Sermones

La importancia de Congregarnos (Preocupación unos por los otros)

7 de septiembre de 2022

Serie: No dejemos de congregarnos

#671

Generalmente hablamos acerca de lo importante que es asistir a las reuniones de la iglesia. Constantemente lo repetimos y lo hablamos entre nosotros y con los demás. Sin embargo, no hay palabras para determinar la importancia que implica para nuestra vida espiritual y para nuestra fe el asistir a las reuniones del cuerpo. La membresía activa de la iglesia, es imprescindible para vivir una vida de compromiso con Dios y con su gente. Es solo a través del ministerio de la iglesia que un cristiano puede recibir la enseñanza y el aliento que requiere para mantenerse firme en sus convicciones. Dios ha establecido que la iglesia sea el lugar donde nuestras vidas pueden prosperar en la fe de una manera íntegra. Cuando no ponemos la iglesia en el lugar correspondiente, dejamos de lado el plan de Dios para nosotros.

Hebreos 10:24-25 nos dice  “24 Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. 25 No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.”

«El único lugar donde podemos permanecer firmes hasta que Él regrese es con Su pueblo. Nos necesitamos el uno al otro. Necesitamos estar en comunión unos con otros, mientras nos fortalecemos y animamos mutuamente.» (John MacArthur)

Cuando dejamos de asistir a nuestras reuniones, dejamos de construir la relación entre hermanos que Dios ha querido para nosotros.

Es una mentira de Satanás creer que podemos permanecer firmes hasta el final estando solos. La comunión unos con otros es vital para sobrevivir a las trampas del diablo y a la gran influencia del mundo.

Preocupémonos del gr. Κατανοέω (katanoeo) consideremonos v. — pensar o considerar cuidadosamente acerca de algo. En este contexto, se refiere a que debemos considerarnos unos a los otros. Nos incluye en la oración, nos hace parte de la acción del verbo.

Kataneo se refiere a poner atención en los demás, pero no una atención superficial, sino que más profunda.

El diccionario de la Real Cademia Española define fijarse como: 1) Hincar: Introducir o clavar algo en otra cosa. 1.2. Clavar: Introducir un clavo u otra cosa aguda, a fuerza de golpes, en un cuerpo.  2. Hacer fijo o estable algo.

Estas definiciones nos llevan a considerar que Dios no quiere que tengamos reuniones superficiales, sino profundas. Reunines en que nos pongamos atención los unos a los otros. Reuniones en que tomemos tiempo no solo para escuchar la enseñanza, sino que para interesarnos en como están los demás. Los unos a los otros.

Ahora, aunque esto fue escrito para una congregación o grupo de hermanos hace muchos años, el verbo considerar esta conjugado de manera que nos indica que debe hacerse constantemente y en el presente. Consideremonos los unos a los otros, “NVI: preocupemonos los unos a los otros”, “DHH: Busquemos la manera de ayudarnos”, “NVB: Tratemos de ayudarnos”. La escritura no nos dice que deberíamos considerarnos o que debimos habernos considerado como si se refiriera a algo pasado, al contrario, esta palabra nos llama a la acción continua. A preocuparnos ahora y en el momento en que nos encontremos reunidos los unos a los otros o los unos por los otros.

¿Puede notar la aplicación de este verbo?, la aplicación de este verbo se realiza cuando estamos juntos. No cuando estamos solos, cada uno por su lado. No cuando estamos en el trabajo junto a personas que no son de Cristo, no cuando estamos en un evento social con familiares que no son de Cristo. Este verbo se desarrolla cuando estamos reunidos con los demás hermanos.  En nuestras reuniones cristianas. Nuestras charlas biblicas, nuestros tiempos de discipulado, nuestras reunines semanales, nuestras conferencias y retiros. Es más, algunas traducciones del verbo son “fijarse en,  o darse cuenta”. Es más, la palabra fijarse se refiere a mirar algo con atención, con cuidado. “Darse cuenta de que algo esta pasando”.

Esto va mucho mas alla de solamente mirar a otra persona.

El contexto del pasaje se refiere a una reunión cristiana. En su contexto específico con mucha seguridad se refiere a judíos que se habían convertido al cristianismo y que ahora estaban empezando a retroceder en su fe para regresar a la adoración ritual, al templo y a los sacrificios ceremoniales. Pero el autor les está ayudando a comprender o a entender que su relación antigua basada en ritualismos y sacrificios y que se desarrollaba especialmente en el templo, ahora ha sido sustituida por la relación que tienen los unos con los otros. Y un poco más allá, con la relación que juntos tienen o tenemos ahora con Cristo. Los versiculos 19 al 21 nos hacen notar que Cristo es parte de la comunión unos con otros. Si lo hacemos parte a Él, hacemos parte a los hermanos. No puede ni debe ser de otra manera. No se trata solo de Jesus y yo, sino que de Jesus y nosotros. El apostol Juan nos dice en 1 Juan 4:20 “Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto.” No hay comunión entre Dios y nosotros, si no hay comunión entre nosotros.

