Devocional

¿Por qué amas a Dios?

Yo amo al Señor porque él escucha mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.

Salmo 116:1-2

El domingo recién pasado hablamos acerca de la compasión de Dios por nosotros. Esta compasión no se parece a la lastima que muchos de nosotros podemos sentir hacia los demás. Al contrario, la compasión es un sentimiento de identificación con el otro muy profundo. Cuando nos encontramos con alguien que es capaz de ponerse en nuestro lugar cuando estamos pasando por situaciones difíciles, es imposible no mantenerse conectados con el o ella. De hecho, cuando alguien se conecta con nuestro dolor, algo empieza a desarrollarse en esta relación. En el caso de nuestra relación con Dios, Él se conecta con nuestro dolor, Él entiende y él Siente. Es imposible no amar a alguien que sin tener que hacerlo, quiere escuchar nuestro clamor. Dios se interesa en nosotros. Dios se interesa de nuestro dolor. No estamos solos…

Bendiciones

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