Sermones

Mi casa y yo serviremos al Señor

Josué 24:15
05 de junio de 2022
#665

El Antiguo Testamento nos relata la historia de Josué. Un hombre de Dios que consagró no solo su vida al Señor, sino que a toda su familia.

Josué 24:15 Pero, si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor».

Este pasaje se enmarca en un momento en que el pueblo de Dios debía tomar una decisión muy importante. Servir a Dios o a los ídolos. Josué en medio de todo el pueblo les ordena servir al Señor, pero al mismo tiempo les deja claro que aun cuando ellos cedan a la tentación de servir a sus propios ídolos, él y su familia servirán al Señor. Josué no estaba dispuesto a dejarse llevar por la multitud. Él sabía perfectamente que no había otra opción más que consagrarse a Dios y junto con él consagrar a su familia.

Por otro lado, este conflicto entre a quien seguir, no es algo que solo ocurrió con Josué. La Biblia está llena de escrituras que nos hablan acerca de este problema que el pueblo de Dios enfrenta a diario. (Rut 1:15-16; 1 Reyes 18:21; Jueces 6:67; Éxodo 23:24, 32: 34:13-15; Deuteronomio 13:6-7; 29:18; Jueces 6:10 entre otras). La lucha contra la influencia del mundo es una historia sin final en esta tierra. Los cristianos no estamos ajenos a esto, cada día luchamos contra la influencia del mundo y de nuestros dioses antiguos. Nuestras familias también luchan y sufren debido a esto. Algunos aun hoy continúan adorando a sus dioses sin darse cuenta como estos le quitan el espacio a Dios quien debe ser el único en nuestras vidas. El dios de una carrera, de un trabajo, del dinero o del materialismo, de la moda, del que dirán, de la imagen, de la pornografía, de la inmoralidad, en fin. Existen muchos dioses que podemos adorar sin darnos cuenta y por eso, hoy más que nunca el llamado de Josué a consagrarnos y consagrar nuestras familias es tan fuerte e importante para nosotros. La mayoría de los predicadores hablan acerca de que estamos en los últimos días y que el final es inminente. Sin embargo, ¿cuantos de nosotros estamos viviendo como si realmente fueran los últimos días? No asustados y escondidos, sino que desesperados por ayudar a los que amamos a volverse a Dios y consagrar sus vidas para que cuando llegue el momento podamos ir juntos hacia Dios.

Queridos hermanos y amigos, hoy más que nunca es importante asumir el mismo compromiso y tomar la misma decisión que asumió Josué. Debemos consagrarnos a Dios y llevar a nuestras familias en el camino.

El llamado de Dios para su pueblo, es a escoger a quien entregarle el corazón.

Josué le dice a su pueblo: Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. Esta es una de las preguntas para nosotros hoy. ¿A quién serviremos? La respuesta a esta pregunta, definirá nuestro futuro y el de nuestras familias. A quien serviremos influenciará a nuestros hijos. Ellos crecerán y se formarán con nuestros pensamientos, con nuestras ideas. La idea de servir, no es solo por un momento, como si estuvieras en un trabajo en el que tienes que servir las mesas por alunas horas y luego continuas con tu rutina. Al contrario, cuando decidimos a quien servir, entregamos nuestra vida al servicio de eso. Si rechazamos a Dios por servir a otros dioses, a otros apetitos de nuestra carne, entonces estamos decidiendo someter nuestros corazones a la esclavitud. Y al mismo tiempo, estamos llevando a nuestras familias a vivir bajo esta misma consecuencia.  Josué estaba llamando al pueblo a entregar sus corazones a Dios o a los dioses de otros pueblos.

La influencia de los dioses afecta a nuestras familias

Nuestras familias hoy se ven enfrentadas a un enemigo invisible que influencia de manera poderosa las mentes de nuestros hijos y las nuestras también.

El apóstol Pablo nos advierte de este enemigo y de su poder, en Efesios 6:12 “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.”

Hace unas semanas atrás escuchaba un programa de la radio en que los periodistas criticaban duramente el discurso del presidente de uno de los países del Cono Sur. Su crítica era muy fuerte en contra de una corriente política y filosófica, que en sus palabras, “intenta destruir los pilares de la sociedad”. Obviamente, yo no quiero empezar a predicar sobre política, esa no es mi línea y tampoco es mi fuerte. Aunque definitivamente la política necesita de líderes cristianos que levanten la voz y se impongan con firmeza y convicción para desbaratar este tipo de engaño que va en contra de lo más importante para la vida. Dicho esto, es importante considerar lo que estos periodistas estaban diciendo. Ellos hablaron acerca de que esta corriente buscaba destruir el pilar fundamental de la sociedad. ¿Qué es esto?, ¿Cuál es el pilar fundamental de la sociedad?

