Estudio Bíblico

Fariceos, ¿Quiénes eran?

FARISEOS. Estos constituían una secta o partido religioso del judaísmo que se originó en el tiempo de los macabeos, y permaneció después del año 70 d.C. como la facción dominante del judaísmo. Su nuevo centro judío en Jamnia proveyó el fundamento para el judaísmo rabínico moderno.
Los fariseos probablemente provinieron de los hasidim o jasideos, los “piadosos”. Estos, después del regreso del exilio, ocuparon el liderazgo con el fin de apoyar la práctica de la ley sagrada y la oposición a la helenización. Dos partidos judíos importantes aparecieron en este período: los saduceos, de la clase sacerdotal, y los fariseos, de los escribas o estudiantes de la ley. El nombre “fariseos”, que significa “separados”, aparece por primera vez en el archivo del rey Juan Hircano (134–104 a.C.), cuyas políticas rechazaron los fariseos. Obtuvieron aceptación y gran influencia en el tiempo de la reina Alejandra (76–67 a.C.), y su prestigio continuó en el tiempo de Jesús. Josefo calculaba que había unos 6,000 fariseos en esa época. Por su popularidad en el pueblo, a muchos de ellos se los escogió para el sanedrín. Generalmente pertenecían a la clase media.
Los fariseos formaban el núcleo ortodoxo del judaísmo. Creían en todas las escrituras judías. Eran sobrenaturalistas; creían, por ejemplo, en los ángeles y en la resurrección de los justos. En política y filosofía moral tenían posiciones mediadoras: La mayoría se sometió a la dominación extranjera como expresión de la providencia de Dios, a la vez que defendían el libre albedrío y el derecho a la resistencia ante la interferencia con su práctica de la voluntad revelada de Dios. Se desarrollaron varias escuelas en el fariseísmo, como las fundadas por Hillel y Shammai.
Creían apasionadamente en la ley escrita de Moisés, pero creían igualmente en la “tradición oral de los ancianos” que encerraba la ley. Intentaron aplicar a cada situación la ley escrita, en términos de la ley oral, en forma tan meticulosa que a veces llegaba al ridículo. La observancia de la ley, con frecuencia meramente ceremonial, era para ellos meritorio y el único camino hacia la justicia. Se separaban de los demás judíos, los “pecadores”, quienes no seguían sus prácticas.
Aunque Jesús tuvo amistad con algunos fariseos, en general desaprobó sus prácticas. Ellos, por su parte, lo acosaron y conspiraron para matarlo.
Jesús, a diferencia central de los fariseos, hizo énfasis en el amor, como significado y cumplimiento de los requisitos de la ley (Mt. 22:34–40). Jesús enseñaba una justicia superior a la de los fariseos (5:20). Ellos veían la ley como un código suficiente en sí mismo.
Jesús advirtió contra la autojustificación de los fariseos, la atención a las ceremonias exteriores y el descuido de la verdad y pureza internas; la inclinación a las cuestiones insignificantes mientras descuidaban “asuntos más importantes” de juicio, misericordia y fe; la importancia dada a “la letra de la ley” mientras pasaban por alto el principio y la intención de la ley; el orgullo y ostentación en las oraciones, ayunos y limosnas; la imposición de cargas que ellos mismos no podían llevar; y el espíritu crítico y exclusivista en lugar del interés amoroso. Por eso Jesús los llamó hipócritas y guías ciegos (Mt. 23).

Véase también FARISEÍSMO, LEGALISMO, SADUCEOS, MORALIDAD, AMOR.
Lecturas adicionales: Bruce, New Testament History; Barclay, ed., The Bible and History; Tenney, New Testament Times.
ARNOLD E. AIRHART

Airhart, A. E. (2009). FARISEOS. En R. S. Taylor, J. K. Grider, W. H. Taylor, & E. R. Conzález (Eds.), E. Aparicio, J. Pacheco, & C. Sarmiento (Trads.), Diccionario Teológico Beacon (pp. 296–297). Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones.

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