Sermones

No tenemos excusa para pecar II parte. Mateo 4:1-11

Como vencer las tentaciones
Mateo 4:1-11
18 de abril de 2021
# 631

Una de las cosas que hablamos la semana pasada es que sin lugar a dudas el mayor problema del ser humano, es la tentación. Si vencemos la tentación, vencemos el pecado. La semana pasada iniciamos este estudio acerca de las tentaciones de Jesús. Establecimos algunas verdades espirituales que quisiera recordar con ustedes esta mañana.

Satanás nos va a tentar precisamente después de un momento espiritualmente importante en nuestras vidas. Mateo 3:16-17 nos muestra como Jesús ha sido bautizado, el Espíritu ha descendido en forma de paloma y Dios le habló diciéndole «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él».

Había ocurrido algo trascendental en la vida de Jesús, pero al mismo tiempo, en la vida de Juan el bautista. Dios había establecido a Jesús como su hijo delante de todos los que estaban presentes. Por otro lado Juan el bautista había llegado a su momento máximo de esplendor y ahora le tocaba pasar a un segundo plano. (Juan 1:32-34; 3:30). Entonces ambos estaban en medio de un momento espiritualmente muy importante para sus vidas. La vida de Jesús estaba enfrentando un cambio, del anonimato a lo público y la vida de Juan estaba pasando de lo público al anonimato. Estoy seguro que entre los asistentes se encontraba Satanás, mirando todo lo que ocurría y esperando el momento oportuno para atacar. La vida cristiana se vive un día a la vez. No importa las victorias que hayamos tenido. Siempre que somos victoriosos en algo, Satanás está esperando el momento para vernos caer. Jesús lo sabía y se los advirtió a sus discípulos un poco más adelante en Lucas 10:17-18 cuando ellos regresaban de la segunda misión. “Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos: —Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. 18 —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—.”. Así que nunca debemos estar confiados creyendo que no podemos caer. (1 Corintios 10:12). Porque Satanás está en espera del momento adecuado.

Satanás nos tentará precisamente en nuestros momentos de necesidad. Mateo 4 versículo 2 termina diciéndonos que Jesús tuvo hambre. Obviamente habían pasado 40 días y sus noches en que Jesús había estado ayunando. Entonces nos dice Mateo, “El tentador se le acercó y le propuso:”. Satanás entró en escena sin pedir permiso, sin respetar quien era Jesús, simplemente entró y le dijo al Señor lo que quería que hiciera. Esta es la forma en que Satanás actúa normalmente entre nosotros. Él ve nuestra necesidad y nos dice lo que podríamos hacer. Llegando a este punto, es fácil para nosotros identificar a Satanás en los pecados o faltas morales que se destacan. Como por ejemplo, el adulterio, el asesinato, las violaciones, los abusos a menores, entre otras cosas. No podemos dudar que si estamos envueltos en algo así, el diablo es quien nos ha tentado en esto. Sin embargo, es mucho más difícil distinguir al diablo en cosas que son comunes y corrientes y no tienen nada de malo aparentemente. Como por ejemplo cuando tenemos malos pensamientos, es decir, cuando pensamos mal de otras personas. O cuando empezamos a hablar mal de otras personas. A chismear, o a criticar, por supuesto, es más fácil identificar la influencia de satanás en cosas más grandes, pero satanás no solamente nos tienta en cosas grandes como engañar al esposo o robar o matar, también se encuentra en la necesidad que tienen algunas personas de ser admiradas por su belleza o por su figura. Satanás se encuentra detrás de la necesidad de ser deseada, la sensualidad, la coquetería, el uso de ropa sugerente y que muestra más de lo que es necesario demostrar. Satanás muchas veces nos tienta cuando estamos pensando en que vestiremos o en que comeremos o en qué lugar nos mostraremos. Satanás nos tienta con la necesidad de tener más de lo que tenemos cuando no es necesario. Satanás está detrás del exceso de trabajo que nos hace apartarnos de nuestras familias, de nuestros hijos, de la iglesia. Parece bueno trabajar horas extras con el fin de pagar las cuentas o acceder a mejor comodidad. Pero si esto va en contra de la armonía familiar, del cuidado de la salud, del compromiso con la iglesia, entonces debemos preguntarnos si es de Dios o del diablo todo lo que nos ocurre. Satanás está detrás de nuestra independencia, de no considerar los consejos y de no buscarlos para tomar mejores decisiones. Pero también está detrás de la competencia entre un esposo y su esposa por quien tiene mejor salario o mejor puesto en la empresa. Satanás está detrás del machismo y también des feminismo. Él está detrás de todo lo que nos tienta a ir en contra del pensamiento de Dios. Y estas tentaciones a las que Jesús se enfrenta reúnen todo lo anteriormente dicho y más.

