Sermones

Dichosos lo de corazón limpio. Mateo 5:8. Parte II

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Mateo 5:8
#641

La semana pasada iniciamos un estudio sobre la limpieza de corazón. Y dejamos pendientes tres puntos que desarrollaremos esta mañana. Pero antes de hacerlo, quisiera pedirle que me acompañe a 1 Samuel 16:7.

Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.

Esta es una declaración muy importante, sobre todo para nosotros que vivimos en una sociedad tremendamente enfocada en la imagen externa. La apariencia física, es más importante para muchas personas, (cristianos y cristianas incluidas en esto) que la apariencia del corazón.

¿Verdaderamente cree que en el día final podrá mostrarle su figura al Señor y debido a lo estilizada que esté, él le permitirá entrar en su reino? ¿Cuál será su carta de presentación frente a Dios cuando llegue a su última entrevista?, ¿Qué le dirá, como le impresionará? A Dios no se le impresiona con nuestra apariencia externa, a él se le impresiona con nuestro corazón. Él está interesado en lo que tenemos dentro. Dios demanda de nosotros un corazón puro.

1 Pedro 1:16 nos dice: “Sean santos, porque yo soy santo”. Este es el estándar de Dios para cada uno de nosotros. Santidad, pureza, integridad de corazón. No es algo ritual, no es algo externo, es algo interno. Es algo que nace cuando nos convertimos al Señor, cuando él nos limpia de todo pecado. Por esta razón, las bienaventuranzas están destinadas a los cristianos. Una persona no puede limpiar su corazón asi misma. Para esto, necesitamos a Dios. Todos nosotros necesitamos a Dios, a nuestro redentor para que nos limpie el corazón de nuestras maldades. Sin Dios en nuestras vidas, es imposible que podamos hacerlo nosotros. Entonces este pasaje se relaciona con nuestra salvación. Si alguien no es purificado internamente por Dios, no puede ver a Dios, es decir, no puede estar con Dios y en resumidas cuentas no tiene la salvación.

Piense en lo que nos dice Isaías 59:1-2 “La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír. 2 Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar.” No es que Dios no quiere salvar a su pueblo o a la gente que ama, sino que es la gente la que no puede ser salvada debido a sus pecados. Son sus pecados los que les separan de Él. Son nuestros pecados los que no nos dejan alcanzar la salvación.

Dios quiere que pongamos atención a la parte que no se ve, al interior. Esto es lo que debe importarnos realmente. No quiero decir que se olvide de su apariencia física y no haga ejercicio ni se alimente bien, al contrario, hacer esto nos ayuda a vivir más y mejor. Pero si esto es lo que motiva nuestra vida cada día, entonces somos personas muy superficiales y que no tenemos a Dios desarrollándose en nuestro interior.

Con esto en mente, analicemos los tres puntos que dejamos pendientes la semana pasada.

  1. LA IMPUREZA DEL CORAZÓN ES LA CAUSA DE LA CEGUERA ESPIRITUAL
    1. Spurgeon menciona que “Una persona intoxicada por el mundo, no puede ver con claridad.” O como lo dijo Jesús, un ciego no puede guiar a otro ciego. Esta es una verdad absoluta. Cuando una persona está cegada por el materialismo, es imposible que pueda ver a otro sin el deseo de sacar algún partido de esa relación. Al mismo tiempo, el materialismo lleva a las personas a olvidarse de su compromiso con Dios y de su gratitud hacia él. Por esta razón es que Pablo le dice a Timoteo que “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” (1 Timoteo 6:10).
    1. El amor al dinero es la raíz de toda clase de males. El dinero en sí mismo no es un problema, pero el materialismo sí. El deseo de tener más y más cada día es un pecado terrible y que no permite que nuestro corazón esté limpio delante de Dios. Por esta razón es que Dios nos llama a ofrendar y a dar de lo que tenemos para ayudar a los pobres y a la iglesia. Incluso, Pablo también le dice a Timoteo que debe ayudar a los ricos a ser generosos.

