Sermones

La Palabra sin fronteras. Mateo 28:18-20, Marcos 16:15-16: Hechos 1:8

23 de mayo de 2021
#634

Esta semana he pasado mucho tiempo buscando entender lo que Dios quiere transmitir por medio de este mensaje. Durante el almuerzo de ayer les pregunté a mi esposa y a mi hija que entendían por fronteras. Incluso anoche, hice una pregunta en mi Facebook para saber que pensaban algunas personas acerca de esta palabra: “¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra fronteras?” fue lo que pregunte. Y las respuestas que recibí, se relacionan con límites, divisiones, líneas, demarcaciones e incluso con inmigración.  Todo esto nos lleva a pensar que las fronteras, nos detienen, nos impiden avanzar e incluso en muchos casos generan dolor, angustia y desesperanza.

Hoy en día por ejemplo, podemos mirar las noticias y sentir mucha tristeza por todo lo que está ocurriendo en algunas fronteras de nuestros países. Personas que tratan de cruzarlas para encontrar un mejor trabajo, una mejor salud, e incluso para salvar la vida.

PERO LA PALABRA DE DIOS NO TIENE FRONTERAS.

Su mensaje no puede ser contenido, no puede ser detenido, no puede ser apagado, porque es un mensaje vivo y lleno de poder.

Hebreos 4:12 Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa. La palabra poderosa se traduce como algo lleno de energía. No se puede contener la energía, el poder de Dios. Ezequiel 37:1-14 nos dice que la Palabra es capaz de dar vida a los huesos secos del pueblo de Israel. Un poder como este no puede ser detenido. Efesios 6:17 nos dice que la Palabra es nuestra espada para atacar al enemigo. La Biblia es la única arma ofensiva que tenemos para enfrentar las artimañas de Satanás. En Mateo 4:1-11 podemos ver al Señor defendiéndose del diablo y atacándolo con la Palabra. Su poder se demostró en medio de múltiples situaciones.

Cuando los discípulos estaban en medio de la tormenta, fue su Palabra la que tranquilizó a la tormenta, fue su palabra la que expulso a todos los demonios, sanó a todos los enfermos, resucitó a los muertos, dio vista a los ciegos y trajo alegría a la vida de todas las personas que estaban sufriendo.

Así que no hablamos de un mensaje cualquiera, sino que de un mensaje que ha sido probado en todo y que aún hoy en día en medio de toda la persecución que la Biblia tiene, continúa manteniéndose en alto y generando revoluciones en las vidas de todas las personas que la escuchan y obedecen lo que dice.

Esta es la palabra que Dios nos mandó a predicar. Un mensaje de salvación que todos los seres humanos necesitan escuchar. Aun cuando nosotros estemos limitados por algunas fronteras, no podemos permitir que la palabra se vea expuesta a ellas.

Esto es lo que Jesús nos ordenó en Mateo 28:19 “…vayan y hagan discípulos de todas las naciones…” la palabra naciones viene del griego ethnos, que se refiere a todas las naciones, todas las etnias que puedan existir, especialmente a los que no creen en el Señor. El mandato de Jesús para nosotros es que a pesar de las fronteras, vayamos a la gente en todas las partes del mundo y prediquemos el mensaje.

Marcos 16:16 nos grafica esta urgencia

Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.

La palabra mundo aquí se refiere a ir a todas las naciones, a todos los lugares y predicar el evangelio a todas las personas. Para que al creer y ser bautizados puedan salvarse.

Debemos predicar el evangelio en todos los lugares en que nos encontremos porque el evangelio trae la salvación a las personas. Si la gente cree en lo que dice y se bautiza, será salva pero si no lo hace, entonces se condena así misma.

Por ultimo Hechos 1:8 nos entrega la gran comisión con un detalle tremendo y que necesitamos considerar y empezar a desarrollar en nuestras vidas.

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Este pasaje nos da un modelo de alcance evangelístico para que la Palabra sea esparcida por todo el mundo, iniciando por quienes están más cerca de nosotros.

Pero antes de eso, nos da a conocer de qué manera Dios nos prepara para ser sus testigos.

Jesús les dijo que cuando recibieran el Espíritu Santo entonces recibirían poder serían sus testigos…

¿A QUÉ TIPO DE PODER SE REFIERE LA ESCRITURA?

Bueno, debe ser algo muy poderoso si consideramos que la palabra poder viene de la palabra griega dynamis, que se traduce desde el griego como dinamita. ¿Qué es la dinamita[1]?, un explosivo muy poderoso que se usaba y usa todavía en las minas, para destruir las rocas y generar espacio para escavar profundamente. Así que este es el tipo de poder que hemos recibido al momento de bautizarnos. Un poder explosivo, destructivo, que abre caminos, que destruye y derriba fortalezas.

