Sermones

¿Cómo es un cristiano?. Mateo 4:19-20

Mateo 4:19-20
14 de marzo de 2021
#628

Hoy es muy importante hacernos esta pregunta. ¿Por qué?, porque la palabra cristiano o creyente, ha perdido su sentido original desde que fue mencionada por primera vez en el N.T.

Para algunos, ser cristianos es haber sido bautizados. Para otros es creer en Jesús. Otros afirman que ser cristiano, es cumplir con los 10 mandamientos. Para otros es ir a la iglesia en domingo. Pertenecer a un grupo religioso. Cargar con una cruz en el pecho.

¿Pero esto es ser un cristiano?

Hay una gran diferencia entre ser cristiano hoy en día y haberlo sido en tiempos de Jesús y de la iglesia de los primeros siglos d.C…

¿Cómo eran los cristianos en el primer siglo?

Eran imitadores de Jesús. Hechos 11:26 nos dice que a los discípulos se les llamó cristianos. Era una manera despectiva de tratarlos. Sin embargo, el término cristiano superó la barrera del prejuicio y se transformó en una bandera representante de la fe en el Señor. Y por el hecho de llevar esta bandera muchos de ellos fueron asesinados por declarar a Jesús como su Señor.

Eran personas agradables. Hechos 2:47 nos dice que eran personas que disfrutaban de la estimación del pueblo. La gente les tenía cariño. A pesar de que eran diferentes a los demás en su estilo de vida. Eran personas devotas a Dios y comprometidas con todos los demás. (Hechos 2:42; 46-47; 4:32-37). Y Dios constantemente agregaba a este grupo nuevas personas que se iban salvando. (Hechos 2:47b).

Eran personas comprometidas con los demás. Los cristianos del primer siglo, o la primera iglesia estaban llena de hombres y mujeres devotos, comprometidos, amistosos, generosos, compasivos.

El apóstol Juan nos da a conocer cómo vivían los cristianos al final del primer siglo. (Bercot 1994, 18)

Ellos vivían separados del mundo. Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. 19 Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. (Juan 15:18-19).

Ellos amaban a los demás sin condiciones. Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. 35 De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. (Juan 13:34-35).

Ellos tenían una fe obediente. No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí…Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él. (Juan 14:1; 23).

Hermanos, ¿Hoy en día podemos decir que vivimos de esta forma? ¿Nos hemos separado completamente de las relaciones comprometedoras con el mundo?, ¿hemos renunciado a nuestros prejuicios hacia los demás?, ¿Mostramos nuestra fe obedeciendo las escrituras? ¿Tenemos la actitud amistosa y bondadosa hacia los demás?

Es triste, pero la visión que la gente tenía de los cristianos en el primer siglo, no es la misma que tiene de los cristianos hoy en día. Y no es culpa de ellos, sino que es culpa de nuestra propia negligencia. Somos nosotros los responsables de tomar la decisión de romper con el señor de este mundo para enfocarnos por completo en Dios.

La triste realidad, es que hoy en día lo que nos diferencia en muchos casos de los que no son creyentes, es que nosotros asistimos a la iglesia y muchos de ellos no.

Jesús dijo en Mateo 6:24 que “Nadie puede servir a dos señores”. El problema radica en que muchas personas han querido demostrar que esto no es cierto. Que un cristiano si puede amar a Dios y al mundo. Cuando no es cierto. Un cristiano no puede amar a Dios si ama al mundo, o a su sistema de valores. A su materialismo, a su hipocresía, a su corrupción. A su inmoralidad.

Una canción cristiana dice lo siguiente:

“Antes les llamaban nazarenos, después cristianos / Hoy no saben ya cómo llamar a cada grupo, hay tantos / Antes al mirarles se decían: ¡Ved cómo se aman!, / hoy al contemplarles se repiten: ¡Ved cómo se separan! / ¿Quién sabrá quién de ellos tiene la verdad? ////  Hemos comenzado hacer murallas Olvidando lo primero. / Que no hay cristianismo verdadero / Detrás de una careta, (disfraz) / Si no reflejamos a Jesús perdemos nuestra meta. / Que el que sirve a los demás es el mayor, / Que el sermón del monte aún está en vigor, / Que aún existe el buen ejemplo y la humildad de corazón / Y que no hay vida ni hay iglesia si no hay perdón.” (Marcos Vidal, Cristianos)

Que estamos mostrando al resto de la gente, que nos hace diferentes a los que se declaran cristianos.

¿Amas a Dios?, le pregunto un hombre a su mujer, ella le dijo que sí. Entonces no hay problema le dijo él.

