Sermones

Nadie está por encima de la ley. Parte II

Mateo 5:17-20
28 de noviembre de 2021
#651

Vamos a regresar esta mañana a nuestro estudio de Mateo 5:17-20, para mirar y aprender acerca de una lección que Jesús está dando a sus discípulos y a la audiencia que le acompaña en este sermón del monte.

Leamos la escritura una vez todos juntos:

No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento. 18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. 19 Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos. 20 Porque les digo a ustedes que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley.

Oremos a Dios para que nos ayude a poner nuestra mirada en la escritura y traer sus pensamientos a los nuestros.

Padre, ayúdanos a considerar tu enseñanza y aprender a obedecer lo que nos mandas que hagamos. En el nombre de Jesús, amen.

La semana pasada establecimos algunos puntos centrales considerando los versículos 17 y 18 del texto.

Lo primero que establecimos, es que “Nadie está por encima de la ley de Dios, ni siquiera Jesús!, aunque los discípulos y los religiosos de su tiempo podrían haber estado pensando que esto sería así.

Con esto en mente, vamos a recordar los dos puntos principales que analizamos la semana pasada.

  1.  JESÚS NO VINO A ANULAR LA LEY DE DIOS O DEL ANTIGUO TESTAMENTO, SINO QUE VINO A CUMPLIRLA
  2. CRISTO ESTÁ A FAVOR DEL ANTIGUO TESTAMENTO, PERO TOTALMENTE EN CONTRA DE LOS RELIGIOSOS Y DE SU ENSEÑANZA TORCIDA.

Además de esto, también dijimos que en Jesús la ley completa fue cubierta. El vino a cumplir con la ley. Dijimos que había tres tipos de ley, la ley judicial, la ley ceremonial y la ley moral. Tanto la ley judicial como la ceremonial, fueron terminadas con Jesús en la cruz. Hoy los cristianos no tenemos necesidad de cumplir con estas leyes, porque en primer lugar eran para el pueblo de Israel y en segundo lugar, Dios las concluyó en la crucifixión del Señor. Otra cosa diferente ocurre con la ley moral de Dios. El Señor, vino a cumplir con esta ley y a elevarla para que todos nosotros como cristianos podamos vivir bajo una norma de vida superior. Prácticamente, todo lo que viene después de estos versículos nos muestra este elevado estándar de vida.

Fijémonos en lo que nos dice el versículo 19 de este capítulo.

Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos. 

Fíjese, que esto es esto es prácticamente una advertencia para los discípulos y para las personas que escuchaban a Jesús. La tendencia natural de las personas, es bajar el perfil a las cosas que son muy delicadas. Por ejemplo, si estamos enfermos de algo grave, lo primero que hacemos es tratar de minimizar la situación. Esto lo hacemos para evitarnos el tener que enfrentar con las consecuencias de lo que viene. Ya sean consecuencias materiales, consecuencias relacionales, en fin. La mayoría de nosotros hacemos esto, al enfrentarnos a una situación difícil de sobrellevar. En el ámbito de la vida cristiana ocurre lo mismo. Leemos la Biblia y nos damos cuenta de que hay exigencias de Dios para nosotros que nos parecen algo difíciles de llevar, entonces, la tendencia nos mueve a bajar el estándar de la exigencia y a inventarnos una norma que se adapte a lo que nosotros queremos vivir.  Por ejemplo, hace un tiempo atrás, un hermano de la congregación hizo una publicación en Facebook que decía lo siguiente:

“El infierno no está lleno de personas que Dios rechazó, el infierno está lleno de personas que rechazaron a Dios.”, ante tal aseveración, una persona contesto diciendo: “Ya no metan miedo con un Dios castigador que no lo es”.

Y desde el punto de vista religioso, esta es una verdad controversial. Muchas personas al igual que esta, consideran que Dios no castiga, sino que Dios simplemente ama. Y obviamente que la Biblia nos enseña que Dios es un Dios de amor, pero también nos enseña que Dios es un Dios celoso y tiene un fuego consumidor. Nos enseña que Dios no va a dejar sin castigo al que le rechaza. Entonces, la gente comúnmente quiere rebajar el estándar de exigencia de Dios para nuestra vida y cambiarlo por uno que se acomode a su estilo de vida pecaminoso.