Pues en palabras simples, es la familia. La familia es y siempre ha sido el pilar fundamental de la sociedad.

Un periódico español de mucho renombre menciona lo siguiente: “Uno de los pilares básicos de la sociedad occidental… es la familia. Desde la introducción del automóvil y los apartamentos de pequeñas dimensiones en las ciudades en los que se acogió el éxodo rural, la familia nuclear ha sido la entidad básica de filiación y para la crianza de los hijos.”[1]

La familia es y siempre será el pilar fundamental de la sociedad. Cuando Josué afirma que su casa y él servirán al Señor, no está diciendo que su casa, la edificación sería la iglesia. Él está diciendo que su familia y Él servirían al Señor. Sin embargo, esta misma es la que hoy está siendo fuertemente atacada por las influencias de estos pensamientos políticos, filosóficos e incluso religiosos y sociales.

Para Dios no existe más que un tipo de familia.[2] La familia de Dios es la influencia correcta para las demás familias. Para nuestros hijos. Desde el principio Dios ordenó y dejó claro como tenían que ser las cosas. Sin embargo, nosotros hemos complicado la simpleza del plan de Dios por dejarnos llevar por las influencias de los dioses mundanos. Nos hemos enredado en miles de argumentos que nos han llevado incluso a cuestionar el modelo familiar. Hoy en día, no se discute si es bueno o no formar familia, sino que se discute si una pareja del mismo sexo puede o no ser considerada familia. Si un hombre con otro hombre pueden o no ser padre y madre para un niño. Si dos personas del mismo sexo pueden ser reconocidas como un matrimonio. Si es legal o no asesinar a un niño en el vientre de su madre. Las iglesias alrededor del mundo han empezado a caer en el juego de normalizar lo que no es normal. De moralizar lo que es inmoral delante de Dios.

Por esta razón, la pregunta de Josué es atemporal y poderosa. ¿A quién serviremos?

Agustín Laje[3] menciona en una entrevista realizada por Enfoque a la Familia lo siguiente[4]: “La familia es la célula básica de la sociedad…la familia está siendo atacada desde muchos lugares, Ideología de género, feminismo radical, Ideologías LGBT, por su puesto la Agenda abortista entre otras.” Al mismo, tiempo él da a entender que hay grupos de personas que no se atreven a levantar la voz en cuanto a esto, imagino debido a las represalias que pueden tener y afirma que alguien debe y cito sus palabras: “empezar a mover un poco el avispero y hacer un poco de ruido”, que es lo que él está tratando de hacer.

¿Pero qué hay de nosotros?

Creo que muchos de nosotros nos hemos acomodado en nuestros asientos esperando que alguien haga algo para ayudar a las muchas personas que se encuentran perdidas en medio de esta sociedad que les empuja a hacer lo que no es correcto, disfrazándolo de algo bueno.

“No es malo lo que hacen, déjenlos ser felices, tienen derecho sobre su cuerpo, tenemos que ser inclusivos y no sexistas o machistas”

El asunto en todo esto mis queridos hermanos, es que como cristianos y como iglesia, no debemos ceder ante la presión del mundo o de la moda del mundo para caer en los mismos pensamientos que ellos tienen.

La escritura nos dice en 1 de Juan que la gente del mundo ama las cosas del mundo, pero nosotros no.

Ellos son del mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño. (1 Juan 4:5-6)

Los cristianos hemos sido llamados por Dios no a formar una nueva religión o una nueva iglesia, sino que hemos sido llamados por Él para convertirnos en la sociedad alternativa que este mundo necesita. Dios nos ha llamado para que al vivir su verdad en nuestras vidas, podamos llegar a ser, en palabras de John Stott “la sociedad alternativa que Jesús siempre se propuso que fuera, y ofrecerá al mundo una autentica contracultura cristiana[5] debemos recordar que somos la luz para este mundo, que somos la sal que este necesita. Que no debemos esconder nuestra forma de vida, sino  que al contrario, mostrarla para hacer notar que hay una diferencia. Que la familia se respeta y se valora como Dios lo hace.

La importancia de construir familia de Dios.