¿Pero que es amar a Dios, sino es obedecer a Cristo? No nos confundamos, amar es estar comprometidos con el otro. Recordemos 1 Corintios 13:4-8

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue…

¿Así es nuestro amor por Dios?, es más, ¿así amamos a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, a nuestros hermanos, a nuestra iglesia?

Ser cristianos es más que una declaración. Es más que un slogan. Es un compromiso con Dios y con su cuerpo que es su iglesia.

En los primeros tiempos de la iglesia, era claro para la gente descubrir que los cristianos tenían la verdad. ¡Porque la mostraban con sus hechos!. Ellos seguían a Jesús y a nada ni nadie más. Hoy la diferencia entre un creyente y uno que no lo es, simplemente radica en que nosotros asistimos a la iglesia y ellos no.

Por esta razón mis queridos hermanos, es que necesitamos volver a las bases de nuestra fe. Y enseñar a los demás como es un cristiano verdadero, un cristiano bíblico. Además de esto, necesitamos reconsiderar nuestro estilo de vida y volvernos al Señor de manera inmediata.

La obra de un autor desconocido, escrito alrededor del año 130 d.C. nos dice lo siguiente hablando de los cristianos.

Viven en distintos países, pero siempre como peregrinos….Están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan sus días en el mundo, pero son ciudadanos del cielo. Obedecen las leyes civiles, pero a la vez, sus vidas superan esas leyes. Ellos aman a todos los hombres, más son perseguidos por todos. Son desconocidos y condenados. Son llevados a la muerte, pero [serán] restaurados a la vida. Son pobres, más enriquecen a muchos. Poseen poco, más abundan en todo. Son deshonrados, pero en su deshonra son glorificados…. Y aquellos que los aborrecen no pueden dar razón por su odio. (Autor desconocido citado por Bercot 1994, 19).

Lo primero que podemos considerar al momento de pensar en como es un cristiano, tiene que ver con la preparación del corazón que todo cristiano necesita.

Mateo 4:17, nos muestra como la primera predicación de Jesús estuvo enfocada en el cambio de corazón, en la trasformación interna que una persona necesita experimentar en su vida para llegar a formar parte del reino de los cielos. Nadie puede ser un cristiano, si primero no responde al llamado de Jesús al arrepentimiento. “arrepiéntanse porque el reino de los cielos está cerca”. Toda persona que quiere ser cristiano o cristiana, o que declara ser un cristiano, primero debe arrepentirse de sus pecados y volverse a Dios. Sin esto, un creyente no pasa de ser solamente un creyente. Y déjeme ser claro en este punto. Un creyente, no va al cielo. Un cristiano sí. Por otro lado, el arrepentimiento es un tema central en la predicación apostólica.

En la primera predicación de Pedro se incluía un llamado al arrepentimiento. (Hechos 2:38). Pablo le escribió a Timoteo en 2 Tim. 2:25 que el arrepentimiento conduce al conocimiento de la verdad. El arrepentimiento que predicó Jesús fue el mismo mensaje que el de Juan, porque predicó que una persona debe entregar toda su vida al Señor para ser su Señor y Maestro, a fin de recibir la vida eterna. El dicho es cierto, «si él no es el Señor de todo, entonces no es Señor en absoluto».[1]

Jesús mismo indicó en las escrituras que se debía predicar el arrepentimiento. Esto es lo que está escrito —les explicó—: que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día, 47 y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. (Lucas 24:46-47).

Entonces llegamos a nuestra primera conclusión en este punto. ¿Cómo es un cristiano?, un cristiano es una persona que se ha arrepentido de sus pecados.

Pero hay otras señales que muestran quien es un cristiano.

Mateo 4:18-20 nos indican algunas referencias a como es y debe ser un cristiano.

“Mientras caminaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores. Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres». 20 Al instante dejaron las redes y lo siguieron.” Marcos en su evangelio, menciona lo mismo al referirse a la respuesta de estos hombres: “Al momento dejaron las redes y lo siguieron.” (Marcos 1:18).

La respuesta de los discípulos fue instantánea, sin duda, sin cuestionamiento. Simplemente dejaron las redes y le siguieron. Ni siquiera los lazos familiares y laborales se interpusieron en la obediencia del llamado. Mateo nos dice en versículos 21-22 de capítulo 4 que “Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo,…estaban con su padre en una barca remendando las redes. Jesús los llamó, 22 y dejaron en seguida la barca y a su padre, y lo siguieron.” Marcos por su parte agrega el detalle de que estos hombres dejaron a su padre con los jornaleros y siguieron a Jesús.

