Sermones

ESFUÉRZATE POR MANTENER LA UNIDAD

15 de mayo de 2022

#662

Una de las cosas por las que Jesús estaba preocupado, era por la unidad de los miembros de su iglesia. De hecho el evangelio de Juan remarca la importancia de esta área en el capítulo 17:20-22 donde Jesús está orando por la unidad de los discípulos.

“No ruego solo por estos. (Refiriéndose a sus discípulos, los apóstoles) Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, 21 para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. 22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno…” (Juan 17:20-22)

Una de las cosas que inmediatamente nos llama la atención en este pasaje, es que Jesús no estaba orando por alguna institución o club social al que las personas se habían registrado para obtener algunos derechos. Tampoco está orando por una iglesia en particular. Él no se refiere a un imperio o nación o a un grupo político. Todo lo contrario, Jesús está orando por algunas personas. Digo algunas personas,  porque no podemos decir que él está orando por todo el mundo. Es más, ni siquiera está orando por el mundo, sino que por un grupo de personas selectas, elegidas por Dios y sacadas de este mundo. Ni siquiera elegidas por Jesús, sino que por Dios para formar parte de la unidad. Jesús ora para que el mundo crea que Dios lo había enviado por medio del testimonio de la unidad de sus discípulos. “para que sean uno, así como nosotros somos uno…”

La unidad es algo muy importante en el corazón de Jesús. Él podría haber orado por muchísimas cosas diferentes. Podría haber orado por las autoridades, para que estas se convirtieran y se salvaran. Podría haber orado por los judíos, por los fariseos, porque no hubiera hambre, pobreza o abusos en el mundo. Pero no lo hizo. ¿Por qué?, porque la unidad del cuerpo de Cristo es el testimonio más grande que una persona, imperio o nación puede recibir. La unidad de personas completamente diferentes entre sí, singulares entre sí, con pensamientos, temperamentos, géneros, colores, idiomas, talentos diferentes entre sí. La unidad es el mensaje más poderoso que la iglesia puede enviar al mundo. Un mundo que necesita a Dios. Un mundo que sin Dios es un caos total.

El mundo actual está perdiendo el rumbo porque ha apartado su mirada de Dios y es la única razón que  ha desatado una hecatombe de problemas, de violencia y todo lo que ya sabemos; solo basta con ver los noticieros para confirmarlo. Hemos apartado a Dios de todo, Él no figura en la vida de muchos, en las escuelas, instituciones gubernamentales y en las familias mismas, no es correcto hablar de Él, porque puede causar confusión y lo peor puede ofender la susceptibilidad de muchos que no creen en Él. Que necio se ha vuelto el mundo, continua llamando verdad al sinsentido, cree poder sobrevivir sin la verdad y sin el calor del amor misericordioso de su creador. Esta sociedad tiene vergüenza de aceptar la verdad en sus vidas, pero se siente orgullosa de predicar el absurdo a todo pulmón. Una cosa tengo clara, que el día que dejemos de creer en Dios completamente, ese día será el final de todo, porque nos congelaremos completamente en nuestros egoísmos y nos aniquilaremos mutuamente, porque no soportaremos el absurdo de la maldad.[1]

Cuando no hay unidad, hay caos. Hay desorden. Hay luchas entre las personas. Hay daño. Hay guerras. Como lo vemos claramente en nuestros días. Santiago lo describe muy bien en su carta. El hace una pregunta  muy cierta para nosotros hoy en día:

¿Saben por qué hay guerras y pleitos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad! 2 Son tan envidiosos que quisieran tenerlo todo, y cuando no lo pueden conseguir, son capaces hasta de pelear, matar y promover la guerra. ¡Pero ni así pueden conseguir lo que quieren! Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios. 3 Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos. (Santiago 4:1-3, TLA)

El mundo se pierde por su falta de unidad con Dios. Dios es la muestra perfecta de unidad. Y esta unidad es la que Jesús quiso que su iglesia conociera y mantuviera.

