Líderes

Confidencialidad

La importancia de firmar un acuerdo de confidencialidad antes de comenzar a  negociar - Navarro Llima Abogados

Estaba leyendo acerca de este concepto y me encontré con la siguiente definición. «La confidencialidad es la garantía de que la información personal será protegida para que no sea divulgada sin consentimiento de la persona. Dicha garantía se lleva a cabo por medio de un grupo de reglas que limitan el acceso a ésta información.» Esta definición es muy acertada, ya que afirma la garantía de que la información no será divulgada a menos que exista un consentimiento para hacerlo. ¿Pero qué tan real es esto en la vida de la iglesia?.
Hace un tiempo hablaba con un miembro de nuestra confraternidad y me comentaba tristemente como había perdido la confianza en el liderazgo de la congregación. Me comentaba que en un momento fue en busca de ayuda y confesó algunas cosas que le atormentaban a uno de sus líderes. Fue una gran sorpresa para él que después de un tiempo la información confesada era de uso público.

Debemos tener mucho cuidado al manejar información de otras personas. Sobre todo cuando el liderazgo recibe esta información. La confianza es algo que cuesta mucho ganar, pero nada perder. Y volver a recuperarla implica un trabajo muy duro.

Por supuesto que existen algunas excepciones a la regla. Por ejemplo, cuando alguien confiesa que quiere quitarse la vida o hacerse daño y tiene antecedentes de haber hecho algo así. También si quiere dañar a otra persona y está decidido (a) a hacerlo y si quiere dañar a un niño.
Estas son excepciones a la regla y hay que advertir a las personas de que haremos público algo así por la seguridad de la persona y de los demás.
A parte de esto, debemos ser muy fieles en guardar los secretos.

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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