Y esta comunion se desarrolla en nuestras relaciones cristianas que vamos formando en nuestras reuniones cristianas. No puede hacerse de otra forma.

Podemos llamarnos y animarnos, pero poner la atención en el otro o en los otros solo se da cuando nos reunimos y nos fijamos los unos en los otros.

Es mucho más fácil presentarse a un sacerdote y confesarle los pecados para que él se comunique con Dios y consiga un perdón temporal para las personas como lo era en el Antiguo Testamento, que ir a los hermanos de la congregación, a los ancianos, a los líderes de la iglesia y hablar con ellos acerca de lo que les ocurre. Esto desafía el corazon de una persona, lo expone, le vuelve alguien vulnerable, cercano, abierto al apoyo de los demás. y esto es precisamente lo que Dios ha establecido para nosotros en la iglesia. La iglesia lo entendio cuando se inicio en Hechos 2:42 en que nos dice la escritura que ellos vivian en “comunion unos con otros”. TLA: “Decidieron ser una gran familia”,  Koinonia, relación estrecha entre las personas, confraternidad. Este tipo de relación solamente puede darse y debe darse entre miembros de la congregación.

Pero no se consigue cuando dejamos de reunirnos. Cuando faltamos a las reuniones pudiendo asistir y no haciéndolo. Y quiero enfatizar este punto. Cuando podemos asistir a la iglesia, pero no lo hacemos porque estamos desanimados, o estamos molestos, o estamos enfocados en trabajar y/o generar dinero, o no queremos venir a las reuniones entonces no sirven las excusas para faltar. Si estamos enfermos, o hay alguna razón mayor para no asistir, entonces es aceptable, pero cuando usamos al trabajo, al clima, al transporte, a la familia o cualquier otra cosa que parezca convincente, para no asistir a nuestras reuniones, entonces necesitamos examinar nuestra relación con Dios, nuestro amor por la iglesia, nuestras prioridades.

Hace unos días caminaba por una calle y pasaron dos hombres hablando al lado mío. Uno le decía al otro que no quería llegar a su casa porque estaba enojado con su esposa. El punto es que estaba usando a su amigo para no llegar a la casa. No se nos vaya a ocurrir usar a otros para no venir a la iglesia. O usar alguna excusa para no asistir a las reuniones. Cuando hacemos esto, el mensaje que nos queda es que no nos importa realmente la iglesia como decimos que nos importa. Una buena evaluación para saber si amamos la iglesia como decimos que lo hacemos es considerando la relación de Cristo con la iglesia. Efesios 5:25-27.

Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a sacrificarnos por la iglesia como Cristo lo hizo, si estamos dispuestos a humillarnos por la iglesia como él lo hizo, si estamos dispuestos a poner en prioridad la iglesia como Cristo lo hizo.

La respuesta a esta reflexión puede decirnos cuanto amamos realmente a la iglesia y siendo honestos con Dios y con nosotros podemos entonces tomar una decisión de cambio en nuestra relación de confraternidad con la membresía del cuerpo de Cristo.

Esto nos llama también a evaluar nuestra propia fe. ¿Estamos viviendo en la fe?, ¿estamos creciendo en nuestra fe? Esta es una evaluación consciente de nuestra vida espiritual. Hoy en día viviendo en una etapa de post-pandemia necesitamos definirnos.

Necesitamos ser claros con nuestro compromiso. Amamos a Dios y nos preocupamos los por los otros o no amamos a Dios y necesitamos arrepentirnos y volver a practicar lo que hacíamos al principio.

Estoy seguro que varios de los que estamos hoy en día escuchando este mensaje necesitamos considerar lo que aprendimos al principio y evaluar las convicciones que hoy en día nos mueven. Antes, muchos de nosotros vivíamos en función de nuestra fe en Cristo, hoy, tristemente vivimos en función de nuestras necesidades, de nuestras debilidades, de nuestro egoísmo, pero no de nuestra fe en Cristo. Por esta razón es que Cristo reflexionó pensando en su regreso diciendo: “Pero cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿a cuántas personas con fe encontrará en la tierra?».” (Lucas 18:8, NTV)

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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