Una cosa queridos hermanos, es traer hijos al mundo. Pero otra cosa es construir una familia de Dios. Construir una familia implica mucho más que solo traer el pan a la mesa. Construir una familia involucra un compromiso. Para nosotros los cristianos este compromiso empieza con nuestra relación con Dios y por medio de esta relación se traspasa a los miembros de nuestro grupo familiar. “La familia implica relaciones, amor, perdón, seguridad, alimento espiritual, crecimiento y mucho más.” (Jacoby 2010, 13). Así mismo la familia requiere que como padres nos involucremos en la crianza de nuestros hijos. Personalmente me doy cuenta de cómo la influencia de los pensamientos de profesores y compañeros de cursos afecta a nuestros hijos. Me doy cuenta de cómo las redes sociales los influencian. ¿Pero cuál es la solución?, ¿quitarles los celulares, bloquear las redes sociales, sacarlos de las escuelas y universidades? No. La solución se encuentra en la enseñanza familiar. En dar a conocer los principios y valores correctos y bíblicos a nuestros hijos. A nuestras esposas. Todo lo que les quitemos en casa, lo encuentran en las manos de los compañeros e incluso de sus profesores. Debemos actuar desde la casa. En el almuerzo o reunión familiar que tengamos cada día. En la salida al colegio. En la cita que tengamos con nuestras hijas. En los tiempo que compartamos con nuestros hijos. Para inculcarles los valores de Dios en sus mentes. Así, cuando ellos enfrenten el engaño tendrán como argumentar, como defenderse.

Los padres de familia necesitamos estudiar nuestra Biblia para ser mejores cristianos, pero al mismo tiempo debemos estudiarlas para enseñar a nuestras familias. Debemos ser activos en el entrenamiento de nuestros hijos. Porque el mundo es activo en lo que hace y los bombardea cada día con mensajes no cristianos.

Esta es la casa que necesitamos cuidar, es la familia que necesitamos proteger. Muchas veces los padres de familia nos confiamos en que los lugares donde nuestros hijos se están capacitando les aporten los conocimientos necesarios para la vida. Pero para ser honestos, los colegios, las universidades y aun los  profesores que enseñan en muchas de estas instituciones, no están realmente preocupados de que nuestros hijos reciban la influencia correcta. Al contrario, muchos de ellos simplemente están en estos lugares para transmitir información. Información que ni siquiera es de ellos. Piense solamente por un minuto cuantos cristianos verdaderamente comprometidos con Dios están involucrados en el desarrollo de los textos escolares que nuestros hijos usan. Cuantos cristianos están involucrados en las decisiones de los temas que en las universidades se enseñan. La agenda valórica que muchos gobiernos defienden, ¿a cuántos cristianos involucra?, ¿en qué escrituras se basan? Nuestros Valores y principios cristianos, no aparecen en estos textos ni en estos planes, porque quienes los desarrollan no están pensando en formar a Cristo en nuestros hijos, sino que a sus propios dioses.

Hablando con un amigo en Chile, me comentaba que en los colegios allá han empezado a imponer sutilmente la idea de que los niños de cuatro o cinco años, tienen el privilegio de decidir si quieren ser hombres o mujeres. Y que nadie puede negarles este privilegio o enseñarles a ser hombres o mujeres. Sutilmente les están enseñando a los niños a no considerar lo que sus padres les pueden decir en cuanto a esto. Por otro lado, muchos padres se han dejado llevar por  estas ideas hasta el punto de que no se atreven a declarar si su hijo es hombre o mujer, sino que esperan que ellos decidan cuando puedan hacerlo. En un periódico mexicano apareció el anuncio de una pareja de Influencer que decidieron no declarar el sexo de su hijo, sino que “esperarán a que su bebé tenga la madurez suficiente para que elija su propio género.”[6]

Estas personas son influenciadas por la moda. El problema es que con sus decisiones influencias a más de 16 millones de personas que les siguen y en su mayoría jóvenes influenciables. Queridos hermanos, puede ser que muchas de estas cosas aun no ocurran en nuestras ciudades, pero definitivamente vienen en camino. Son parte de las influencias de esta corriente político-filosófica que quiere transformar el pensamiento de las personas. Con un lenguaje que parece correcto, intenta introducir en nuestras mentes la idea de una nueva normalidad. Y al mismo tiempo, una nueva moralidad. Que acepta todo lo que el mundo dice que es correcto, aun cuando no lo es.

Debido a esto, es que como padres cristianos, como hijos cristianos debemos ir a la Biblia y buscar en ella todo lo que necesitamos para luchar en contra de estos enemigos de Dios y así resguardar a nuestros hijos para que no llenen sus mentes con pensamientos anti bíblicos.

Josué fue uno de los hombres que en el Antiguo Testamento enfrentó al pueblo y le dijo que a pesar de lo que ellos hicieran, su convicción era la de llevar a su familia a Dios.

¿Cuántos de nosotros tenemos el carácter y la convicción para declarar delante de todos los que nos rodean que nosotros y nuestras familias servirán al Señor?

¿Cuantos de nosotros estamos más preocupados de la formación espiritual de nuestros hijos en el hogar, que de su formación profesional en las universidades o colegios?

¿Cuántos de nosotros estamos más preocupados de consagrar a nuestras esposas e hijos al Señor que de nuestro propio bienestar, o comodidad?

