Devocional

Para, mira y escucha

Para... mira... escucha

En nuestra vida tan agitada, resulta muy difícil tomar tiempo para detenerse en el camino. Hijos pequeños, un trabajo extenuante, muchas responsabilidades financieras, amigos enfermos por visitar, duelos, entre otras muchas cosas más que hacen que nuestro día sea cada vez más corto, o que por lo menos lo parezca así.

Marcos 6:31, nos muestra un momento en el día de Jesús y de sus discípulos, en que su agenda estaba tan apretada y tenían tanto que hacer, que fue necesario que Jesús los apartara por un momento para que pudieran parar, mirar y escuchar.

Y, como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: —Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco.

Marcos 6:31, NVI

Los momentos de reflexión son muy necesarios para cada uno de nosotros, sin estos momentos resulta muy difícil volver a reconectarse con el propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Jesús lo sabía muy bien. Él apartaba momentos para estar con Dios y poder conectarse con Él para seguir adelante. A lo largo de mis años como ministro, he podido descubrir que Dios nos ha dado el tiempo específico para hacer todo lo que tenemos que hacer. Nuestras 24 horas son suficientes para que podamos trabajar y respirar a diario apartando el tiempo suficiente para estar con Dios y renovar nuestro corazón.

Cuando miramos a Jesús, podemos verlo en medio de un ir y venir de gente llena de cargas extenuantes, pero él siempre tenía el tiempo y la actitud para atenderlos. Todo esto venía de sus tiempos a solas con Dios.

Debo reconocer que no es lo más fácil para mi apartar tiempo durante el día para reflexionar, pero comprendo lo importante que es y por ende me esfuerzo por tenerlo.

Debemos parar en algún momento del día para poder mirar a Cristo y escucharlo hablar. Él tiene un mensaje para nosotros y para los demás. Si nos negamos a parar, mirar y escuchar a Jesús, entonces nuestros pensamientos no serán llenados por el mensaje correcto. El mensaje nos llega y nos transforma cuando ponemos nuestra atención en el Señor. Así se lo hizo entender a Marta la hermana de Lázaro que estaba empeñada en atender las cosas de la casa mientras su hermana María sentada a los pies de Jesús recibía la mejor parte de todas. (Lucas 10:41-42)

No perdamos la oportunidad de dedicar tiempo al Señor, por eso este día, para, mira y escucha, luego continua con tus quehaceres.

Dios te bendiga

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