Sermones

No tenemos excusa para pecar (I parte) Mateo 4:1-11

Mateo 4:1-11
10 de abril de 2021
# 630

Sin lugar a dudas el mayor problema que los seres humanos enfrentamos en este mundo, es la tentación. Si podemos evitar la tentación, podemos evitar el pecado.

En Mateo capítulo cuatro, nos encontramos con el relato de uno de los encuentros que Jesús tuvo con Satanás. Probablemente este es uno de los episodios más vergonzosos que nuestro enemigo el diablo ha tenido que enfrentar a lo largo de toda su carrera de engaños y asesinatos. Ese día en el desierto Jesús le demostró al diablo y a todos sus seguidores que no podría contra él y al mismo tiempo, este encuentro nos entrega las herramientas que podemos usar para defendernos de sus trampas y tentaciones.

El pastor John MacArthur cuanta una historia. “Un pastor dijo a su congregación: “Aprendí una gran lección de un perro»… “Su amo solía poner un poco de carne o una galleta o algún tipo de comida en el suelo, y él le decía al perro: ‘No comas eso’, y el perro corría y se comía. eso; así que le pegó al perro. Y ponía otro trozo de carne en el suelo y decía: ‘No comas eso’. El perro se acercaba y se lo comía, y él le volvía a golpear. Bueno, después de un tiempo, el perro recibió el mensaje: come, carne, recibe un golpe. Así que el perro decidió que no se comería la carne «.  Pero el hombre que cuenta la historia relató que el perro nunca volvió a mirar la carne. Evidentemente, el perro sintió que si miraba la carne, la tentación de desobedecer sería demasiado grande. Y por eso miró fijamente a la cara de su amo y nunca apartó los ojos de él, por lo que la tentación nunca más le causó un problema.” (John MacArthur, Sermón: Como vencer la tentación[1])

Esta historia tiene mucho que ver con lo que nos pasa a nosotros los seres humanos. Pecamos, no porque no podemos vencer al pecado. Pecamos porque dejamos de mirar al Señor y de obedecer a su Palabra. Para los cristianos, el solo hecho de dejar de mirar al Señor es sinónimo de caer en la tentación y pecar. Para muchos de nosotros, es más atractivo mirar la tentación que mirar al Señor. Nos puede entretener mucho más mirar lo que prohibido que ver la cara del Señor. Y el problema que tenía el perro, es el mismo que podemos tener nosotros mismos. Nos atrae mucho más lo que está prohibido que obedecer a Dios. Esta mañana quisiera que todos nosotros nos enfocáramos en el Señor y en su batalla contra la tentación. Pero no solo para admirarnos de lo que Jesús puede hacer, sino que para que nosotros podamos aprender a defendernos de la tentación y no pongamos excusas para pecar.

Una muchacha que había quedado embarazada se acercó a su consejero espiritual y le dijo “no entiendo como paso”, “siempre oramos antes de cada cita”. El consejero le pregunto. “¿y que hacen después de orar?”. (Ibid.) Ellos habían empezado bien, oraron para que Dios les guiara, pero después de orar quitaron su mirada del Señor y el producto fue lo que ocurrió. No podemos usar a Dios como excusa para nuestras faltas.

La Biblia nos dice en Santiago 1:13 que Dios no puede ser tentado y que tampoco tienta a nadie. El problema ocurre según Santiago, en el momento en que “cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. 15 Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.” (Santiago 1:14-15). Si empezamos bien, debemos terminar bien. No hay otro camino. Por eso debemos mirar al Señor constantemente. Pero, ¿por qué debemos mirarlo? Por lo que nos dice la Biblia. Hebreos 4:15 nos dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.” Jesús ha enfrentado toda la tentación y en este pasaje de Mateo nos daremos cuenta de esta realidad. Entonces debemos mirarlo a Él cuando nos sintamos tentados a mentir, a engañar, a robar, a ser infieles, o a volver a nuestras malas costumbres de antes, como beber, o drogarnos o ver pornografía, o a hacer cualquier cosa que no sea agradable a Dios. Debemos tomar la decisión de mirar al Señor, porque “Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados.” (Hebreos 2:18). Y como no ha pecado, entonces puede guiarnos por el camino de la victoria. Además de esto, debemos tener la firme convicción de que Dios nunca nos va a poner en una situación que no podamos enfrentar, al contrario Pablo nos dice en su carta a los Corintios: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” (1 Corintios 10:13). Dios no nos abandona, Él está siempre para nosotros. Especialmente cuando necesitamos de su ayuda. “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.” (Hebreos 4:16). Y nunca nos va a poner en tentación que no podemos superar. Es decir, las tentaciones que enfrentamos a diario, están bajo el control de Dios y existen para que podamos madurar y crecer en nuestra confianza en el Señor. En nuestra madurez.

