Sermones

Mundos opuestos. 2 Corintios 6:14-18

Relaciones Peligrosas
Mundos opuestos

Escritura: 2 Corintios 6:14-18;1 Juan 2:15-17
19 de febrero de 2021
#628

Esta mañana quisiera que volvamos a la 2 carta de los Corintios para repasar la escritura que estudiamos la semana pasada. Haremos esto, para reafirmar él porque es tan peligroso unirnos en un yugo desigual con las personas que no creen en Jesús, ni han entregado sus vidas a Él.

No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 16 ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo». Por tanto, el Señor añade: 17 «Salgan de en medio de ellos     y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré». 18 «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso». (2 Corintios 6:14-18)

Ya hemos establecido que entre un incrédulo y un creyente no hay comunión y que es imposible que puedan vivir en armonía porque en realidad viven en mundos opuestos. Pablo lo deja muy claro. Uno de estos mundos está marcado por la justicia, la luz, Cristo, los creyentes, la presencia de Dios. El otro en cambio, está marcado por la maldad, la oscuridad, Satanás, los incrédulos y los ídolos o dioses falsos. Y estos dos mundos son completamente contrarios. Son mundos opuestos. Que no pueden relacionarse. Son como dos imanes que se repelen. No pueden asociarse en una relación íntima. No concuerdan. Uno es nuevo y el otro es viejo. Uno está vivo y el otro está muerto. Uno se termina y el otro continúa eternamente.

El apóstol Juan también nos dice que No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. 16 Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. 17 El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15-179

Es muy claro que no hay nada en común entre ambos mundos. Son opuestos, mutuamente excluyentes.  Y si algún cristiano decide que quiere vivir en ambos, pues no lo puede hacer. No se puede vivir en uno y en el otro al mismo tiempo.

El apóstol Pedro nos dice porque. “pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.” (1 Pedro 2:9, NTV). Hemos sido trasladados de un mundo al otro.

Jesús nos dice en Juan 15:19: “Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.”

Efesios 2:1 nos enseña que antes nosotros estábamos muertos, pero ahora ya estamos vivos.

2 Corintios 5:17 nos dice que somos nuevas criaturas

Y Dios nos dice que somos su pueblo. Que hemos sido apartados por el para ser sus hijos. 18 «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso». (2 Corintios 6:18)

Un cristiano no puede unirse en yugo desigual con un no cristiano. Porque es propiedad de Dios. (Levítico 11:45; 19:1-2; 20:7-8; 26; 1 Pedro 1:15-16)

Somos propiedad de Dios y como tales debemos vivir apartados de las cosas del mundo. Somos su pueblo. Somos su nación. Tenemos un pacto con el Señor.

Pablo nos da algunos argumentos para decir esto:

¿Quién es un incrédulo? Es toda persona que no obedece a Dios ni a su Palabra. Alguien sin fe. La palabra pistos se usa para la gente de fe. Los que creen. Pero él no creyente es un apistos. Un sin fe.

Un incrédulo puede parecer buena persona, pero no tiene a Dios. Puede parecer vivo, pero está muerto y separado del Señor. No es parte del pueblo.

Dios fue muy claro en el Antiguo Testamento acerca de no mezclar. Éxodo 34:15-16: No hagas ningún pacto con los habitantes de esta tierra, porque se prostituyen por ir tras sus dioses y, cuando les ofrezcan sacrificios a esos dioses, te invitarán a participar de ellos. 16 Y si casas a tu hijo con una de sus mujeres, cuando ella se prostituya por ir tras sus dioses, inducirá a tu hijo a hacer lo mismo. (Deuteronomio 12:30-31; Josué 24:14-15; Salmo 1:1; Esdras 6:21; Isaías 52:11)

No debemos unirnos en yugo desigual con los que no creen.

Un incrédulo no tiene raíz. Porque su vida esta edificada sobre el mundo.

Entonces no es una buena idea establecer una relación íntima con un no creyente, especialmente un matrimonio.  Ya que un matrimonio debe reflejar la gloria de Cristo y su iglesia como lo menciona o da a entender Efesios 5.

