Líderes

El matrimonio primero

En medio de tanto ajetreo ministerial, muchas veces mi esposa y yo hemos perdido de vista la importancia de nuestro matrimonio. Y es que amamos tanto servir a Dios y a su iglesia, que sin darnos cuenta muchas veces hemos relegado nuestro matrimonio a la habitación de nuestra casa o al café que tomamos por la mañana. Gracias a Dios gozamos de una hermosa relación, amo a mi esposa con todo mi corazón y ella me ama a mí de la misma forma. Nos gusta mirarnos y escucharnos, sin embargo, en varias ocasiones nos hemos descuidado dejando que nuestro enfoque ministerial nos aparte de la relación que Dios quiere para nosotros y con esto me refiero al modelo de Efesios 5:25-33. Jesús dejó claro como debe ser un matrimonio cristiano, como debe el esposo amar a su esposa y viceversa. Lo curioso es que aun conociendo el estándar y viendo el modelo de Cristo con su iglesia en la Biblia, muchas veces nos desconcentramos debido a las exigencias del ministerio. Y con esto, no quiero decir que el ministerio sea un enemigo, todo lo contrario, el ministerio es un regalo maravilloso de Dios para quienes tenemos la oportunidad de servir en el a tiempo completo y en otras formas también. El punto, es que si dejamos de priorizar nuestro matrimonio, el ministerio tomará su lugar, y este nunca ha sido el plan de Dios para las parejas. Mi esposa y yo hemos servido a tiempo completo en el ministerio por más de 17 años y ella era misionera mucho antes de que nos conociéramos. Amamos trabajar a tiempo completo para Dios, esto no está en discusión. Sin embargo, cuando el ministerio ocupa el lugar que le corresponde al cónyuge, nuestro ministerio deja de ser impactante para los demás y al mismo tiempo nuestro matrimonio empieza a experimentar una crisis relacional muy importante. Nuestra relación con Dios se afecta, nuestra relación con los demás se afecta y nuestro trabajo ministerial se deteriora.
Si el matrimonio no está de primero después de Dios entonces no estamos en la posición adecuada para influenciar a la iglesia y con el tiempo es muy probable que ya no podamos servir en el.
Considere lo que menciona el pastor Steve Cordle, de la iglesia Crossroads https://xr.church/:
La iglesia es una red de relaciones – una familia. El Apóstol Pablo escribió que un supervisor necesita administrar bien su propia familia (1 Timoteo 3:4) Un matrimonio saludable es la base de una familia saludable. El matrimonio de un pastor es una poderosa declaración a la congregación. He estado pastoreando la iglesia que planté por más de 30 años. En los últimos años me ha sorprendido que la gente mencione lo mucho que ha significado para ellos ver nuestro matrimonio. No lo digo con jactancia; hemos tenido nuestros desafíos, como la mayoría de las parejas. Menciono esto porque es fácil olvidar que, como pastores, nuestro matrimonio influye en la iglesia, nos demos cuenta o no (y yo realmente no lo hice). El punto es que, al priorizar nuestro matrimonio, también servimos a la iglesia. Se ha observado que los hijos se sienten seguros cuando mamá y papá priorizan su matrimonio por encima de las exigencias de los niños. Puede parecer contra intuitivo decir que a los niños les gusta que no sean el centro de la familia, pero es la realidad. Del mismo modo, las congregaciones se sienten seguras cuando sus pastores priorizan sus matrimonios por encima de las demandas de la congregación. Los pastores no necesitan estar casados para servir a Dios, pero si están casados, sirven bien dando prioridad a sus cónyuges.
Estoy completamente de acuerdo con esta declaración. Lo hemos experimentado y sabemos que la iglesia mira nuestra relación matrimonial. Ellos observan y hablan en sus círculos acerca de cómo nos tratamos, de cómo nos miramos, de cómo nos consideramos, de cómo hablamos el uno del otro en público y respetan todo esto. Parece que no fuera así, pero estamos seguros de que esta es una realidad en cualquier contexto de iglesia en que nos encontremos. Para bien o para mal, el matrimonio pastoral o ministerial está siendo observado e imitado por muchas otras personas. Así que amar a la iglesia no solo significa dar la sangre por cada miembro y abandonarse al servicio de los demás, sino que antes de hacer todo esto, debemos hacerlo por nuestro cónyuge porque si estamos bien y felices en el matrimonio, podremos liderar e influenciar con más poder de Dios a la congregación. Así que si estás luchando con poner tu matrimonio por encima del ministerio, no lo hagas, al final del día te darás cuenta de que si tu principal ministerio está feliz, todos los demás estarán marchando de buena manera.

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

2 Comments

  • Chacho Andrade Zabala

    Jesús enseño que el matrimonio es santo y esencial en el plan de Dios, sirve no sólo para el cuidado de los hijos, sino también para convivir en amor y comprensión con la pareja. Efesios 5:33 dice:amarse incondicionalmente el uno con el otro., teniendo como cimiento del matrimonio a Dios. Salmos 127:1.

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