Sermones

Las bienaventuranzas. Mateo 5:1-12. Introducción

Mateo 5:1-12
30 de mayo de 21
#635

Hace algunas semanas atrás iniciamos un estudio acerca del sermón del monte. En este pudimos notar que el sermón del monte no es un mensaje para personas que necesitan salvarse, tampoco es un mensaje donde se nos muestra el plan de salvación para la gente. El sermón del monte es la declaración de Cristo en cuanto al estilo de vida de un cristiano. Es decir, el sermón del monte es el reflejo de la vida cristiana. No es como un cristiano debe vivir, sino que es como un cristiano vive, si realmente es cristiano. Si usted dice que es cristiano, pero no vive el sermón del monte, entonces usted no es un cristiano. Si cualquiera de nosotros decimos que estamos bien con Dios, pero no vivimos el sermón del monte, entonces estamos engañados.

El sermón del monte habla a cristianos, discípulos que han tomado la decisión de someterse a Cristo y ser obedientes a su Palabra. Esta obediencia, es el reflejo de una vida comprometida con Dios.

Pero veamos cómo empezó todo esto. Mateo 4:17 nos dice que Jesús al igual que Juan empezó a llamar a las personas al arrepentimiento. Luego se nos muestra que eligió a sus primeros discípulos. (Mateo 4:18-22). Y terminamos viendo como las multitudes le seguían de todas partes, debido a su enseñanza y predicación.

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. 24 Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba. 25 Lo seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y de la región al otro lado del Jordán.

Con esto en mente, no nos resulta extraño llegar a  Mateo 5 y ver cómo estas multitudes continuaban detrás de él.  La autoridad de Jesús estaba completamente establecida. No había duda de que era alguien poderoso y que su poder era divino, y la gente lo sabía.

Las multitudes lo buscaban para sanarse y es en este contexto que Jesús viendo a estas multitudes subió a la ladera de una montaña y comenzó a enseñar: Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, 2 y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles…

Hay algunas cosas que notamos aquí:

Jesús no busco a las multitudes para enseñarles, sino que se alejó de las multitudes para enseñar a sus discípulos. Si alguien quería escuchar lo que él decía, tenía que acercársele y poner atención a lo que decía. Se nos dice que cuando él se sentó, entonces vinieron sus discípulos para escucharle. Toda la multitud quería ser sanada, pero solo sus discípulos recibieron su enseñanza y se beneficiaron de ella. Puede ser que algunos más la escucharon (Mateo 7:28-29). Pero solo los discípulos la recibieron. Había una diferencia entre los que eran y los que no lo eran.

Hay un principio importante en esto. Las Bienaventuranzas no estaban destinadas a la multitud en general. No debían ser tomados y aplicados por todas las personas del mundo. Estaban destinados a una audiencia muy específica. Fueron destinados a aquellos que son los discípulos de Jesús, sus seguidores, que vinieron a él para ser enseñados por él. Esto es cierto, de hecho, para todo el Sermón del Monte.

¿Quiénes debían ser dichosos por causa de la persecución? Versículo 11: “Dichosos serán ustedes” los discípulos. ¿Quiénes recibirían una gran recompensa en el cielo? Los discípulos. Así persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes…; Versículo 13: ustedes son la sal de la tierra: Versículo 14 ustedes son la luz del mundo

Y todo el sermón del monte como lo mencioné anteriormente responde a la misma idea. Los discípulos eran los receptores principales de este mensaje.

La gente puede intentar vivir este sermón, pero no podrá hacerlo. Es imposible vivirlo si antes no nos hemos convertido al Señor.

Con esto en mente, debemos preguntarnos, ¿soy un discípulo del Señor?, ¿soy uno de sus seguidores?, ¿sería uno de los que estaban sentados frente a él en la montaña? ¿O sería uno de los que estaban esperando que terminara de hablar para que le den lo que necesita? Si usted es de los que piensan que pueden escuchar a Jesús hablar y sacar algo de su enseñanza que le permita realizar algunos cambios en su vida, pero sin dejar de tener el control, ni de someterse al Señorío de Jesús, entonces nunca va a poder vivir el Sermón del Monte. Cuando Jesús estaba enseñando este mensaje, estaba claro que un pequeño grupo en ese salón de conferencias era diferente a todos los demás. Antes había sido parte de la multitud, pero ahora no lo era más. Porque habían dejado al mundo. Tomaron la decisión de caminar con el Señor y ser sus discípulos. ¿Y qué hay de usted?, ¿Ha dado el primer paso? ¿Se ha apartado de la multitud para llamarlo a Cristo su Señor y Maestro? ¿Está preparado para poner todo delante de Él y seguirlo? ¿Es verdaderamente un «discípulo» de Jesús? Cuanto más miremos El Sermón del Monte, más claro será que estas palabras fueron destinadas a aquellos que se acercan a Jesús para ser uno de sus discípulos, y para nadie más. 