La unidad de la iglesia, es algo que desde siempre ha sido atacada por diferentes aspectos.

El apóstol Pablo, al igual que Jesús manifiesta su preocupación por la unidad. En el libro de Hechos cuando llama a los ancianos de la iglesia de Éfeso les hace notar la urgencia de cuidar a los miembros de los engañadores y falsos maestros que entrarían y también se levantarían de entre ellos mismos.

Así que les encarga: “Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.” (Hechos 20:28). Este es el llamado de atención. Un llamado a estar alertas a cuidar, a vigilar que el rebaño esté bien. Pero al mismo tiempo, hay una advertencia mayor, una profecía, una declaración de lo que ocurriría más adelante y de lo que aun en nuestros días, todos nosotros que somos miembros del cuerpo de Cristo, debemos escuchar. Pablo les dice a los ancianos:

Sé que después de mi partida entrarán en medio de ustedes lobos feroces que procurarán acabar con el rebaño. 30 Aun de entre ustedes mismos se levantarán algunos que enseñarán falsedades para arrastrar a los discípulos que los sigan. (Hechos 20:29-30)

Primero: esta preocupación nace del amor que Pablo siente por la iglesia. Es el amor lo que nos lleva a cuidar unos de otros, no la obligación. Spurgeon menciona en uno de sus mensajes lo siguiente:

Pero esta unión ha de ser vista más claramente en la unión del corazón. Me dicen que los cristianos no se aman los unos a los otros. Lo sentiría mucho si eso fuera cierto, pero yo más bien lo dudo, pues sospecho que aquellos que no se aman entre sí, no son cristianos. Donde está el Espíritu de Dios debe haber amor, y si yo he conocido y reconocido a alguien como mi hermano en Cristo Jesús, el amor de Cristo me constriñe a no considerarlo más como un extraño o como un extranjero, sino como un conciudadano de los santos[2]

Segundo: la iglesia tendrá y tiene persecuciones externas. Influencias que buscan dividir y exterminar la unidad del cuerpo con argumentos falsos. Teniendo en mente destruir el rebaño. Asesinar a las ovejas.

Tercero: la iglesia tendrá y tiene persecución interna. Falsos maestros. Personas que tienen ideas de cómo debería ser la iglesia. Hermanos que tienen pensamientos distintos a la Biblia o ideas personales, propias acerca de cómo hacer las cosas. Gente que está inconforme con la dirección de la iglesia, con la doctrina de la iglesia, con la enseñanza de la iglesia. Y se transforman en críticos del liderazgo, de la enseñanza, de la manera en que se dirige. Estas personas tienden a comentar sus pensamientos con hermanos más débiles y que caen en sus trampas empujándolos a guardar en sus corazones pensamientos negativos hacia los demás. La persecución externa es bastante dura muchas veces, pero la interna causa dolor y deja heridas porque los que la generan son miembros de la congregación que buscan hacerse oír o ganar influencia para que sus pensamientos vayan tomando peso. Estas dos fuerzas acongojaban a Pablo y no solo a él. También a otros líderes. A Timoteo y a Tito. A Pedro, a Juan y a Judas. Todos ellos enfrentaron esta persecución, estas influencias y si nosotros no ponemos atención a las advertencias, terminaremos en el mismo asunto.

La unidad es algo que debemos cuidar porque si la perdemos dejamos de ser parte de la congregación. Dejamos de tener comunión con Dios. Dejamos de vivir en Cristo. Nos perdemos. Morimos espiritualmente al alejarnos de Dios y de su cuerpo. Jesús lo dice de esta manera en Juan 15:5-7

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. 6 El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. 

La falta de unidad es muy perjudicial para todos nosotros. Si nos despegamos del Señor, no podemos argumentar nada a nuestro favor. Si estamos separados de Él también lo estamos del cuerpo. Y si esto ocurre, el resultado es terrible.

Por esta razón creo que Pablo es tan firme al decir a los efesios que necesitan esforzarse por mantener la unidad.

Si leemos Efesios 4:1-3 Pablo escribe lo siguiente:

Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, 2 siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. 3 Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

Luego de esto Pablo da a conocer los 7 pilares de la doctrina de la iglesia. De esto hablaremos en otra ocasión. Por ahora basta con que nos enfoquemos en la importancia de esforzarnos por mantener la unidad. La unidad no es algo que debamos conseguir, porque Cristo ya la consiguió para nosotros. Pero si debemos mantenerla y para hacer esto, debemos trabajar muy fuerte en nuestro compromiso con Dios y con los miembros de la iglesia.

Debemos asumir la responsabilidad de generar unidad. No debemos en ninguna ocasión ser una fuente de división en la iglesia. Debemos comprometernos incondicionalmente a amar los hermanos de nuestra tu congregación. Eso no implica estar siempre de acuerdo con todos, pero sí significa que estaremos dispuestos a sacrificar nuestras propias preferencias, ideas, o pensamientos para mantener la unidad en nuestra iglesia.

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Colosenses 3:14

No hay nada más importante que la unidad. ¿Estamos haciendo nuestra parte para cuidar de esto?

Algo que podemos hacer para cuidar nuestra unidad es evitar El chisme y otras conversaciones negativas.

Romanos 1:29-31 nos dice:

Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, 30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; 31 son insensatos, desleales, insensibles, despiadados.

Esta es una lista de cosas terribles y precisamente en medio de todas ellas se encuentra el chisme. Las definiciones de los diccionarios son sumamente reveladoras. Algunos describen al chisme como «palabras necias»; otros, habladurías o rumores. También se lo considera información infundada o privada sobre los demás. El chisme, además de ser malo, es destructivo en la iglesia… Pocas cosas destruyen la unidad de una iglesia como los chismes. Una iglesia unida es poderosa. Los rumores quiebran esa unidad y debilitan por completo a una congregación.[3]

Santiago usó una comparación muy fuerte para referirse al poder de la lengua. Dijo: “También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.” Y también agregó: “Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.” Lo último que dice Santiago en este verso, es lo que debe quedar en nuestra mente. Esto no debe ser así. No podemos hablar mal de los demás, ni poner en la mente de otras personas pensamientos negativos acerca de los hermanos o hermanas de la iglesia. Eso no debe ser así. Al contrario, debemos cuidar uno del otro y ayudar uno al otro. Esto es amarnos como hermanos y respetar a Dios con nuestras acciones.

¿Cómo evitar el chisme?

No hagas correr rumores.

No escuches el rumor que otra persona quiere darte. Dile amablemente que prefieres no escucharlo. Promueve la unidad y no la división.

Por otro lado, si hay una cosa que fortalece la división y debilita nuestra unidad, también hay una que hace lo contrario y en la que debemos trabajar.

Para edificar y fortalecer nuestra unidad. Debemos perdonar y esforzarnos por estar unidos.

El perdón no es solo una gran idea. El perdón es un mandato que debemos cumplir y ayudar a los demás a que lo hagan.

Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 15 Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. (Mateo 6:14-15)

No habrá unidad en la iglesia mientras haya miembros con corazones que se niegan a perdonar. Con demasiada frecuencia, los miembros están enojados o se sienten heridos por causa de lo que otro hermano ha dicho o hecho. Algunos se enojan con el pastor y el personal o se lamentan de algo que dijo, que hizo o que dejó de hacer.[4]

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, 13 de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. 14 Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. (Colosenses 3:12-14)

Así como el Señor los perdonó. Esta es la clave para un perdón profundo. Asimilar la manera en que Jesús nos perdonó. Él nos perdonó todo lo que nosotros habíamos hecho. Fue capaz de pagar un precio muy alto a causa de nuestras faltas. No merecíamos su perdón, pero él lo hizo de todas formas. ¿Por qué? Porque así lo decidió. El perdón no es una emoción o un sentimiento. El perdón es una decisión. Una decisión consciente de que vamos a levantar la deuda que otro tiene con nuestro corazón. Lo dejaremos ir.