Queridos hermanos, el mundo está en nuestra contra no a nuestro favor. ¿Qué haremos con esto?, ¿vamos a continuar esperando a que alguien se levante y dirija nuestras familias al Señor? O ¿vamos a caer de rodillas ante Dios para pedirle que nos ayude a modelar un buen ejemplo para nuestra esposa o esposo y para nuestros hijos?

Nosotros somos los que debemos hacer esto y después de orar, debemos levantarnos y trabajar en hacer nuestra tarea como padres, madres e hijos cristianos.

Hay una cosa fundamental que necesitamos para hacer esto

Asumir la responsabilidad de formar una familia cristiana. Debemos trabajar para que nuestra familia se vuelva a Dios. Empezando por nuestro ejemplo personal. Para el pueblo y para su familia, era fácil mirar a Josué y seguirle. Porque era integro en lo que hacía. No perfecto, pero fiel. Era un hombre consagrado a Dios desde el principio. Conocía a Dios y le obedecía. Y esto le valió de ejemplo para todos los que le escuchaban.

El primer paso es desarrollar una buena relación con Dios. Parece ilógico repetir la importancia de este punto en nuestra vida, pero a medida que pasan los años y caminamos cada día con el Señor. Examinar nuestra relación con Él y reconsiderar nuestro compromiso a diario se hace cada vez más importante y necesario. Por esta razón es que el apóstol Pedro les dice a los hermanos:

Por eso siempre les recordaré estas cosas, por más que las sepan y estén afianzados en la verdad que ahora tienen. 13 Además, considero que tengo la obligación de refrescarles la memoria mientras viva en esta habitación pasajera que es mi cuerpo; 14 porque sé que dentro de poco tendré que abandonarlo, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. 15 También me esforzaré con empeño para que aun después de mi partida[c] ustedes puedan recordar estas cosas en todo tiempo. (2 Pedro 1:12-15)

Cada día necesitamos refrescar la memoria en cuanto a nuestra relación con Dios, porque cada día satanás está buscando a quien devorar[7] y los primeros en caer en sus trampas son los que se sienten seguros de sí mismos. El apóstol Pablo nos advierte en su carta a los corintios acerca de esto, “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.” (1 Corintios 10:12). Es muy fácil caer cuando estamos seguros de nosotros mismos. A veces ni siquiera nos llegamos a dar cuenta de que estamos en el suelo. Jesús le dice a la iglesia de  Por eso es importante siempre estar examinándonos y recordando que hay otros que nos siguen y dependen de nuestra fe.

De la que dependamos completamente para encontrar el camino a seguir y guiar a los nuestros por ese camino. La escritura nos dice en Salmos 119: 105 “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.”.

Como cristianos entendemos y creemos que la Biblia contiene todas las respuestas que necesitamos. En algún lugar de las escrituras esta la respuesta a nuestras preguntas, la solución a nuestros problemas. Solo hay que saber buscar y al encontrarlas ponerlas en práctica. La sabiduría de Dios para criar una familia cristiana, es información pública y al alcance de todos. La Biblia tiene un valor incalculable. Pero para encontrarla debemos dedicarnos a estudiarla y escudriñarla. Las respuestas no llegan por arte de magia, debemos trabajar en la búsqueda. Si es que realmente nos importa proteger  a nuestras familias.

Pero no podemos hacerlo solos, necesitamos ayuda para esto. Esta ayuda viene de las escrituras pero también de la comunidad de la fe. La segunda cosa, es que necesitamos de las relaciones cristianas. Necesitamos de la iglesia. (Este miércoles desarrollaremos mucho más este punto para continuar trabajando en la importancia de tomar la decisión correcta en cuanto a nuestras familias.

Bendiciones


[1] Puede encontrar este artículo en:  https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/familia-pilar-fundamental-sociedad_132_7283943.html

[2] Génesis 2:24; 1:2; 27-28. Es importante considerar este modelo junto con el de Efesios 5. Dios inicia la familia con el matrimonio. Este modelo es el que está bajo ataque y si no se resiste a la influencia de la nueva normalidad, sufrirá graves consecuencias.

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Laje

[4] Entrevista a Agustín Laje por Enfoque a la familia (puede escuchar a partir de minuto 2:23) https://www.youtube.com/watch?v=GV32861Zj0g

[5] John Stott. 1998. El sermón del monte. Contracultura cristiana. (pp. 6). Buenos Aires: Certeza Unida

[6] https://www.tvazteca.com/aztecanoticias/pareja-genero-bebe-jca#:~:text=La%20pareja%20de%20influencers%20se%C3%B1al%C3%B3,tenga%20la%20madurez%20para%20hacerlo

[7] 1 Pedro 5:8-10

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