Estudio Bíblico

Dichosos los perseguidos I parte

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Mateo 5:10-12

Con esta bienaventuranza, Jesús cierra esta sección del sermón del monte y da paso a una nueva enseñanza que obviamente está relacionada con todo lo anterior. Antes de ir más allá con el pasaje, permítame decirle que Jesús no ha dado puntada sin hilo en ninguna parte de su ministerio. Mucho menos en esta sección que plantea un llamado al compromiso más alto con Dios. Lo primero que hemos visto en las bienaventuranzas, es que reflejan el carácter de un ciudadano del reino. Este nuevo carácter, motivado principalmente por nuestro arrepentimiento, da inicio a la jornada de cada cristiano que compromete su vida al Señor. Pero al mismo tiempo, lejos de solamente hablar del carácter, Jesús nos da a conocer que debido al cambio en nuestro carácter, tendremos persecución. Es ilógico para muchos de nosotros creer que seremos perseguidos por el hecho de cambiar nuestra mentalidad y empezar a vivir de una manera más piadosa y más cercana a las necesidades de la gente. Pero la verdad, es que en este mundo, como lo menciona el mismo Señor, “tendremos persecuciones”[1]. Por esta razón es que se hace muy importante lidiar con esta bienaventuranza, porque de cierta manera muestra el resultado que trae una vida de compromiso con Jesús. Un cristiano que sufre por su pecado y se arrepiente de este, cambiando su estilo de vida para ayudar a otros y servir al Señor, no se convierte en alguien popular y a quien todos quieren seguir. Al contrario, muchas veces se le ve como el aguafiestas y santurrón del grupo. Esta escritura nos lleva a concluir dos aspectos muy importantes en nuestra vida cristiana: 1) La persecución es parte de nuestra vida cristiana. 2) Si no experimentamos la persecución por ser cristianos, es muy probable que no estemos viviendo el cristianismo de la manera adecuada. Me explico, un cristiano es una persona que ha roto con el mundo, es decir, se ha divorciado de su amor por lo terrenal y por ende está en contra del camino de los pecadores y rebeldes. Esto nos pone en una posición de choque, de enfrentamiento, no de armonía con el mundo. Bien lo menciona el apóstol Pablo en 2 Corintios 6 cuando llama a los discípulos a apartarse de lo que no es de Dios. (2 Corintios 6:14-18). Los cristianos debemos apartar nuestro corazón de las prácticas mundanas, debemos ir contra la corriente, no seguir con ella.

Para Jesús era claro que si una persona le seguía y vivía como él lo hacía, tendría que sufrir la persecución a causa de su fe.

Llegados a este punto, Mateo 5:10-12 es clave para comprender el alcance y el costo del compromiso que trae consigo el declararnos cristianos. Es por esta razón creo yo, que Jesús es tan enfático en llamar a sus discípulos a evaluar si quieren realmente comprometerse con Él. (Mateo 16:24; Lucas 9:23-27).   Él mismo conoce el alcance del sacrificio y por ende nos llama a evaluar nuestra decisión de seguirle. (Lucas 14:25-33). Tanto cristianos como buscadores debemos considerar el llamado y tomar una decisión no emocional, sino que bien pensada en cuanto a lo que tendremos que dejar, para estar verdaderamente unidos al Señor.

El compromiso de Jesús es una de las tantas cosas que admiro de Él. A pesar de lo difícil que en muchas ocasiones debió haber sido para Él mantenerse firme y estable en su relación con Dios y en su tarea en esta tierra, nunca bajó su estándar en cuanto a compromiso. Jesús siempre mantuvo su compromiso con Dios y con la gente, a pesar de la repuesta de esta que en muchos casos fue negativa. Él se mantuvo firme y siempre fue un ejemplo para todos los que le seguían y le seguimos hoy en día. Este ejemplo es el que nos llama a nosotros como sus discípulos, a seguirle e imitarle. Su nivel de compromiso era tan grande, que el sufrimiento terrenal no podía impedirle que continuara con la misión encargada por Dios y mucho menos que nos encarga a nosotros (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16). Es seguro, que si tomamos la decisión de ser sus discípulos, el sufrimiento, la persecución, los malos tratos, no estarán lejos de nuestro diario vivir (Juan 16:33). Es más, por el hecho de ser cristianos ya tenemos asegurados un espacio en el odio colectivo de todas las personas que no aman la verdad y mucho menos que se les enfrente con ella.

¿Alguna vez le han perseguido debido a su fe? Si no lo han hecho, recuerde lo que hablamos un poco más arriba. Es más, tome en cuenta lo que dice Pablo a los Corintios. “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5). La historia del cristianismo y del pueblo de Dios, refleja persecución. Recuerde que un cristiano choca con quienes no lo son. Y esto genera trauma. Afecta las relaciones. Afecta la convivencia.