Por supuesto la clave para no pecar está en no quitar la mirada de Jesús. Jesús dijo: “—Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo.” (Juan 5:19). Y a sus discípulos entre ellos todos nosotros nos dice: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” (Juan 15:5). Satanás no puede tener autoridad sobre nosotros si mantenemos siempre la mirada en el Señor. Y esto es lo más importante, porque una vez que apartamos la mirada del Señor, entonces entramos en el juego del diablo. Entramos en terreno peligroso. Y solamente la ayuda de Dios nos puede rescatar de ese lugar. Así que al igual que Jesús siempre debemos estar preparados para la batalla espiritual.

Hasta aquí hemos estado hablando de la preparación de Jesús en el desierto, pero ahora quiero que podamos mirar los dos puntos restantes: La tentación que Jesús enfrenta y la victoria que logra.

Si nos damos cuenta el pasaje comienza hablándonos de la preparación de Jesús.

La tentación que Jesús enfrenta

Leamos Mateo 4:1-2 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. 2 Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Una de las cosas que me parecen importantes de destacar es el lugar donde se encontraba Jesús. La escritura nos dice que el Espíritu lo llevó al desierto. ¿Por qué al desierto?, ¿por qué no a otro lugar? Había un mar cerca, muchas montañas, algún bosque. Probablemente el sentido de esto se encuentra en lo que representa el desierto y lo que se puede experimentar en ese lugar.  La palabra desierto en si misma refleja soledad y silencio. Samuel Vila menciona que: “El desierto fue el lugar de prueba para los israelitas, y así sucede con el cristiano, para humillarlo, y para mostrar lo que hay en su corazón (Dt. 8:2)”. (Vila 1985, 249). El desierto no solamente es un lugar solitario, sino que es un lugar de prueba y conexión. En el desierto Jesús podría estar solo, desamparado, vulnerable, y preparándose para su ministerio. Pero lo haría en conexión con Dios. Uso el desierto para ayunar durante 40 días y sus noches. Jesús uso ese lugar para conectarse con Dios y prepararse para su ministerio. Tiempo de oración sostenida, tiempo de preparación solitaria para su tarea, tiempo de comunión con el Padre. Recordemos que Moisés también necesito de algo así estando en la montaña con Dios a solas esperando las tablas de la ley. Elías el gran profeta también necesito de un tiempo a solas con Dios para recuperar sus fuerzas y volver a la batalla, incluso Pablo necesito de esos tres días de ayuno y oración estando en Damasco antes de recuperar la vista y bautizarse para entrar a su nuevo ministerio apostólico. Todos ellos necesitaron de un tiempo de preparación, meditación y conexión con Dios antes de dedicarse a sus ministerios para preparar su corazón para Dios.

Al igual que ellos, todos nosotros como cristianos necesitamos experimentar a Dios de una manera mucho más profunda en nuestras vidas, para llegar a tener la dependencia que necesitamos y así poder hacer frente a las artimañas del diablo. Pero al mismo tiempo necesitamos tomar el tiempo necesario para conectarnos con él y prepararnos para nuestro ministerio en esta tierra. Jesús sabía que Satanás lo tentaría y estaba preparado. Con hambre, pero listo para la batalla.

La pregunta para nosotros es, ¿estamos preparados?, ¿estamos listos para la batalla?, porque la realidad es que no estamos solos, siempre estamos siendo acechados por nuestro enemigo el diablo. Así que si no hemos orado, entonces debemos hacerlo. Si no hemos pasado tiempo con Dios, debemos hacerlo. Si no conocemos las escrituras, estamos en medio del objetivo del enemigo. Y si usted no se ha convertido al Señor, entonces está viviendo en su territorio y no importa lo que haga, o lo que hagamos por usted, usted es parte de su rebaño y necesita salir de ahí, urgentemente. Porque su vida está en peligro.

Una última cosa antes de avanzar a las tentaciones. Uno de los mayores enemigos que podemos enfrentar, es la falta de preparación espiritual. Nuestra falta de conocimiento bíblico es nuestro mayor enemigo. Ningún soldado puede hacer frente a sus enemigos, si no sabe cómo usar sus armas. Ningún cristiano puede vencer al diablo si no sabe cómo usar su Biblia y todo lo que Dios nos ha dado para la batalla.