En esto se puede resumir la vida cristiana. La vida cristiana consiste en no apartar la mirada del Señor. Por eso el autor de Hebreos nos dice: “fijen la mirada en Jesús” (Hebreos 12:2),  y el mismo Señor reprendió a Pedro por no mantenerse enfocado cuando caminaba por el agua. (Mateo 14:29-31). Poner la mirada en el Señor y no quitarla nos permite librarnos de muchos pecados.

Ahora, las tentaciones que enfrenta el Señor en Mateo 4:1-11 involucran pruebas que probablemente nosotros no tengamos que enfrentar. Esto es porque en sí mismas, acumulan toda la tentación que el ser humano puede soportar. ¿Cómo sabemos esto?, por lo que nos dice Lucas en el pasaje paralelo a Mateo: “Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad. (Lucas 4:13), y Hebreos 4:15 “ha sido tentado en todo al igual que nosotros”

De Mateo 4:1-11 vamos a notar tres puntos centrales que nos ayudarán a combatir la tentación y vencer el pecado.

Estos tres puntos son: la preparación de Jesús en el desierto, la tentación que enfrenta y la victoria que logra.

Si nos damos cuenta el pasaje comienza hablándonos de la preparación de Jesús.

Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. 2 Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. (1-2).

La preparación de Jesús en el desierto.

El contexto de Mateo nos lleva a poner la mirada en lo que ocurre antes de que todo esto pase. Mateo dice que Luego el Espíritu llevó a Jesús. ¿Luego de que? Mateo 3:16:17 nos dice: “Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y él vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él. 17 Y una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él».”

Luego de que Jesús fue bautizado y de que pasaran cosas fabulosas. El Espíritu lo llevó al desierto para ser tentado por Satanás. La palabra tentado o tentación se usa de dos formas en la escritura. Una de ellas se usa para hablar de la prueba de una persona con el fin de perfeccionarlo en su carácter y la otra se refiere a la tentación que existe para hacer lo malo. Jesús se expuso a las dos formas de esta palabra. Por un lado, El Espíritu Santo lo llevó al desierto para ser probado en su carácter y al mismo tiempo Satanás lo tentaría para que hiciera el mal. Jesús tenía que demostrar al diablo que no podría vencerlo como lo hizo con Eva en el jardín. Que sus artimañas, sus engaños, no tendrían poder sobre el Señor. Y Satanás haría todo lo posible para derrumbarlo y llevarlo a desobedecer a Dios. Así que la batalla que Jesús luchó no es comparable con las que nosotros luchamos, sin embargo, su batalla es determinante para todos nosotros. El venció y por ende todos podemos vencer.

Ahora, en este punto necesitamos establecer una verdad bíblica y espiritual. Satanás nos va a tentar precisamente después de un momento espiritualmente importante en nuestras vidas. Mateo nos dice que Jesús había sido bautizado, que el Espíritu Santo había descendido sobre Él y que Dios había dicho que se complacía en el Señor. Este es un tremendo suceso espiritual en la vida de Jesús. Y no debemos pasarlo desapercibido. Simplemente recuerde en cada momento en que su vida ha experimentado algún suceso espiritualmente importante que paso después. Cuando la emoción bajo, cuando las personas se fueron, cuando la realidad regresó a estar en su casa o en su cama. Cuando quedaron solamente Dios y usted. Satanás también estaba en ese lugar, solo que no le podía oír debido a la emoción del momento. Pero él estaba ahí. Buscando el momento de atacar, de entrarle al oído y tentarlo con las dudas, la desconfianza, la lucha interna. Recuerde que Pedro nos dice que Satanás es como un león rugiente buscando a quien devorar. Pero además considere lo que nos relata Mateo en este pasaje. La escritura nos dice que cuando Jesús sintió hambre, entonces Satanás entró en escena. No es que se apareció en ese momento porque antes había estado ocupado en otro lugar. No, este era el lugar más importante para el diablo. El desierto, la situación en que Jesús se encontraba, su vulnerabilidad, su necesidad, esto era lo que el diablo esperaba. Él quería encontrar al Señor en su momento más débil para tentarlo y hacerlo caer. Y aquí encontramos otra verdad bíblica y espiritual.

