Devocional

¿Soy de los que animan y edifican o estoy en el grupo contrario?

Los datos muestran desarrollo del discipulado en Sudamérica - Noticias -  Adventistas

Ir a descargar

Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo. 1 Tesalonicenses 5:11

El ánimo es muy importante para poder seguir avanzando en nuestra vida cristiana. Sin esto, muchos de nosotros podríamos estar fuera de la fe. Creo que para Pablo, el ánimo constante era super importante. Él mismo necesitaba ese ánimo. En una ocasión, fue Dios mismo el que le animó a seguir adelante cuando estaba dudando de lo que tenía que hacer. (2 Corintios 12:9). Siempre lo vemos acompañado de otros hermanos. Creo que por esta razón también el Señor envió a sus discípulos de a dos para que fueran y predicaran el mensaje en otros lugares. El mismo Señor, requirió del ánimo de sus discípulos cuando estaba orando en el jardín.
El ánimo constante es vital en todas las áreas de la vida, pero sobre todo en nuestra vida cristiana. Debemos recordar que por el hecho de vivir una vida contraria al sistema del mundo y que a diario enfrenta las artimañas de satanás, requerimos el ánimo constante.

Necesitamos el ánimo para seguir avanzando y necesitamos animar a otros para seguir ayudando a los demás.

La palabra ánimo se refiere no solo a dar palabras de aliento a otra persona, sino que se refiere a que esas palabras estén asociadas a la situación en que necesito el ánimo. Si estoy desanimado por temas sentimentales, lo que necesito es ánimo para levantarme de esa situación específica. Si estoy triste, necesito ánimo para dejar de estarlo. Si necesito ánimo porque he pecado, es vital que el aliento esté relacionado con lo que me ha pasado. No son solo palabras o invitaciones a tomar café. Es más que esto, es un empuje, un reto, una motivación a salir de donde estoy y seguir avanzando. Si vamos a animar a alguien, debemos ser consecuentes con lo que hacemos y enterarnos de lo que el otro esta viviendo para animarlo de la manera adecuada.

Por otro lado la palabra edificarse, se refiere a construir algo, terminar de edificar algo. Entonces no se trata solamente de dar soluciones rápidas o consejería de una sesión. Edificar implica trabajar con el otro. Recordemos que el fin de animarnos y edificarnos es el de ayudarnos en nuestra vida cristiana. La traducción en lenguaje actual de las escrituras nos dice esto: «Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana, como ya lo están haciendo.» Esta traducción me ayudó mucho esta mañana a comprender el sentido del ánimo y la edificación. Si tenemos el fin en mente, y conocemos la situación que afecta a o a los demás, entonces podemos trabajar con ellos para edificarlos en las áreas en que están debilitados con el fin de que crezcan y vivan de mejor manera su vida cristiana.

Creo que el desafío que nos presenta la escritura hoy, es convertirnos en el tipo de relaciones que construyen a los demás cristianos. No solo en personas que conocemos escrituras y las damos a los demás para que las lean o las guarden. Debemos convertirnos en cristianos que ayudan a los demás cristianos a crecer y madurar en su vida cristiana. Debemos prepararnos para nosotros mismos crecer y así estar preparados para ayudar a los demás miembros de la confraternidad. No somos islas, no debemos estar solos, nos necesitamos unos a otros para animarnos y ayudarnos mutuamente con el fin en mente, fortalecer nuestra vida cristiana.

Un detalle importante. Ambas palabras se encuentran unidas por la conjunción «y«, o en otros contextos conector lógico matemático «y» (-perdón que salga un poco de mi mentalidad informática-), lo que implica que ambos verbos deben cumplirse para que se logre la meta final. Crecer en nuestra vida cristiana. Otra cosa importante, ambos verbos se encuentran en modo imperativo, lo que los hace mandamientos y no simples observaciones. Por otro lado, el tiempo en que estos verbos están conjugados es el tiempo Presente activo. Esto quiere decir, que es algo que se desarrolla continuamente. Aún cuando Pablo habló a los Tesalonicenses hace miles de años, estos mandatos siguen estando activos para nuestra situación. Como cristianos debemos animarnos y edificarnos mutuamente cada día para crecer en nuestra vida cristiana.


