Líderes

Vuelve a levantarte

unhappy black hiker sitting on ground in forest

Si eres pastor, misionero o líder en una iglesia, es muy probable que en algún momento de tu vida sientas el desánimo o el dolor que provoca el ministerio. Esto es una realidad que a muchas personas les hace dudar acerca de la capacidad del líder o de su relación con Dios.
Durante varios periodos de tiempo, he experimentado estos sentimientos, algunas veces el desánimo me hizo pensar que debía dejar el ministerio y enfocar mi energía en otra dirección, sin embargo, al analizar la vida de los personajes bíblicos, en su mayoría experimentaron periodos de mucha frustración, dolor, enojo, depresión. Incluso algunos de ellos pensaron en morir o escaparon de la situación.

Uno de mis héroes bíblicos es Moisés. Su relación con Dios es tan abierta y confiada que ha inspirado mis mejores conversaciones, discusiones y reclamos ante Dios. Su manera de hablar con Dios es tan franca, tan sincera, tan expresiva, pero al mismo tiempo tan llena de humildad que me ha incentivado a caer de rodillas y al mismo tiempo a levantar la voz y los brazos para clamar con desesperación la ayuda de Dios ante diferentes circunstancias.

El punto es que a pesar de los momentos difíciles que podamos experimentar como líderes, siempre Dios tiene un camino para ayudarnos a mirar el ministerio de una manera diferente.

Números capitulo 11 nos relata un momento en la vida de Moisés en que su ministerio le pareció insoportable. Entonces le habló a Dios y le pidió lo siguiente: «Si este es el trato que vas a darme, ¡me harás un favor si me quitas la vida! ¡Así me veré libre de mi desgracia!» (Números 11:15) Para Moisés ya no había salida, estaba agotado, frustrado, alcanzado por la presión de las quejas, sin embargo, Dios le dio una salida:

El Señor le respondió a Moisés: —Tráeme a setenta ancianos de Israel, y asegúrate de que sean ancianos y gobernantes del pueblo. Llévalos a la Tienda de reunión, y haz que esperen allí contigo. 17 Yo descenderé para hablar contigo, y compartiré con ellos el Espíritu que está sobre ti, para que te ayuden a llevar la carga que te significa este pueblo. Así no tendrás que llevarla tú solo. (Números 11:16-17)

Podemos pedirle a Dios que nos quite la carga cuando el ministerio parece serla, pero si Dios nos ha elegido para guiar a su pueblo, Él también se encargará de confirmarnos y entregarnos la ayuda necesaria para seguir adelante. Así que cuando vengan esos tiempos de lucha emocional, vuelve a levantarte y habla con Dios para que Él te confirme y entregue su ayuda.

  • Algunos pasos que he utilizado al momento de enfrentar estos tiempos son los siguientes:
  • Busca a Dios en confianza y sin temor. Dios está más que preparado para escucharnos.
  • Habla con Él acerca de tus preocupaciones, exprésale tus emociones y sentimientos. Se honesto con tus quejas y expectativas. No permitas que tu corazón se vuelva amargo.
  • No te quedes en la emoción, busca salir de ella.
  • Escucha lo que Dios tiene que decirte. La Biblia tiene muchas respuestas para nosotros, especialmente promesas que pueden ayudarnos a tener fe y esperanza.
  • Deja de maltratarte por las cosas que sientes o piensas, e incluso por lo que puedes considerar un fracaso y recuerda que Dios no te ama por tu desempeño, Él te ama porque eres su hijo.
  • Ora por las personas que te han herido de cualquier forma y déjalo en manos de Dios.

Espero que esto ayude a tu corazón a levantarse y seguir. Dios está de tu lado y te ama.

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