Es triste ver como cristianos caen derrotados una y otra vez a causa de las mismas tentaciones debido a su ignorancia espiritual, y falta de oración constante. La convicción no es suficiente para enfrentar al diablo, necesitamos saber cómo usar las armas que Dios nos ha dado. Recordemos lo que el profeta Oseas le dice al pueblo en Oseas 4:6 “pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido.”. Estoy convencido de que Satanás aprecia las lecciones superficiales de la Biblia. Y también ama a los predicadores negligentes que no se ocupan de enseñar la Palabra de Dios a profundidad. Ni de estudiar las escrituras para poder enseñar las verdades de esta. La comida rápida espiritual solo llena por un rato, pero nos deja desnutridos espiritualmente. Así mismo estoy seguro que satanás se alegra cuando no dedicamos tiempo cada día para aprender de Dios y de su palabra. Se alegra cuando nuestros jóvenes pasan más tiempo leyendo libros y publicaciones relacionadas con sus estudios más que relacionados con la Biblia. Porque de esa manera no tienen argumentos para defenderse. Satanás ama nuestra negligencia espiritual y debemos tomar la decisión de no continuar siendo de esta manera. Debemos correr en búsqueda de la enseñanza de Dios y vivirla cada día para poder vencer las tentaciones y no tener excusa para pecar.

Continuando con lo que nos dice Mateo. A partir del versículo 3 Satanás entra en acción. Mateo nos dice:

“El tentador se acercó y le propuso.”. Mateo llama al diablo por lo que hace. El tentador. Satanás le dijo claramente a Jesús que pecara. ¿Pero de qué forma?

En primer lugar, satanás quiso que Jesús fuera contra la provisión de Dios

El tentador se le acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. 4 Jesús le respondió: —Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Si ponemos atención a lo que Satanás le dice a Jesús, podríamos pensar que no tiene nada de malo hacer lo que le propone. Jesús tiene hambre, ha estado cuarenta días y sus noches sin comer. Jesús es el Hijo de Dios. Jesús tiene derecho a alimentarse. Además tiene poder para convertir unas piedras en pan. Lo que satanás le propone parece hasta algo humanitario. Sin embargo, esconde un engaño terrible.

Lo primero que usa es la duda. El tentador quiere hacernos dudar. Siempre quiere sembrarnos la duda. ¿Eres el Hijo de Dios?, ¿realmente lo eres?, porque si lo eres, ¿Cómo puedes permitir que tu padre te deje pasar hambre?, si lo eres, no creo que tu padre se enoje porque le desobedeces. ¿Tienes hambre no es verdad?, entonces porque esperar a que Dios te alimente, hazlo tú solo. Tú puedes hacerlo y no esperar que Dios se acuerde de ti. ¿Acaso no nos hemos sentido tentados también nosotros a hacer las cosas sin esperar que Dios nos de lo necesario?

“La tentación particular del diablo, en este caso, fue tratar de que Jesús supliera sus necesidades corporales independientemente de la palabra de Dios. Esta fue una tentación que todos sentimos: la tentación de colocar nuestros propios deseos físicos sobre los mandamientos de Dios. Jesús mismo sintió esta tentación y, sin embargo, no pecó.”[1] Todos hemos sentido y sentimos la tentación de hacer las cosas a espaldas de Dios, sin contarle, sin involucrarlo. Todos hemos sentido el deseo de satisfacer nuestro deseo carnal. Por ejemplo, el esposo que piensa que su esposa ya no le atiende como lo hacía al principio y desea llenar esa necesidad con otra mujer o con alguna cosas que le haga sentir más feliz. Pero no solo el esposo puede pensar esto, la mujer muchas veces también le da paso a este tipo de pensamientos al mirar a otra pareja de amigos que parecen darse lo que ella no tiene. Entonces su mente empieza a pensar en lo que no recibe y se imagina lo feliz que sería de recibirlo. Pero estos pensamientos no vienen necesariamente de lo que vemos. Vienen del diablo en muchas ocasiones. Quien está buscando hacernos caer y pensar. Acaso no soy un buen esposo, acaso no soy buena esposa. Porque no recibo lo que merezco. Voy a buscarlo en otro lugar.  A este pensamiento le sigue el hecho y los matrimonios se destruyen a causa de poner más oído a la voz del mundo que a la de Dios. Dios si puede proveer de un mejor matrimonio. Pero lo primero es entregarnos a Él para que nos ayude a mirar nuestra parte antes de mirar la del otro. Amado nos enseñaba el miércoles la escritura de Filipenses 2:3 y nos preguntaba ¿Cómo sería si pusiéramos los intereses de los demás por encima de los nuestros?, ¿Cómo sería si miráramos a nuestro cónyuge como superior a nosotros? Pues ocurriría lo que Dios espera que ocurra. Ambos estarían dando lo mejor de sí para el otro. Y no habría necesidad de buscar nada porque todo estaría suplido. Pero no solo los marimonos pueden pasar por esta tentación, los solteros de toda edad también. Acaso no soy hijo de Dios, porque debo esperar a estar casado para tener sexo con una mujer. Yo merezco sentir lo que los casados sienten. Merezco tener lo que otros tienen… sin embargo, una vez que avanzan y traspasan los límites se encuentran en un agujero tan profundo y tan desolador que no saben cómo salir de él. Llegando al punto de abandonar la fe y alejarse de Dios. Este tipo de tentación es tan común porque afecta toda nuestra vida en el aspecto carnal. Todo lo que mi carne desea lo puedo tener si solamente decido hacer las cosas a mi manera y no a la de Dios. Resultados rápidos, desastres garantizados. Satanás busca que desobedezcamos a Dios y tomemos las cosas en nuestras manos. Desconociendo su provisión.