Una palabra sobre el ánimo. La palabra usada para ánimo tiene el sentido bíblico de «aliviar el dolor o el sufrimiento, así como dar fuerza emocional a otros». Si nos damos cuenta, no se trata solo de palabras de aliento, sino que de una intención clara detrás de lo que decimos. El ánimo es un empuje, es un impulso a continuar avanzando en medio de las disficultades. Por otro lado, la edificación es un proceso, es algo que requiere un trabajo bien organizado y planificado. Con un fin en mente. El sentido bíblico de la palabra edificar se refiere a construir algo, es decir, acercar algo a su finalización. Teniendo en mente por ejemplo la plenitud moral de alguien o la conciencia de alguien hacia lo que esta haciendo». Que quiero decir con esto, que la edificación de los cristianos es una tarea importante, dedicada y sistemática. No podemos exigir cambios en alguien por el solo hechos de haberlo animado un día o dos. Al ánimo le sigue la edificación. El trabajo en conjunto con uno o con más hermanos para conseguir construir o terminar de construir lo que se ha empezado.

Fíjese en estos pasajes: 2 Crónicas 19:11, Nehemías 2:17, juan 16:33, Efesios 5:19, 1 Tesalonicenses 4:18 Todos ellos unen el ánimo y la acción para obtener un resultado.

Conclusiones

  1. Hay que tener un enfoque hacia los demás. Necesitamos enfocarnos en animar a los demás y edificarlos. Si todos pensamos de esta manera, todos vamos a crecer. Parece una utopía, pero es un mandamiento. Somos llamados todos a mirar hacia los demás y no hacia nosotros. De esto se trata el camino del calvario. Deja de pensar en ti y piensa en el otro. Así Dios podrá darte lo que necesitas. Si no nos vaciamos de nosotros mismos, Dios no nos puede llenar de Él mismo.
  2. Ambas acciones van juntas. Animo y edificación. Debemos dejar de dar aspirinas a los discípulos y escudarnos con nuestro poco tiempo en la fe, nuestra edad, nuestra falta de conocimiento e incluso nuestra falta de tiempo. Dios nos llama a dar ánimo y edificación. Si no sabemos como hacerlo, capacitémonos para ayudar. Busquemos leer mas la Biblia, compremos más libros, volvamos a la escuela o la universidad. Pero no nos quedemos con excusas.
  3. No podemos crecer solos. Necesitamos otros cristianos en nuestras vidas. EL orgullo no es de cristianos. Necesitamos humillarnos y reconocer que no somos capaces para todo. Necesitamos a otros que nos dirijan, nos enseñen, nos disciplinen. No somos niños, sino que adultos capaces de reconocer necesidad de ayuda.

Preguntas:

a. ¿Puedo medir mi crecimiento espiritual en base a mis relaciones?
La respuesta es Si, absolutamente. Es más, La Biblia nos muestra esto. Proverbios 13:20 y Hechos 4:13, Solo para mencionar. La calidad de nuestras relaciones impacta nuestra vida en todo sentido. Júntate con sabios y serás como ellos.
Si mejora mi entorno relacional, mejora también mi vida espiritual.

b. ¿Soy del tipo de relación que ánima y edifica?

c. ¿Qué implica para mi llegar a ser este tipo de relación?

La decisión correcta debe ser empezar a involucrarnos con los demás con el fin de animar y edificar a los hermanos y hermanas en su vida cristiana.

Bendiciones para todos

2 Comments

  • Iván

    Me animo mucho este mensaje, el ánimo es esa poderosa palabra que cada uno de nosotros tenemos y disponemos, el impacto que causa en las vidas de los demás sin duda llega como un bumerán de fortaleza hacia nosotros.
    No nos cansemos de animar porque el ánimo edifica fortalece motiva empuja a las personas…

    Gloria a Dios por su Palabra que nos muestra el valor y la vitalidad que nos da.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *