Sermones

Hay que servir hasta que duela

30 de enero de 2022
Juan 13:4-17; Mateo 20:26-28; Marcos 10:45; Filipenses 2:3-8; 1 Pedro 1:3-4; Mateo 6:31-34; Hechos 20:35.
#656

Una de las cosas que pensaba esta mañana mientras meditaba en el sermón de hoy, es que el servicio no es algo teológico o simplemente doctrinal. Claro que podemos aprender mucho acerca de esto en las escrituras y podemos pasarnos el tiempo mirando cómo Jesús no enseñó a sus discípulos a servir en la sala de clases, sino que los llevó con él por el camino a medida que les mostraba como debían servir a los demás.

En una ocasión el apóstol Juan nos relata lo que ocurrió estando con sus discípulos en Juan 13:4-17,  Jesús se ató una toalla a la cintura y les mostró hasta donde ellos debían servir. Obviamente no era algo normal lo que Jesús hacía, de hecho es muy probable que esta escena en la vida de Jesús haya retado de tal manera a los discípulos que pudieron haber luchado en sus corazones pensando en lo que se les exigía. Jesús les dejó en claro que el servicio no era algo teológico, intelectual, sino que completamente práctico.

La escritura nos dice a partir del versículo 12 de Juan 13 que: “12 Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo: — ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. 14 Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. 15 Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. 16 Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. 17 ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica. (Juan 13:12-17). Jesús les está poniendo el ejemplo para enseñarles que ninguno de ellos era más que su maestro, sin embargo, si su maestro podía rebajarse a ser su siervo, entonces ellos debían hacer lo mismo entre ellos y con los demás.

Un poco antes de este evento, Jesús hablo de esta misma idea, llamando la atención de sus discípulos debido a que estos discutían por quien sería el más importante.

Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, 27 y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; 28 así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 20:26-28).

Jesús tenía muy en claro que para ser grande e importante en el reino de Dios se debía morir a uno mismo y vivir para los demás.

En marcos 10:45, nos encontramos con este principio de vida en Jesús.

Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45).

Jesús podría haber recibido todo la adoración que quisiera, sin embargo, esto no era lo que buscaba. ¿Porque lo rechazo?, porque no buscaba satisfacer su necesidad, sino la nuestra, no buscaba su gloria, sino la de Dios.

Marcos 10:45, resume la misión de Jesús en la tierra. Servir y dar. Estas dos palabras explican de manera clara y directa la razón por la que Jesús vino a la tierra. Él no vino para ganar popularidad, no vino para apoderarse del puesto más importante. No vino para ganar reputación de líder, ni para ser famoso o exitoso, ni poderoso, ni para ser adorado. El vino para servir y dar. Servir y dar, ¿cómo nos hace sentir este llamado?, ¿Cómo nos hacen sentir estas palabras? Servir y dar. Creo que a muchos de nosotros puede hacernos sentir incomodos o desafiados. Y eso está bien. El servicio cristiano existe para que nuestros corazones sean desafiados y llevados a un nivel mayor de fe y amor por los demás.

La clave para servir como Jesús, radica en la actitud.

Filipenses 2:5-8 nos habla de la actitud de Cristo.

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, 6 quien, siendo por  naturaleza[a] Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. 7 Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza[b] de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. 8 Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!

¿Cuál era esta actitud?

Filipenses 2:3-4 No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.

Esta es la actitud que los cristianos debemos tener. Al momento de servir, debemos hacerlo sin egoísmo o vanidad. Considerando a los demás como superiores a nosotros mismos. Y no velando solo por nuestros intereses, sino que también por los de los demás.

Cuando tenemos esta actitud, que es la actitud de Cristo. Servir a los demás no es una carga o una obligación, sino que una responsabilidad. Somos responsables de servir a las personas que nos rodean. Y hacerlo con alegría, con gratitud, con sacrificio.

Teresa de Calcuta mencionó una vez: “hay que dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.” Además de esto agregó: “Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.”, “Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios.”, “Lo que importa es cuanto amor ponemos en el trabajo que realizamos.

El servicio es un acto de amor por los demás. Porque al amar a los demás, estamos sirviendo a Dios. Mientras más cerca de Dios permanezcamos, más cerca de las personas y de sus necesidades estaremos. Servir a los demás con el tipo de corazón adecuado, es muy contrario al tipo de corazón que con el tiempo desarrollamos al principio de nuestra vida cristiana, solo queremos dar porque nos damos cuenta de lo mucho que hemos recibido. Pero una vez avanzamos en la fe, algo parece ir cambiando en nuestro corazón. Ya no servimos como al principio, ya nos parece una carga dar para los demás. Y cuando esto ocurre, no nos levantamos pensado en servir y dar, sino que exigir y reclamar por todo lo que no hemos recibido. Y esto es precisamente lo contrario a la enseñanza de Cristo. A la iglesia venimos a servir, no a exigir. Somos cristianos para servir y dar a los demás, no para exigir que nos sirvan y nos den a nosotros. Somos cristianos para rendir nuestras necesidades a Dios y dejar que Él las supla, pero no cuando nosotros lo exigimos, sino que cuando Él lo estime conveniente.

Estoy seguro que pasaríamos menos tiempo quejándonos de lo que no se nos da o de lo que nos falta. Si pasáramos más tiempo agradeciendo por lo que Dios nos ha dado. Podríamos poner mucha más atención en servir y dar para los demás. En servir y dar a los hermanos que necesitan algún apoyo, alguna ayuda, ya sea financiera, o emocional. Dios nos llamó a servir y dar, no preocuparnos de lo que no tenemos. Porque lo que consideramos que nos hace falta, no necesariamente es lo que necesitamos. Si ponemos atención a lo que nos dice la escritura podríamos darnos cuenta de que todo lo que pensamos que necesitamos, en realidad no nos hace falta.

La escritura nos dice en 1 Pedro 1:3-4 que: “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.[a] Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.” Y en Mateo 6:31-34 “Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” 32 Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.”

Si nos preocupa servir a nuestras necesidades y no a las de los demás, entonces estamos mucho más cerca del mundo que de Dios. Si estamos más cerca del mundo, estaremos más preocupados de todo lo que pensamos que no tenemos, y olvidaremos todo lo que ya hemos recibido. Cuando ocurre esto, el mundo y su influencia tiene más importancia para nosotros que Dios y su reino. Debido a esto, algunos cristianos empiezan a buscar lo que piensan que necesitan fuera del reino. Algunos se alejan de Dios y de la iglesia para buscar lo que no encuentran al lado de Dios. Sin embargo, no es que no tengan lo que necesitan, sino que buscan lo que piensan que les puede llenar.

Jesús es mi Dios, Jesús es mi Esposo, Jesús es mi Vida, Jesús es mi único Amor, Jesús es todo mi ser, Jesús es mi todo. (Teresa de Calcuta.)

¿Jesús es suficiente para nosotros?, ¿es suficiente para usted que está pensando en abandonar la fe, o en tomar un tiempo fuera para vivir la vida loca y luego regresar a Dios?, ¿Jesús está llenado sus espacios vacíos?, si no lo está haciendo, arrepiéntase y busque llenar su vida del servicio a Dios y a los demás. Teresa de Calcuta dijo esto: “si no vivimos para servir, entonces no servimos para vivir.” (Teresa de Calcuta). EL servicio a los demás, llena nuestra vida de significado, de propósito, de sentido. Vivimos para servir, el servicio nos engrandece, nos satisface. No hay nada más emociónate que terminar el día agotados, pero felices de haber dado de nuestras vidas a otras personas que lo necesitan.

Si Dios no es suficiente, nada lo será. Pero si Dios es lo que nos llena por completo, entonces no habrá tiempo para pensar en lo que no necesitamos, sino que usaremos el tiempo para pensar en lo que los demás necesitan. Y al mismo tiempo de pensar, buscaremos actuar y llenar no nuestro vacío, porque ya está lleno de Dios, sino el vació de los demás que necesitan llevarlo con Dios.

Queridos hermanos y hermanas, no busquemos aprender mucho acerca del servicio. Más bien empecemos a servir con más fuerza cada día. Despertemos cada mañana pidiendo a Dios que nos agrande el corazón para dar más de nosotros a los demás. No solo a las personas necesitadas que no están en la iglesia, sino que también a quienes necesitan dentro de ella. Hay que empezar por la familia. LA FAMILIA SÍ IMPORTA. Luego por quienes no están en ella. La gente sí importa. A Dios le importa que sirvamos y que demos de nosotros para quienes más necesitan.

Esta tarde, esta semana, comprometámonos a servir un poco más cada día. Si hay algún enfermo en la comunidad, busquemos ayudar. Si vemos el jardín de nuestro vecino con basura, demos un paso y limpiemos. Si sabemos que nuestros niños del Centro Mi bendición necesitan comprar la lista de útiles para sus colegios, apoyemos con esto. Si hay que llevar alimento a algún hermano o hermana, hagámoslo. Venzamos la apatía con servicio y recordemos que “hay más alegría en dar que en recibir”.  (Hechos 20:35).

Guía de estudio

  1. ¿De qué manera el servicio a los demás puede transformarse en algo doloroso para usted? Lea Mateo 9:36 y busque experimentar el sentimiento del Señor por estas personas. ¿Qué vio Jesús en estas personas para sentir compasión de ellas?, ¿Puede mirar a las personas con las que se relaciona cotidianamente y sentir lo que Jesús sintió?, Si no puede hacerlo, pida a Dios el poder sentir el dolor que Cristo sintió, luego haga algo por ellos.
  2. ¿En qué parte de su agenda se encuentra el servicio a los demás?, ¿Qué prioridad tiene para usted?
  3. ¿Qué opinión tiene de este pensamiento? “Si nos preocupa servir a nuestras necesidades y no a las de los demás, entonces estamos mucho más cerca del mundo que de Dios. Si estamos más cerca del mundo, estaremos más preocupados de todo lo que pensamos que no tenemos, y olvidaremos todo lo que ya hemos recibido. Cuando ocurre esto, el mundo y su influencia tiene más importancia para nosotros que Dios y su reino.”
  4. ¿En qué lugar puede aprender a servir como Jesús?, esta semana busque hacerlo. No aplace el momento. Lleve a otros a servir con usted. Juntos es mucho más divertido.

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