su amor y su misericordia son muy grandes.

Para considerar:

  • Cuide su vida espiritual
  • Cuide sus relaciones interpersonales
  • Cuide lo que entra a su vida y lo que entrega a los demás
  • Viva en pureza y santidad, entregado a Dios en cada área de su vida
  • Manténgase limpio de sus pecados confesando regularmente a los demás y de cuenta de su vida a otros para que alguien más pueda estar atento de lo que ocurre con su vida.

Para orar

Señor, líbrame de tener un corazón orgulloso y arrogante que me impida estar cada día cerca de ti.

Bendiciones

Lloyd, R. (1993). Estudios Bı́blicos ELA: El rey verdadero (1ra y 2da Samuel) (pp. 116–117). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

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