Recuerdo la primera vez que fui perseguido debido a mi fe. No había pasado mucho tiempo desde mi conversión y tenía algunos compañeros de trabajo que no compartían mi decisión. Mucho menos compartían que un cristiano estuviera en medio de ellos. Esto era así, porque la corrupción se había apoderado de sus vidas y robaban el dinero que tenían a mano. Un día, mi tía me llamó por teléfono y me dijo que necesitaba hablar conmigo. Su voz parecía sería, y estaba muy preocupada. Ella me citó en casa de mi prima que es su hija. Cuando empezamos a charlar, noté el tono de miedo en su voz. Entonces me empezaron a preguntar cómo estaba y poco a poco entraron en el tema de la religión. Me preguntaron a qué iglesia asistía, de que se trataba, que era lo que me enseñaban. A medida que transcurría la conversación fui descubriendo que la jefa de mi sección había hablado con su jefa que era la persona que me había recomendado para trabajar en ese lugar y le había dicho que yo parecía estar en una secta religiosa y que mi aspecto descuidado reflejaba que algo andaba mal. (Con aspecto descuidado, se refería que había empezado a usar una pequeña barba de chivo). Pero eso no era lo que más le había inquietado, sino que estaba preocupada porque tenía mi Biblia encima del escritorio y hablaba con las personas de la oficina acerca de Dios en mis horarios de almuerzo. No bastó más, para que todo el lugar se llenara del rumor de que estaba participando de una secta. Ellos me querían fuera y estaban decididos a sacarme de la manera en que les fuera posible hacerlo. Así que corrieron el rumor y le contaron a la jefa que curiosamente era familiar de mi prima quien me conocía desde que nací.  Debido a esto, es que terminé en casa de mi prima con las dos mujeres muy alarmadas a causa de este rumor. El asunto, es que no pudieron sacarme del trabajo debido a que no tenían un argumento válido para hacerlo. Sin embargo, ellos me persiguieron por mi fe hasta el punto de llevar su rumor hasta una parte de mi familia. Por supuesto, lo que les comento no es nada comparado con el nivel de persecución que han tenido que enfrentar otros cristianos debido a que no han negado su fe. La carta a los Hebreos nos relata la cruel persecución de muchos hermanos en Cristo. El autor de la carta nos dice que: “Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. 38 ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas.” (Hebreos 11:36-38).  Esto refleja la crueldad de la humanidad sin Cristo en contra de los seguidores del Señor.

Por otro lado, y solamente para reafirmar el martirio de los santos por causa de la persecución comparto con ustedes un extracto de lo que Eusebio nos dice acerca de esto:

Santos también soportó toda la crueldad con un valor sobrehumano. Aunque los malvados le aplicaron constantes tormentos para hacerle confesar algún mal, se resistió con tal tenacidad que ni siquiera les dijo su propio nombre,…, sino que a cada pregunta replicaba en latín: “Soy cristiano.”…le aplicaron finalmente placas de bronce al rojo vivo contra las partes más sensibles de su cuerpo. Estas se quemaron, pero él se mantuvo firme en su confesión…todo él era una llaga, mutilado y exento de forma humana… (Maier1999, 174).

Más adelante, el relato continúa hablando de Santos y de otro mártir a los que sometieron a martirios tremendos. “De nuevo tuvieron que pasar por los azotes, la mutilación por las fieras y todo lo que pedía el enloquecido populacho, y finalmente la silla de hierro, que asó sus cuerpos y los llenó de hedor.” (176).

La persecución a la que se refería Jesús traería este tipo de sufrimiento a todo aquel que confesara su fe en Cristo. Obviamente en ese momento los discípulos no imaginaban que podría llegar a este punto de martirio. Sin embargo, un mundo desenfrenado y deseoso de sangre no lo dejaría pasar. Por otro lado, podríamos pensar que en una sociedad civilizada como la que hoy tenemos este tipo de cosas ya no deberían ocurrir, pero en realidad, los cristianos siguen siendo perseguidos en diferentes lugares y con las consecuencias menos esperadas. Un artículo publicado por Christianity Today menciona que: “El último informe sobre la persecución de cristianos afirma que 4 de cada 5 asesinatos de cristianos ocurridos en Nigeria, 3 de cada 5 ataques a iglesias ocurridos en China, y la persecución en Afganistán es ahora peor que en Corea del Norte.”[2] Además de esto, un informe acerca de la persecución cristiana en el mundo indica que “Al menos 360 millones de cristianos sufren niveles altos de persecución y discriminación. Esto supone que 1 de cada 7 cristianos sufre niveles altos de persecución en todo el mundo; en 2021, era 1 de cada 8 creyentes.” (Informe LMP 2022, 12)

Como les dije un poco antes, la persecución que experimenté no se parece en nada a la que miles de otros cristianos soportaron o tienen que soportar hoy en día producto de su fe. Sin embargo, todo esto nos sirve de ejemplo para saber que en algún momento de nuestra vida cristiana, sufriremos la persecución. La buena noticia, es que si somos perseguidos por ser cristianos, también recibiremos una bendición debido a esto.


[1] Marcos 10:29-30; ;Lucas 6:22; Juan 15:18

[2] https://www.christianitytoday.com/news/2022/january/cristianos-perseguidos-2022-paises-persecucion-evangelio-es.html

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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