Las Bienaventuranzas verdaderamente nos presentan el resumen de la religión bíblica genuina. Nos abre el camino al cielo; y nos invita a caminar por ese camino hacia la comunión más profunda posible con Dios. Nos da la propia descripción de la Biblia del camino a la felicidad infinita. [1]

«Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión.Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.10 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. 11 »Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. 12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

Aquí están las bienaventuranzas. Aquí nos encontramos con la radiografía de un hombre o una mujer de Dios. 

La palabra makarios[2] (9 veces), es la que se usa en todas las bienaventuranzas para referirse a los receptores de estas bendiciones de Dios. Makarios también se puede entender cómo dichosos, felices, alegres e incluso afortunados. Esta es la declaración a la que hacen referencias las bienaventuranzas. Incluso Moore agrega la palabra “suertudos” [3] para referirse a lo que experimentarían estas personas. Pero no hay que tomarlo a la ligera, “Esta felicidad indica un estado espiritual favorable debido a la aprobación divina. No es ni una felicidad temporal, como la define el mundo, ni depende de circunstancias físicas o externas” (Moore 1996, 201).  “las bienaventuranzas no son virtudes aisladas, sino señales…a la orilla del arrepentimiento que nos acerca más al corazón de Dios” (Hinckley 1989, citado por Moore 1996, 200)

A medida que avanzamos en los estudios, debemos tomar la decisión de examinar nuestra fe a la luz de las palabras del Señor y confirmar en base a todo lo que nos enseña si estamos realmente viviendo el cristianismo a la manera de Cristo o a la nuestra. Esto es vital para nuestra fe cristiana, porque el sermón del monte trata con un tema central, “Como es un ciudadano del reino”.

Un aspecto muy importante para nosotros al momento de empezar a considerar seriamente estas enseñanzas es comprender que las bienaventuranzas al igual que todo el sermón, hablan de lo de que somos cada día, o debemos ser “Si quieres saber si eres cristiano, compara tu vida con los regalos estándar de Cristo en el Sermón del Monte. Una palabra resume su estándar: justicia. Examina la vida de muchos cristianos profesantes y no encontrarás tal justicia” (MacArthur, Examine Yourself). Examina tu propia vida a la luz del sermón del monte y probablemente tampoco la encuentres. Y esto es así porque “El Sermón del Monte es probablemente la parte más conocida de la enseñanza de Jesús,…y seguramente la que menos se obedece.” (Stott 1998, 11)

Un ciudadano del reino es muy diferente a todas las demás personas, y este es el concepto principal de todo nuestro estudio. Ser diferentes. “En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo” Filipenses 3:20. Somos diferentes a los demás debido a que hemos sido transformados por la gracia de Dios y nuestra vida ha sido justificada por el sacrificio de Cristo (Romanos 3:23-24), pasando de la muerte a la vida (Efesios 2:1-10), de la tierra al cielo, por lo tanto, ya no nos regimos de acuerdo con los patrones del mundo (Efesios 2:19)[4], sino que vivimos de acuerdo con las pautas que nos entrega Dios en su palabra y que rigen a los ciudadanos del cielo.

Al considerar todo esto, la pregunta que necesitamos hacernos es si reflejamos esa diferencia ante los demás. ¿Los demás nos ven como personas humildes?, ¿sienten que somos compasivos?, ¿o que buscamos la paz? o ante estas personas, ¿somos más de lo mismo?

La sociedad en general está cansada de lo mismo, realmente quieren ver en nosotros una alternativa a lo que el mundo les ofrece y si no encuentran que somos diferentes entonces continuarán con lo que conocen.

Siempre ha sido así, la gente es atraída por lo diferente, por lo que rompe patrones, las nuevas generaciones en especial aman la contracultura. Si nosotros como cristianos no estamos dispuestos a romper el molde religioso que hemos recibido como herencia o que hemos adoptado por cultura, entonces realmente no tenemos nada nuevo que ofrecer y el cristianismo no pasará de ser otra religión en la lista.

Es por esto, que el sermón del monte nos sirve como espejo para nuestra fe, analizando cada parte del mensaje de Jesús, podemos al mismo tiempo, analizar nuestro carácter delante de él y determinar si estamos o no caminando en Cristo y si somos o no los receptores de las bendiciones de Dios, con el único propósito de volvernos al Señor y dejar nuestra vida pecaminosa atrás para ser discípulos verdaderos del Señor caminando en sus pasos y guiando a otros para que hagan lo mismo. Oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a continuar escuchando su voz por medio de las escrituras y viviendo tal y como Cristo lo ha hecho, guardando su palabra y viviendo en obediencia a Dios. (1 Juan 2:6)

Las bienaventuranzas hablan acerca del carácter que como cristianos debemos tener, la bendición que recibimos al tener ese carácter y la alegría que produce en nosotros el que Dios se agrade de nuestras vidas.