Esto no significa que una persona casada con alguien que no es creyente deba divorciarse. Al contrario 1 Corintios 7 nos indica que el cónyuge no cristiano queda cubierto por el cristiano. Sin embargo, esto no significa que el no cristiano se salva debido a la fe de su cónyuge. Al contrario, la salvación es personal y cada individuo debe presentar su rendición a Dios para ser aceptado por Él.

Por otro lado, esto tampoco significa que debemos ir a vivir a un monasterio y apartarnos del mundo. Debemos compartir con toda la gente y ayudarla a conocer a Dios. De hecho nuestra principal motivación al compartir con alguna persona que no es cristiana, debe ser la de ayudarle a volverse a Dios. Debemos usar nuestras relaciones con personas que no son creyentes para ayudarlas y para influenciarlas a estar con el Señor. No para ser apáticos, o para juzgar su comportamiento. Dios se encargará de esto. Nosotros no estamos para juzgar a los que no creen. Dios lo hará. Nosotros estamos para vivir una vida santa. Y por medio de esta vida, influenciar a las personas para que ellas vean que Dios existe y vive en dentro nuestro.

Por otra parte, Pablo nos da algunos argumentos que indican ¿por qué? esta relación con el mundo no es algo bueno para el cristiano.

Un problema que enfrentaban los cristianos en la iglesia de Corintios, es que no habían roto completamente su relación con el mundo. La iglesia continuaba mezclándose con las costumbres paganas. Continuaban compartiendo la idolatría de la población. Ellos no habían cortado su relación con el mundo. Y como lo dice Juan, ellos estaban volviéndose enemigos de Dios por no dejar de amar al sistema del mundo.

Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. 16 Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. (1 Juan 2:15-16)

Para nosotros los cristianos, no pueden existir las concesiones. No podemos comprometernos en ninguna empresa espiritual con ellos. No deberíamos participar de fiestas religiosas con ellos. Participar de alguna fiesta en que se adora o alba a algún ídolo del mundo. No deberíamos usar una fiesta religiosa para obtener dinero de ella. No deberíamos iniciar algún evento religioso en conjunto con personas que no son cristianas. El cristiano debe apartarse de todo lo que le contamina. Sin embargo, esto no significa que debemos alejarnos de las personas que no creen, o que no podemos trabajar con personas que no son creyentes. Al contrario podemos hacerlo, pero si se trata de lago religioso, debemos tomar distancia y no compartir la adoración pagana.

¿Por qué? Porque no hay armonía entre Cristo y el diablo. ¿O en que concuerdan el templo de Dios y los ídolos?

Pablo termina este pasaje citando el Antiguo Testamento.

 Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo». Por tanto, el Señor añade: 17 «Salgan de en medio de ellos     y apártense. No toquen nada impuro, y yo los recibiré». 18 «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso». (Levítico 26:12; Jeremías 32:38; Ezequiel 37:27)

Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Esta no es una verdad del Antiguo Testamento y solo para los judíos. Jesús mismo declara en Juan 14:23 “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amara, y haremos nuestra vivienda en él.”

Al mismo tiempo Pablo afirma que somos templo del Dios viviente. Dios vive en nosotros. (1 Corintios 3:16-17; 6:19; 2 Corintios 6:16)

No podemos ni debemos mezclarnos con los incrédulos en esfuerzos religiosos, porque ofendemos a Dios al hacerlo. Pero tampoco debemos dejar de buscarlos y ayudarlos para que se vuelvan a Dios y se conviertan. Esta es una verdad muy difícil de aceptar y de practicar. Sin embargo, como pueblo de Dios debemos tomar la decisión de consagrarnos a Dios e influenciar al mundo.

Esta mañana quiero pedir a cada uno de nosotros, que reflexione en su vida cristiana y tome la decisión de apartarse de todo lo que puede ser irreverente para Dios. Porque Él vive en nosotros y lo exponemos a todo lo que hacemos.

Debemos tener conciencia de que somos un pueblo nuevo, vivo, santo. Y que estamos en un lugar completamente distinto al de las personas que no son cristianas. Vivamos conforme a nuestro llamado. Conforme a nuestra identidad. Vivamos para dar gloria a Dios y no al mundo.

Amen…

Oración

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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