La iglesia está llena de personas imperfectas. Pastores y miembros imperfectos. Que fallamos mucho. Si solamente nos enfocamos en ver las fallas de los demás, pero nunca nos detenemos a pensar en las nuestras, siempre será difícil obedecer a Dios en cuanto al perdón. Pero si quitamos la viga de nuestro ojo para mirar la astilla del hermano veremos con mayor claridad y tomaremos responsabilidad de nuestros actos. La unidad de la iglesia se rompe cuando algunos miembros se niegan a perdonar y permiten que les gane su orgullo.

Debemos recordar que Cristo nos amó tanto que estuvo dispuesto a morir en una cruz para conseguir nuestro perdón. Nosotros debemos estar dispuestos a perdonar aun cuando nos cueste hacerlo.

Por último, como miembros de la iglesia no debemos olvidar nunca que la unidad de esta debe mostrarse a los demás. El impacto de la unidad cristiana debe ser mostrado al mundo en caos. Ámense como yo los he amado…”De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.” (Juan 13:35)

Como cristianos debemos estar enfocados en la misión de ir y hacer discípulos. De mostrar a las personas como es amarse realmente. Debemos salir y predicar el evangelio, buscar a los que están perdidos y guiarlos a la salvación. La misión nos une y permite que otros se unan al cuerpo de Cristo. Si abandonamos la misión, nos entibiamos, nos enfriamos y con el tiempo podemos terminar fuera del cuerpo.

Como miembros de la iglesia debemos comprometernos delante de Dios a procurar la unidad entre nosotros. Debemos esforzarnos por mantenernos unidos a pesar de ser diferentes. Luchar contra nuestras propias pasiones para someter nuestro orgullo y decidir perdonar a los demás. Al mismo tiempo debemos cuidarnos de caer en chismes o en hablar mal de nuestros hermanos. No olvidarnos de nuestra misión. Aún hay muchas personas que necesitan creer por el mensaje que predicamos. La unidad es algo por lo que Jesús oró y debemos respetar su deseo de que estemos unidos y en paz los unos con los otros.

Preguntas para trabajar en grupos pequeños

  1. ¿Qué quiso decir Pablo en Colosenses 3:14 cuando describió al amor como el vínculo perfecto de la unidad? ¿Qué significa esto hoy para la iglesia local?
  2. ¿Cuál es la mejor vía de acción si alguien de tu congregación se acerca con un chisme? ¿Qué dice la Biblia sobre los rumores?
  3. ¿Qué relación hay entre el perdón y la unidad en la iglesia local? ¿Qué enseña la Biblia sobre este tema?
  4. Lee Mateo 6:14-15. Relaciona esas palabras con la membresía en la iglesia. ¿Qué implicaciones tiene cuando los miembros no se perdonan unos a otros?
  5. Lee 1 Corintios 13 completo. Pablo escribió el «capítulo del amor» a la iglesia en Corinto, siempre afectada por problemas en la unidad. En la actualidad, ¿qué significa este capítulo para los miembros de la iglesia? Explícalo versículo a versículo.

[1] La dirección electrónica es: https://www.catholicherald.com/es/article/en-espanol/opinion/sin-dios-el-mundo-agoniza/

[2] Spurgeon, C. H., & Román, A. (2008). Sermones de Carlos H. Spurgeon. Logos Research Systems, Inc.

[3] Rainer, Thom S.. Soy miembro de la iglesia (Spanish Edition) (pp. 23-24). B&H Publishing Group. Edición de Kindle.

[4] Ibid, 28.

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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