Devocional

¿Tienes la perspectiva correcta?

Cómo mantener el éxito en la perspectiva correcta - lmi-spain.com

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Muchos de nosotros enfrentamos a diario cuestionamientos acerca de la voluntad de Dios en nuestras vidas y en la de los demás.
En muchas ocasiones, podemos encontrarnos preguntando a Dios ¿Por qué?… esta pregunta se repite y se incrementa constantemente a medida que vamos conociendo la miseria o la pobreza en que muchas personas pueden vivir.

Hace unos días mientras participábamos de una brigada médica y de ayuda social en un pueblo de nuestro país, tuve que hacer esta pregunta en repetidas ocasiones. Para estar tranquilo, necesité orar y hablar con Dios debido a lo que las experiencias de otras personas que sufren me estaba causando. Especialmente tuve la oportunidad de visitar a una joven mujer que padece de una enfermedad muy delicada llamada Esclerodermia. Nunca en mi vida había escuchado de esta enfermedad, ni mucho menos había estado con alguien que la padeciera. Sin embargo, al conocer a esta mujer no pude resistir el preguntar a Dios, ¿por qué?. ¿Por qué permite que haya este tipo de dolor entre nosotros?, ¿Cuál es la razón?… Obviamente mi mente me llevó a recordar varios pasajes de la escritura que me querían enfocar en la perspectiva correcta, sin embargo, no fue hasta después de llorar y orar a Dios que mi perspectiva cambio.

Ahora, antes de que todo esto ocurriera, Dios me dirigió a leer el libro del profeta Habacuc. Nunca había meditado tanto en este libro como lo hice en estos días, y lo sigo haciendo. Me sorprendió bastante ver el tremendo cambio de actitud que se aprecia en los tres capítulos del libro.
Al inicio, todo comienza con una queja bastante fuerte (Habacuc 1:2-4). Habacuc le increpa a Dios el porque tiene que ver tanta violencia y porque parece que no escucha a su oración. Dos veces le dice a Dios ¿Hasta cuando?, dos veces más le pregunta ¿Por qué? y al finalizar su queja, Habacuc le dice a Dios que todo lo malo esta ocurriendo porque Dios no presta atención a lo que él le dice. Pero al final del libro, el profeta se transforma en una persona completamente confiada en el Señor y en todo lo que hace. (Habacuc 3:19). ¿Qué paso?, ¿Qué lo hizo cambiar tan drásticamente?. La respuesta es muy simple, cambió su perspectiva.

Habacuc paso por tres estados en su relación con Dios y que nos puede ayudar a nosotros a recuperar la perspectiva correcta de las cosas. Imagino que debió ser muy frustrante para este hombre acostumbrado a recibir revelación de Dios acerca de las cosas, solamente escuchar el silencio de Dios ante todo lo que estaba ocurriendo. Esto es algo que todos hemos experimentado, el silencio de Dios parece algo insoportable de escuchar. Cuando el silencio de Dios inunda nuestros oídos, nuestro corazón, nuestra mente tiende a nublarse y a perder de vista las cosas mas importantes.

Primero, Habacuc reclama a Dios por su falta de perspectiva.
Reclamar, quejarse, buscar respuestas con Dios o en Dios, no es algo negativo. Tampoco es algo que puede ofender a Dios. A lo largo de las escrituras podemos ver como Moisés pudo abrirse con Dios y expresar todo su desconcierto, su desanimo, su desesperanza delante de Dios, por la carga que significaba para el dirigir al pueblo. Jeremías pudo expresar su angustia delante de Dios y como se había sentido engañado. David clamo a Dios en diferentes ocasiones debido a las situaciones que tenía que enfrenta. Jesús pudo decirle a Dios que sentía angustia, tristeza de muerte. Estos y muchos otros han podido expresar sus corazones al Señor sabiendo que encontraran respuesta, consuelo, gracia para enfrentar los tiempo difíciles. Habacuc simplemente hizo lo que su corazón le movió a hacer. Él estaba mirando todo lo que ocurría desde sus ojos, la frustración de la falta de respuestas le aquejaba profundamente. El sentir que Dios no les escuchaba o no le quería escuchar, era algo frustrante. Pero no se quedó en la amargura, o en el desconsuelo. No abandonó su tarea de profeta. Al contrario, decidió exponer su sentir ante Dios y éste le respondió.