Pero que hizo Jesús. Jesús respondió a Satanás con las escrituras. Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Jesús le dijo claramente, que él no necesitaba pan para sobrevivir. Si Dios quería que viviera lo mantendría con vida a pesar de no tener comida. Y si Dios quería quitarle la vida lo haría. Porque la vida no es cuestión de comer lo que uno desea, sino que de hacer la voluntad de Dios. Si Jesús hubiera hecho lo que santanas le decía, hubiera desobedecido a Dios. Y su comida era hacer la voluntad de Dios. Por otro lado, Jesús no respondió con sus ideas, sino con la Palabra de Dios. Él estaba preparado, Él conocía muy bien las escrituras.

La lección de esta tentación es muy simple. Dios suplirá nuestra necesidad pero en su tiempo y a su manera. Y no nos corresponde a nosotros adelantarnos, sino que esperar.

¡Sácame del aprieto!

Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo: 6 —Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está: »“Ordenará que sus ángeles te sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna”». 7 —También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” —le contestó Jesús.

Probablemente esta tentación es más fuerte que la anterior. ¿Por qué? Porque satanás le está incitando a que presuma del poder de Dios. Si eres el hijo de Dios, entonces tírate para que tu Padre te salve, así no tendrás que demostrar nada más a nadie. Si te ven todos creerán y se acabó. Nada de cruces, de sangre, de muerte, de dolor. Todo se acaba si solo te tiras y dejas que Dios te salve de morir. Porque enviara a sus ángeles para que te sostengan. El problema con esto, es que satanás está torciendo el pasaje. Este pasaje que usa el diablo proviene del salmo 91 y en contexto se refiere a las personas que ponen su confianza en el Señor pero en situaciones imprevistas. No a la orilla de un precipicio del que están a punto de saltar para que Dios demuestre que es Dios al salvarlos. Esto no es lo que la escritura enseña, pero satanás tuerce el pasaje para hacernos creer que es así.

Este pasaje está invitando a Jesús a tomar el camino fácil y rápido. Y luego dejar a Dios que lo saque del problema. Me lanzo desde aquí y luego Dios me tienes que salvar porque eres mi padre.

Cuantas veces no nos hemos encontrado en una situación así. Estamos en medio de un problema y le decimos a Dios, sácame de esta y no lo vuelvo a hacer. Primero, porque te metiste en el problema, quien te dijo que lo hicieras. Dios no tienta a nadie para hacer lo malo. Somos nosotros los que nos involucramos en situaciones ilícitas y luego buscamos que Dios nos saque de lo que hemos creado.

No usas el poder de Dios para probar a Dios… No hay razón para ponerse deliberadamente en una situación amenazante, hacerlo de manera imprudente e innecesaria y esperar que Dios lo rescate; eso es tentar a Dios. Dios espera que el Hijo del Hombre y Dios espera que usted y yo tomemos riesgos por Él, pero no espera que tomemos riesgos solo para realzar nuestro propio prestigio. La fe que depende de signos y sensaciones no es fe en absoluto. Si no puedes creer sin sensaciones y no puedes simplemente confiar en Dios sin ponerte en posiciones extrañas y luego rogarle a Dios que te saque, entonces no entiendes qué es la fe. La fe que no cree sin sensaciones no es fe, es duda buscando pruebas y buscando en el lugar equivocado.[2] (MacArthur 1970)

¿Pero cómo respondió Jesús?

Porque escrito está: »“Ordenará que sus ángeles te sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna”». 7 —También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” [c] —le contestó Jesús.