Un detalle importante aquí es que “Cada una consta de tres partes (1) Empieza con la palabra “Dichoso”, (2) describe una característica en particular y (3) finaliza con una bendición apropiada (Moore 1996, p.200).

Las bienaventuranzas hablan acerca del carácter que como cristianos debemos tener, la bendición que recibimos al tener ese carácter y la alegría que produce en nosotros el que Dios se agrade de nuestras vidas.

Dichosos los pobres en espíritu,

porque el reino de los cielos les pertenece. Mateo 5:3

Este pasaje es la introducción más adecuada para iniciar el sermón del monte por dos razones:

Primero porque Jesús presentará el tema del reino de los cielos y de cómo vivir en él. Esto hará notar a quienes les escuchan la tremenda diferencia que existe entre lo que ellos entienden sobre el reino y lo que Jesús les dará a conocer. En segundo lugar, esta enseñanza provocará que la audiencia se separe en dos grupos, para algunos será una alegría escuchar esta enseñanza y querrán adoptarla para sus vidas, pero para otros, será muy difícil aceptar que la expectativa de Dios está por encima de las suyas.

Hoy puede ocurrir lo mismo en muchas iglesias y de hecho ocurre, porque cuando la enseñanza se pone muy difícil o más radical y exige cambios más profundos a la vida de la gente, hay personas que se alegran de recibirla y de tomarla, pero hay otros que empiezan a cuestionarla, se enojan y terminan decidiendo buscar un lugar en que el mensaje se adapte a sus necesidades y les haga sentir menos incomodos.

Sea como sea, este pasaje introductorio nos abre la puerta para poder entrar en una relación correcta con Dios y para que podamos ser ciudadanos del reino. “Solamente aquellos que reconocen que su vida espiritual está en bancarrota serán los candidatos adecuados para esta ciudadanía. Así que esta primera bienaventuranza sienta el tono de todo el sermón.” (Moore 1996, 201)

Moore nos dice que: “La teología de la pobreza tiene sus raíces en el Antiguo Testamento y se propaga profusamente en el Nuevo. La continua opresión del pueblo de Israel daba como resultado su pobreza material y por ello buscaban a Dios como su sustento y ayuda.” (Ibid).

Stott menciona que: “Al principio, ser «pobre» quería decir estar en necesidad material literal. Pero gradualmente, debido a que el necesitado no tenía otro refugio que Dios,» la «pobreza» llegó a tener visos espirituales y a identificarse con dependencia humilde de Dios.” (Stott 1998, 39).

Salmo 34:6 nos dice: “Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias”. Proverbios 6:19 continúa diciendo: “El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor.” Y probablemente Isaías 61:1-2, que también es usado por Lucas 4:18 para dar a conocer el ministerio de Jesús en la tierra dejando en claro la posición que tomará en cuanto a las personas más vulnerables de la tierra.

Entonces, ¿qué significa ser pobre en espíritu? Primero no significa ausencia de posesiones materiales en primer lugar, tampoco significa ser una persona sin valor para los demás. No quiere decir que no tenemos fe o que estamos débiles física o espiritualmente. Lo que quiere decir es que como cristianos o como personas en búsqueda de Dios nos declaramos en bancarrota espiritual, es decir, completamente conscientes de nuestra gran necesidad de Dios trabajando y proveyendo lo que necesitamos para nuestra vida.

Para reflexionar

  • ¿Es usted una persona diferente? Considere lo que hemos hablado en la primera parte de este capítulo acerca de ser diferentes.
  • ¿Los demás le ven como persona humilde?, ¿Sus cercanos sienten que pueden hablar con usted y sentirse escuchados incluso cuando lo que le tienen que decir no es agradable?
  • Considere aplicar en su vida la escritura de Filipenses 2:3-4
  • En este capítulo hablamos de dos grupos de personas que escuchamos a Jesús El grupo de personas que escuchan a Jesús y reciben con alegría los cambios y desafíos de la nueva vida en el reino y del grupo de personas que lo escuchan, pero deciden buscar un mensaje menos comprometedor. ¿A cuál de los dos grupos pertenece usted?
  • Lea Mateo 5:3 y reflexione acerca de la actitud de su corazón frente a Dios. ¿Cuán necesitado esta de él?

[1] http://www.bethanybible.org/archive/2004/053004.htm#f1

[2] μακάριος, α, ον.  Feliz, dichoso, afortunado, bienaventurado

[3] Moore 1996, p.201

[4] Porque no somos de este mundo, vivimos en el pero solo estamos de paso.

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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