Segundo, Habacuc logra obtener la perspectiva desde los ojos de Dios
Al escuchar a Dios, Habacuc pudo recuperar la perspectiva. ÉL pudo entender que Dios no estaba sordo, ni ciego, sino que al contrario de todo esto, estaba actuando y moviendo las piezas para que su voluntad entrara en acción. Sin embargo, Habacuc necesitaba tener fe. «…pero el justo vivirá por su fe.». Habacuc 2:4).

Recordemos lo que nos dice Hebreos sobre la fe:
"Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver." (Hebreos 11:1, TLA)
"Ahora bien, fe es la realidad de lo que esperamos. Es la prueba palpable de lo que no podemos ver." (Hebreos 11:1, PDT)

Habacuc necesitaba volver a palpar las promesas de Dios, necesitaba volver a estar totalmente seguro de recibir lo que esperaba. Una persona no puede tener la perspectiva correcta, si no basa su confianza en Dios. Nuestra falta de confianza en Dios y en su plan, nos lleva a perder la perspectiva correcta. Muchas veces nuestra perspectiva de las cosas puede guiarnos en el camino equivocado, aun cuando lo que hagamos sea correcto para las demás personas. Ejemplo de esto podemos ver en Marcos 1:35-39

Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. 36 Simón y sus compañeros salieron a buscarlo. 37 Por fin lo encontraron y le dijeron: —Todo el mundo te busca. 38 Jesús respondió: —Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde también pueda predicar; para esto he venido. 39 Así que recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.

Jesús estaba en oración, buscando la perspectiva de Dios. Todo el mundo lo buscaba. Su ministerio estaba prosperando y los discípulos estaban animados de esto. Un día y al siguiente miles de personas ya los esperaban. El nombre de los discípulos ya no era desconocido, su casa no era solo la casa del pescador, ahora era la iglesia, o el lugar de encuentro, la casa de paz, de sanidad. No puedo imaginar lo que pasaba por la mente de estos hombres, pero sin duda, la perspectiva de Dios no era la que ellos tenían. Jesús después de orar, les dio a conocer lo correcto. Lo correcto en este momento no era quedarse y sanar más personas o predicar muchos más sermones. La perspectiva de Dios era irse a otros lugares para que Jesús pudiera predicar. Esta era su tarea. Su tarea no era establecerse, generar raíces, plantar una nueva sinagoga con un enfoque distinto. Su tarea era ir a otros lugares a predicar, porque para esto había venido.

Encontrar la perspectiva correcta implica dejar a un lado cosas que parecen importantes o son importantes. Todo esto con el fin de dar prioridad a lo que es importante para Dios.
Habacuc obtuvo esta perspectiva y por esta razón es que al final lo vemos en paz

Tercero, al obtener la perspectiva correcta pudo tener paz y alinearse con Dios.
Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; 18 aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! 19 El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas. Habacuc 3:17-19.

Habacuc alcanzó la perspectiva correcta. La que venía de Dios. Escuchó la voz de Dios y obedeció a su voluntad. Es tiempo de volcar nuestros corazones al Señor y buscar escucharlo. Su respuesta no es siempre lo que esperamos, pero es lo que necesitamos escuchar.

Habacuc había perdido su perspectiva, pero la encontró. Lo hizo buscando a Dios en oración y abriendo sus oídos para escuchar lo que le tenía que decir.
Dios aún sigue hablando, Él sigue diciéndonos cual es su voluntad. Somos nosotros los que debemos llevar nuestra mente y corazón a escuchar con detenimiento lo que nos quiere decir.

¿Estas desanimado, frustrado, amargado por que Dios parece estar en silencio?

Ore y ponga su mirada en el cielo, donde esta puesta nuestra esperanza. Y espere con paciencia a que la visión se cumpla. Pero recuerde, que para que su alma tenga paz, debe vivir por fe y no por vista.

Bendiciones

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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