La obediencia de un discípulo al llamado del Señor es otra de las señales que nos indican quien es un cristiano y quien no lo es. Un cristiano es alguien arrepentido de sus pecados y obediente al llamado del Señor. Haga un ejercicio rápido. Mire a la persona que tiene al lado. ¿Él o ella es un cristiano? Y por favor, no se deje llevar por las emociones. Las emociones no nos salvan y tampoco nos justifican delante de Dios. Sea honesto en sus pensamientos. Tampoco justifique su respuesta diciéndose que la persona que está a su lado es una buena persona. El único bueno es Dios. Y si está solo, evalúese a usted mismo. ¿Usted es un cristiano?. ¿Ha escuchado el llamado de Dios y se ha arrepentido? ¿Ha decidido dejar su vida y seguir a Cristo?  Recuerde que es más fácil ver el pecado en los demás que en uno mismo. (Mateo 7:3-5)

Tenga cuidado con quien se relaciona.Recuerde que la amistad con el mundo es enemistad con Dios y que las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” (referencia a Santiago 4:4; 1 Corintios 15:33). Si usted le pregunta a otra persona si es cristiano, probablemente le dirán que sí. Pero si usted le pregunta si se ha arrepentido, entonces podrá darse cuenta con quien se está relacionando. O a quien le está entregando su confianza. O con quien está compartiendo su cama, o su casa, o su mesa. E incluso a quien le está entregando la integridad de sus hijos.

Además de esto, Jesús habla acerca de la importancia de la obediencia ante la salvación. Muchos piensan que por asistir a la iglesia o comportarse de una manera correcta en el mundo irán al cielo con Dios. Otros piensan que basta con ser una persona buena y amable con los demás. Pero Jesús nos dice lo contrario. Mateo 7:21 “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo”… Hermanos, “no toda la gente buena irá al cielo”. O dicho de otra manera, nunca se es lo suficientemente bueno para ganar el cielo. La obediencia a la voluntad de Dios nos permite acceder a la salvación.

Recuerde lo que nos dice Jesús en esta parábola de las dos casas. Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. (Mateo 7:24). El hombre prudente, es el que obedece a Dios. Él que escucha su Palabra y la pone en práctica. La práctica de la palabra y no el mero hecho de leerla o compartirla, es sinónimo de obediencia. Santiago nos dice también algo acerca de esto: No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. (Santiago 1:22).

Hablaba con un amigo hace algún tiempo atrás acerca de una muchacha que podría ser buen partido para su hijo. Él me decía que esta chica era buena persona, profesional, con buena familia y con buenos principios. Sin embargo, no era cristiana. “Entonces le miré y le di a entender, que lo importante es que la mujer con la que se case su hijo sea cristiana.” Los padres a veces nos confundimos pensando que alguien que parece bueno, o tiene buenas intenciones, es un buen partido para casarse con nuestros hijos, sin embargo, esto es un engaño de Satanás. En primer lugar, nadie es bueno sino solamente Dios. Jesús lo dejó muy en claro cuando hablo con el joven rico en Mateo 19:17 “Solamente hay uno que es bueno. Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos.”

Jesús aclaro dos cosas al joven rico: primero solamente Dios es bueno y segundo, la obediencia es lo que nos permite entrar al cielo y estar con Dios.

Un discípulo, un cristiano, no vive de apariencias, tampoco entrega su corazón a una persona que no ama a Dios. La obediencia es clave en nuestra relación con Dios. No se trata de creer en Dios, sino de obedecer a Dios.

Esto es una muestra de cómo es ser un cristiano.

Un cristiano es alguien que se ha arrepentido de sus pecados, ha escuchado el llamado de Dios y le obedece.

La próxima semana continuaremos hablando acerca de Cómo es un cristiano. Por ahora, quiero pedirle que tome un tiempo para reflexionar en su caminar con el Señor y se haga algunas preguntas. ¿Soy realmente un cristiano?, ¿Me he arrepentido de mis pecados y he vuelto la mirada hacia Dios?, ¿He roto con el mundo?, ¿mis amistades reflejan a Jesús?, ¿Obedezco la Palabra? ¿Escuche su llamado pero aún estoy cuestionando si me comprometo con él o no?

Oremos

Notas bibliográficas

Bercot, David. W. 1994. Cuando el cristianismo era nuevo. Tyler, TX. : Scroll Publishing Company.


[1] http://jimbomkamp.com/matthew/Matt_4p2.htm

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