A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. 18 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. (1 Timoteo 6:17-18)

  • Acumular riquezas en este mundo es ahorrar para que otros usen nuestras ganancias. Es mejor acumular riquezas en el cielo, donde tenemos garantizada la estadía para la eternidad. Si usted es una persona materialista, busque el arrepentimiento y ayude a su corazón a ser generoso para que se limpie de este pecado.
    • Las personas superficiales no podrán ver a Dios. ¿Por qué?, porque no son capaces de mirarse a ellos mismos. Piensan que todo está bien, que sus vidas no tienen ningún problema, ninguna necesidad. No son conscientes de lo mal que están frente a Dios. Y generalmente son los que dicen que otras personas son las que necesitan a Dios. No son capaces de reconocer que están enfermos y muertos por dentro a causa de su maldad y por eso prefieren buscar a otros para que no caiga el juicio sobre ellos. Aquí aparece la esposa que dice: mi esposo necesita ayuda, o mi esposa es la que necesita escuchar este mensaje. Dios no busca personas superficiales, Él quiere adoradores de corazón, gente integra, que esté dispuesta a rendir su vida al Señor.
      • Como nos cuidamos de la ceguera espiritual
    • Cuidando lo que nos influencia.

Pablo le dice a Timoteo en 2 Timoteo 2:22 “Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.”

  • Ser joven es muy bonito, tenemos la energía, la libertad, el tiempo para dedicarnos a compartir con muchas personas en diferentes actividades. Sin embargo, no debemos olvidar que somos cristianos. Y como cristianos, somos representantes de Cristo, en el lugar en que estemos y con las personas que nos rodean. Esto implica que somos ejemplos para los demás. Ser cristiano, es ser diferentes, es ser personas ejemplares. Ser ejemplares implica una responsabilidad con nosotros y con los demás. Por esta razón, debemos cuidarnos, no sea que por descuidarnos terminamos enceguecidos por la influencia de los demás, en vez de iluminar a los demás con nuestra influencia.
    • Los lugares en que compartimos con las personas. Los boliches a los que asistimos, las personas con las que compartimos, todo está bajo la mirada de los demás.
    • Debemos tener cuidado de la influencia del mundo y cuidar nuestro corazón porque es el centro de nuestra integridad.
    • Hay lugares que frecuentan los jóvenes, que a una hora determinada se transformar en promiscuos. Pasada la hora de la prudencia, estos lugares empiezan a transformarse en antros de inmoralidad sexual e impureza.  Debemos tener cuidado de lo que nos influencia.
    • Lo que vemos, lo que oímos, lo que leemos, de lo que hablamos, lo que bebemos, en fin, no se trata de ser aburridos, sino que de ser moderados y prudentes en todo lo que hacemos.
    • No solo los jóvenes, sino que también los más viejos, los padres. Necesitamos como padres direccionar a nuestros hijos para que ellos aprendan como defenderse en el mundo. no podemos ser padres ausentes y mirar desde lejos como se prostituyen nuestros hijos en el mundo. como pervierten su pureza y santidad en medio de la influencia de la impureza del mundo.
    • Debemos cuidarnos y cuidar a nuestros hijos. Siendo ejemplo para ellos y para los demás.
    • Los padres, debemos ser los principales impulsores de pureza en nuestros hogares. No debemos ser padres permisivos con nuestros hijos, al contrario debemos crecer espiritualmente y madurar en Cristo, para ayudar a nuestros hijos a que hagan lo mismo.
  • LA PUREZA DE CORAZÓN NOS PERMITE UNA MIRADA GLORIOSA
    • Los de corazón puro, verán a Dios.
    • Esta es una promesa increíble. En la antigüedad, las personas tenían miedo de ver a Dios. Por ejemplo cuando Dios se reveló a Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:6), el tuvo miedo de mirar a Dios. Pedro cayó de rodillas ante Cristo reconociéndose pecador (Lucas 5:8).
    • Ver a Dios es sinónimo de salvación. Solo Dios puede limpiar nuestro corazón, sin embargo, debemos encargarnos de mantenerlo puro para recibir las gracia, la bendición de poder mirarlo.
  • LA PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN ES OBRA DE DIOS.
    • Por último, la purificación es una obra de Dios, nosotros no podemos hacer nada para limpiar nuestro corazón. Obviamente debemos mantenernos confesando nuestras faltas, poniendo límites a lo que hacemos, pero la conversión es una obra de Dios.

La pregunta para nosotros es si estamos poniendo tanta atención a nuestro corazón como podemos atención a nuestro trabajo, nuestras carreras, nuestros estudios.

No podemos cuidar más lo que embellece lo externo y descuidar lo que embellece lo interno.

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23)

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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