Hace unos días por ejemplo publique un mensaje en Facebook que dice lo siguiente:

El hipócrita religioso no vive bajo la norma de Dios, porque excede lo que puede hacer con su vida. Entonces, decide bajar la norma de Dios y cambiarla por la suya. De esta manera tiene como justificarse cuando peca, y culpar a Dios por no perdonarle. Con esto olvida que Dios no es el que debe adaptarse al pecado y a las normas del hipócrita, sino que el hipócrita debe dejar su pecado y adaptarse a la norma de Dios.[1]

Ahora, esta verdad es la que estaban viviendo los religiosos en tiempos de Jesús, y que siguen viviendo en nuestro tiempo.

Déjeme comentar algo que dice John MacArthur:

Hay un viejo cliché[2] que ha estado rondando desde los años 60 que caracteriza el espíritu de esta época. Ese cliché es: «Haz lo tuyo». ¿Cuántas veces has escuchado eso? La libertad se ha equiparado con hacer lo que quieres. La libertad se ha equiparado con expresarse. Y como corolario de este tipo de mentalidad de “haz lo tuyo” ha surgido una actitud casi anti-ley… Hay casi un espíritu de anarquía que corre como corolario del concepto de «haz lo tuyo». No dejes que nadie te diga qué hacer: ni Dios, ni la Biblia, ni el gobierno, ni tu escuela, ni tu esposo, tu esposa, tu jefe ni nadie más. [3]

Este tipo de ideal, nos lleva a recordar lo que ocurrió en el pasado con las personas que no obedecieron a Dios y que se dejaron llevar por sus propios estándares de vida.

Jueces 21:25 nos dice: “En aquella época no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía mejor.” Hoy en día ocurre lo mismo, la gente hace lo que le parece mejor. Se deja llevar por sus sentimientos y por sus emociones. Y terminan en muchos de los casos con la vida destrozada y devastada. Proverbios 21:2 en la traducción Palabra de Dios para Todos nos dice que: “Cada cual cree que lo que hace está muy bien, pero el SEÑOR es el que juzga las verdaderas intenciones.” Muchos de nosotros, podemos creer que el curso de la vida que estamos tomando es el correcto, aun cuando la Biblia nos puede estar diciendo lo contrario.

Así que nos encontramos con un pensamiento generalizado en las diferentes sociedades y que va atravesando generaciones. La gente no se siente cómoda con lo que Dios dice, y termina bajando el estándar. Nunca subiéndolo, porque la gente común no puede vivir el estándar de Dios a menos que se vuelva a Él y cambie su vida. El problema, es que muchos cristianos terminan haciendo esto, y cuando se dan cuenta que Dios no está dispuesto a acomodarse a sus deseos pecaminosos, se auto engañan creyendo que Dios les permite hacer todo, si después de un rato le piden perdón. Y podemos caer en crear reglas religiosas con el fin de autosatisfacer nuestras necesidades y no los deseos de Dios. Estas personas pueden llegar a pensar que debido a que no están bajo la ley, sino que bajo la gracia no importa lo que hagan, porque la gracia abunda cuando hay más pecado. Esta es una forma errónea de interpretar lo que Pablo nos dice en

Romanos 6:1-2 “¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde? 2 ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?”

Vivir bajo la gracia, nos abre la puerta para aprender cómo vivir en santidad delante de Dios. Como vivir en justicia delante de Dios. Santidad es justicia, es integridad, es consagración. Y no se vive a plenitud a menos que la gracia sobreabunde en nosotros para ayudarnos a transitar por el camino de la transformación que Cristo nos ofrece por medio del arrepentimiento y la conversión.

Por esta razón es que el mundo hoy en día cuestiona las enseñanzas de la Biblia. Y existen personas que están dispuestas a rechazar las enseñanzas escritas en la Biblia. Muchos dicen que el Antiguo Testamento se ha abolido, que Jesús cumplió con él, y por ende terminó, y no tiene autoridad sobre nosotros. Y entonces viene Jesús y nos dice que esto no es así. La ley de la pureza en la vida de las personas, la santidad, el amor a Dios y a los demás, no ha terminado, no ha sido finalizado. Tampoco el castigo para el pecador no arrepentido. Al contrario, todo esto sigue vigente. La Biblia no ha parado de Hablar y nos sigue diciendo que es lo que tenemos que hacer y como tenemos que hacerlo.