Necesitamos de este poder para ser testigos, no teólogos. La palabra testigos se refiere a que daremos testimonio del Señor. De lo que hemos visto y oído. No da tiempo para entrar en este tema, pero solo nos recuerda 1 Juan 1:1. El apóstol Juan vió con sus propios ojos todo lo que hablo. ¿Pero nosotros como podemos dar testimonio de algo que no hemos visto? En realidad, al igual que Juan también lo hemos visto solo que no estábamos ahí con ellos. Pero por fe, nuestro mensaje es verdadero y digno de crédito. De lo contrario no podríamos predicar sobre la resurrección y los milagros del Señor. Por esta razón juan nos dice que estamos en comunión con el Señor y con ellos también. Somos uno. Como enseña Juan 17. Otra cosa importante, la palabra testigos aquí, es la palabra mártires en griego. John MacArthur hace una mención a esto diciendo:

“Es interesante; la palabra «testigo» aquí es mártires. «Testigos de mí» son mis mártires, «Mis mártires, Mis mártires». Para algunos de ustedes tal vez sea eso. Tantos cristianos murieron que la palabra «testigo» finalmente llegó a significar mártir. Muchos de ellos murieron. ¿Está dispuesto?. Es triste; no solo no estamos dispuestos a morir por Jesús, la mayoría de nosotros ni siquiera estamos dispuestos a vivir por él. Ni siquiera hemos aprendido no solo lo que es ser un sacrificio muerto, sino que no hemos aprendido lo que es ser un sacrificio vivo.”[2]

Y para esto necesitamos este dynamis en nuestro carácter, porque somos y seremos testigos de un mensaje que no le gusta a la gente, y no le gusta, porque los expone, les muestra donde se encuentran, los hace ver en la oscuridad que están. Les da a conocer que están muertos cuando pensaban que estaban vivos. Porque esta es precisamente nuestra realidad sin Dios. La gente muerta camina por todos lados sin darse cuenta de que lo está, hasta que escuchan la Palabra y esta les da a conocer su triste realidad. Entonces, algunos se arrepienten y alcanzan la vida pero otros, prefieren quedarse donde están y continuar viviendo entre otros muertos que van camino a la perdición. Recuerde que Pablo le dijo a Timoteo que: “llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír.” (2 Timoteo 4:3).

Somos testigos de un mensaje duro, que hiere, que golpea fuerte, pero que al mismo tiempo reconforta.

Una vez que tenemos esta dinamita, este poder y lo asimilamos podemos ser testigos del Señor frente a toda la gente.

DEBEMOS PENSAR QUIENES ESTÁN EN NUESTRO MUNDO

  • Empezando por Jerusalén. Jerusalén representaba el lugar más cercano para los discípulos. Ahí estaban sus conocidos, sus familias, sus cercanos. Y Cristo los envió a ellos en primer lugar. Al mismo tiempo nosotros debemos enfocarnos en predicar el mensaje a las personas que tenemos más cerca. Esposa, esposo, hijos, padres, hermanas, hermanos. Nuestro Jerusalén representa a las personas que están más cerca de nosotros y que necesitan escuchar la Palabra. No debemos esperar que otras personas les prediquen, es nuestra responsabilidad llevar el mensaje para ellos. Recuerde que las fronteras o los límites que puedan existir entre nosotros, no tienen validez frente al mensaje.
  • Después estaba Judea. Representa a las personas con quienes estamos vinculados pero no somos tan cercanos como con las familias. A estas personas debemos alcanzar para que conozcan a Dios y se salven. Nuestros vecinos, nuestros amigos, personas con quienes tenemos afinidad. Necesitamos buscar iniciar conversaciones con ellos para que Dios abra sus corazones y destruya las limitaciones que podamos tener para compartir la palabra con ellos.
  • Samaria. Representaba un lugar inhóspito para ellos. Incomodo. Con gente que pensaba diferente y que les veía con prejuicio y miedo. Pero a quienes tenían que alcanzar y predicar. Hay en nuestro mundo de influencia personas con las que tenemos un trato ocasional, como la cajera del supermercado o la casera de la verdura. El vendedor del mall o la persona que nos sirve la comida en algún lugar para almorzar. Aunque no tenemos amistades con ellos, son nuestro mundo de alcance y la palabra necesita llegar a ellos también.

Hermanos, no podemos callar lo que Dios nos ha entregado de manera gratuita. No hemos tenido que sufrir por recibir la palabra, no hemos tenido que luchar en una guerra para escuchar el mensaje. Al contrario. Dios nos ha dado de manera gratuita lo que debemos compartir con las personas que están a nuestro alcance. Y ver como el Señor derriba las fronteras que pueden separarle de ellos. Al final, debemos recordar, que el mensajero no es importante, el mensaje si.

HERMANOS, DEBEMOS PREDICAR SU PALABRA. ES URGENTE HACERLO.

Spurgeon menciona que nos haría bien dejar de esperar y levantarnos “salir de las trincheras y luchar contra los enemigos”. Si queremos ganar almas para Dios, debemos buscarlas y no esperar a que vengan por nosotros. Así que es tiempo de prepararse en la palabra, estudiarla cada día, llenarnos de ella y entregarla a los demás. No piense tanto en el mensajero, sino que más en el mensaje.

Necesitamos predicar la palabra

  1. Porque Trae salvación a la gente
  2. Porque Une a las personas
  3. Porque Es nuestro deber como cristianos

Al terminar quiero pedirle que medite en el mensaje de esta mañana. No se quede en silencio. Tome la oportunidad que Dios le da y abra su boca. No se calle. Lo que ha escuchado de Dios, dígalo a los demás. Predique, enseñe a tiempo o a destiempo, porque llegará ese día como dice el apóstol Pablo, en que las personas no querrán escuchar y se dejarán engañar. No espere al predicador experto, ni a las personas correctas. Haga su parte, tome su Biblia y predique a los huesos secos para que Dios por medio de su Palabra les regrese la vida.

Dios le bendiga


[1] Mezcla explosiva de nitroglicerina con otras sustancias. Puede consultar en https://dle.rae.es/dinamita

[2] https://www.gty.org/library/sermons-library/1701/resources-for-finishing-our-lords-unfinished-work-part-2

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