Satanás nos tentará precisamente en nuestros momentos de necesidad. Así como lo hizo con el Señor, también lo hace con nosotros. Él espera el momento de debilidad. Cuando el esposo siente que su esposa no le está dando la misma atención que antes. Él entra en escena y le dice al oído que no está mal mirar a la mujer del vecino. Que una aventura no ocasionará ningún problema. Es en ese momento cuando el que ha sido alcohólico, empieza a sentir la necesidad de beber donde Satanás entra en escena y le empieza a decir que una copa no le hará mal, que es algo social. Satanás espera el momento en que nos sentimos seguros de nosotros mismos, para entrar y tentarnos. Él sabe cómo y cuándo hacerlo. Entró en la vida de Eva cuando ella estaba más vulnerable para ser engañada y le mintió porque es el padre de la mentira, un asesino por naturaleza.

Así que en medio de la prueba del Señor, Satanás estaba agazapado, mirando desde lejos, buscando el momento para atacar con sus engaños, con sus mentiras, con sus argumentos convincentes. Pero no sabía que Jesús era mucho más fuerte que Él y lo vencería avergonzándolo para siempre. Al igual que otro predicador comenta, creo que este es el pasaje que Satanás no quisiera que leyéramos. Si Él pudiera reescribir la Biblia, no pondría esto aquí. ¿Por qué?, porque nos muestra que ha sido vencido. Que no tiene todo el poder que dice tener. Que Dios ya lo derrotó, que Cristo lo avergonzó y que gracias a esto, nosotros podemos enfrentarlo y salir victoriosos aún si llegamos a fallar alguna vez.

Ahora fíjese que estamos hablando de la preparación del Señor, antes de que empezara su ministerio público. El Espíritu Santo lo llevó al desierto parea ser probado. Esto nos lleva a definir otra verdad espiritual para nuestra vida. Dios al igual que con Jesús, nos expondrá a la prueba. Recuerde que la palabra tentación se define de dos maneras. Una como ya lo dijimos se refiere a ser tentado para hacer lo malo pero ya hemos establecido que Dios no nos tienta para que hagamos lo malo, esto lo hace Satanás. Y la otra se refiere a ser probado en el carácter de una persona con el fin de que sus debilidades, imperfecciones, fallas y/o cualidades sean expuestas. Al igual que un metal precioso como el oro es probado y refinado por el fuego, el carácter del cristiano también lo es. Dios usó este tipo de prueba con Abraham cuando le ordenó que ofreciera a su único hijo Isaac como ofrenda en el altar de los sacrificios. Y al ver su obediencia absoluta Dios le impidió hacerlo. (Hebreos 11:17). De igual manera el apóstol Pedro utiliza una forma de este verbo griego para advierte a los hermanos acerca de la prueba que estaban experimentando. Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. (1 Pedro 4:12).

Hasta aquí hemos establecido algunas verdades espirituales incuestionables y que nos deben hacer reflexionar acerca de nuestra forma de vida. Primero, las escusas para pecar se desbaratan si miramos al Señor que fue tentado en todo y no pecó. Entonces aprendemos algunas lecciones que no debemos olvidar: Para no pecar debemos mirar permanentemente al Señor. En segundo lugar debemos saber que Satanás nos va a tentar precisamente después de un momento espiritualmente importante en nuestras vidas. En tercer lugar y al igual que con el Señor, Satanás nos tentará precisamente en nuestros momentos de necesidad. Por otro lado, así como el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser probado, Dios nos expondrá también a la prueba. Con el fin de fortalecer nuestro carácter y nuestra confianza en Él.

La próxima semana concluiremos este sermón hablando de las tentaciones que Jesús enfrentó y como estas se relacionan con nosotros. Y la estrategia que usó el Señor para defenderse y vencer a Satanás.


[1] Recuperado de: https://www.gty.org/library/sermons-library/1205/how-to-overcome-temptation

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