Sin embargo, y lo digo con tristeza, la misma iglesia en general ha bajado el estándar de vida cristiano. Nos encontramos a diario con noticias de la iglesia en el mundo, permitiendo matrimonios de personas del mismo sexo, tolerando el pecado de los líderes religiosos, haciendo la vista gorda a los pecados que cometen muchos hermanos. En mi país y lo digo con vergüenza, hay personas que comercian con la fe, que abusan de los fieles y que los engañan con argumentos anti bíblicos para obligarlos a dar de su dinero para enriquecer a pastores estafadores y engañadores de algunas iglesias. Pero no solo en mi país, la televisión muestra constantemente la vida de ciertos individuos religiosos que más que imitar a Jesús, terminan imitando a las estrellas de Hollywood. Otros, que se hacen llamar pastores o líderes religiosos abusan de la ignorancia de la gente y especialmente de los más vulnerables y violan la confianza de estos para usar a los fieles de diferentes edades con el fin de complacer sus deseos carnales y diabólicos. Esto es una vergüenza, porque la iglesia no es capaz de levantar la voz y hacer oír el mensaje de la Biblia. Dios no mando a su hijo a bajar el estándar de vida de los cristianos, al contrario, lo mando a elevarlo. Un cristiano debe ser diferente a todos los demás. No debe ser como los demás. No debe usar su libertad en Cristo, para hacer lo que quiera. Al contrario, un cristiano debe usar su libertad en Cristo para honrar a Dios y guiar las personas a una relación correcta con el Señor.

El estándar bíblico no ha bajado, ni bajará. Es una ley establecida por Dios y por Cristo. Y la iglesia debe sin dudar posicionarlo en el lugar que le corresponde. De esto trata el sermón del monte. Es una declaración de rectitud, de justicia, que nos señala como vivir nuestro cristianismo. Vivir bajo la gracia de Dios, no nos disculpa de vivir en desobediencia a Él.

“Haz lo que quieras”, no es aceptable en nuestro cristianismo. Es una expresión que ninguno de nosotros debe tener, porque es anti Dios, es anti Biblia, es anti Cristo.  Y no es lo que enseña la Biblia, ella nunca nos ha enseñado a no caminar en la ley, a no vivir bajo la norma de Dios, tampoco nos enseña que la gracia nos libera de nuestra responsabilidad de vivir conforme a las enseñanzas de Dios.

Para terminar, déjeme compartir algunos puntos que es necesario considerar en nuestra vida cristiana.

  1. Debemos escuchar lo que Dios dice, porque define nuestro tamaño en el reino.  ¿qué quiere decir esto?
    1. En primer lugar no interpreto el pasaje como si se refiere a que perderemos la salvación. Esto no es a lo que se refiere el pasaje. Sino que se refiere en mi opinión, a la utilidad que podremos tener en el reino. Si somos como los fariseos, viviendo una religión externa, preocupados de las apariencias, de la imagen, creando normas y reglas para excusarnos de nuestra pecaminosidad, de nuestra falsedad religiosa, entonces, Dios no nos puede usar para ayudar a otros a crecer en él. Mateo 15:14 halando acerca de los religiosos, nos dice: “Déjenlos; son guías ciegos. Y, si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.” Es como si se nos dijera que vamos a estar en el reino, pero seremos los menos bendecidos, los menos útiles, los menos recompensados. Este es un mensaje muy fuerte y terrible para nosotros.
    1. En segundo lugar, una interpretación que no me parece tan acertada es que al momento de llegar el juicio, los más pequeños serán apartados y echados del reino. Creo que la primera interpretación es la más acertada.
  2. Debemos enseñar lo que Dios dice, porque de lo contrario, será negativo para nosotros y los que escuchan. Imagínese lo que significa enseñar a otros a violar la ley de Dios. A ir por un camino equivocado. Santiago escribe en su carta lo siguiente:

Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. Santiago 3:1 y Pablo le dice a Timoteo aplicando las dos claves de la enseñanza.  Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen. (1 Timoteo 4:16).

Podemos enseñar de dos formas, con lo que decimos y con lo que hacemos. Si las palabras que enseñamos, no son correctas y vivimos en pecado, dando un mal ejemplo, entonces estamos quebrantando los mandatos de Dios.

  • Debemos enseñar y practicar los principios y mandatos de Dios para ser grandes y útiles en su reino. Creo que este principio se enseña así mismo. No hay razón para intentar interpretar de otra manera esta sección del pasaje. Cuando enseñamos lo correcto y hacemos lo correcto delante de Dios, Él se agrada y las personas reciben lo que necesitan. Al mismo tiempo y como lo enseña Pablo a Timoteo, nos salvamos a nosotros mismos y a los que nos escuchan.
  • No seamos negligentes con la enseñanza de Dios
  • No seamos como los hipócritas
  • No hagamos lo que queramos, sino que busquemos hacer lo que Dios quiere y enseñemos a los demás a que hagan esto mismo.

Oremos…


[1] https://www.facebook.com/photo/?fbid=740295370261342&set=a.186043509019867

[2] Frase acción o idea que ha sido usada en exceso

[3] Resultado

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.