Nuevamente uso la Palabra. Porque escrito está… estas no son ideas humanas, nos son ideas torcidas. Escrito está “No pongas a prueba al Señor tu Dios”… Jesús no tomo el camino fácil al éxito. No intentó sobornar a Dios para que lo sacara de algún aprieto. Él no es así. Jesús vino con una misión en mente y con un final en mente y no tomaría atajos hasta que todo estuviera cumplido con él en la cruz. No debemos tomar atajos, ni dejarnos llevar por las emociones. Nuestra mirada debe estar en el Señor y nada la puede mover.

Poner los ojos en lo material

Por último, satanás usó lo que le quedaba para poder tentar al Señor y derrotarlo. Quiso que pusiera los ojos en lo material.

De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. 9 —Todo esto te daré si te postras y me adoras. 10 — ¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.

No sé cuál sería esa montaña tan alta dela que podría ver todos los reinos. Quizás le mostró una visión o realmente lo llevo a un lugar como el monte Everest y desde allí le hizo ver todo lo que podría obtener si se postraba y le adoraba.

¿Se imagina, la desfachatez del diablo?, ¿lo cínico que es? Primero, le ofreció al Señor todo lo que no le pertenecía. Como si los reinos fueran de él.

Satanás buscaba tentar al Señor para que pusiera los tesoros temporales sobre las cosas eternas. Él está buscando hacer que el Señor codicie tanto las riquezas que abandone su confianza en Dios al adquirirlas. El diablo le ofreció tener todo lo que por obediencia le pertenecería después de su sacrificio. Nuevamente el diablo le estaba diciendo que podía saltar las etapas, evitar el sufrimiento, ir en contra de la voluntad de Dios. Y al final perder todo lo que Dios le daría por el simple hecho de postrarse ante él.

Hermano y amigo, satanás quiere engañarnos. Quiere hacernos creer que al escucharlo podemos recibir todo lo que merécenos o necesitamos, pero en su momento y no en el de Dios. Satanás quiere que tomemos el camino fácil, sin esfuerzo, sin sacrificio pero al final, el costo es tremendamente alto. Además de esto, satanás quiere poner las cosas del mundo por encima de las de Dios, quiere que le adoremos para recibir lo que ni siquiera le pertenece. Todo esto lo hace porque es un mentiroso, un charlatán, un estafador que busca hacernos perder nuestra salvación y nuestra oportunidad de estar unidos a Dios para siempre.

No se deje vencer, no se deje engañar porque de ser así, el resultado sería fatal.

El último punto de nuestro sermón es maravilloso, porque nos habla de la victoria de Jesús.

Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle. (Mateo 4:11)

Esto nos habla del poder del Señor. Satanás tiene muchos argumentos, usa muchas artimañas para convencernos. Sin embargo, Jesús lo venció. Y lo venció con la Palabra de Dios. Fíjese usted solo para terminar. Efesios 6:10 al 17 el apóstol Pablo nos está animando a ponernos la armadura de Dios para hacer frente al diablo. Toda la armadura sirve al soldado, pero solo la espada le permite atacar y herir al enemigo. Podemos estar cubiertos por todos lados, pero si no sabemos usar la Biblia, entonces nuestra vida recibirá millones de golpes que con el tiempo terminaran por debilitarnos y hacernos sucumbir ante el enemigo. Jesús nunca dejó de usar la escritura, además la conocía muy bien, entendía su contexto y su aplicación. No debemos ser cristianos superficiales en cuanto a la Palabra de Dios, al contrario, debemos estudiarla con seriedad buscando conocer lo que Dios tiene para nosotros. Y usarla en el momento de necesidad, de tentación. Cuando la tentación venga, debemos ser capaces de levantarnos y enfrentarlo diciéndole “No satanás, escrito esta…” y entonces al no tener argumento para engañarnos, el diablo se retirará, pero no por mucho tiempo. Solo el necesario mientras espera para vernos necesitados, o debilitados y vulnerables. Entonces regresará arremetiendo con más fuerza y si no estamos preparados, él nos lastimará. Pero recuerde que Dios no permitirá que nos tiente más allá de lo que podamos soportar. Y cuando la tentación venga, Dios nos dará la salida. Así que podemos ir a Dios en momentos de tentación y buscar su ayuda para que nos proteja. Sin embargo, la verdad es que satanás no dejará de enfrentarnos y proponernos sus ideas al oído, así que recuerde que él nos tentará luego de nuestras victorias espirituales, nos tentara en momentos de necesidad, usará las escrituras para engañarnos y hacernos dudar de Dios, dudar de su provisión, guiarnos a tomar atajos y buscar el éxito sin esfuerzo.

Pero podemos hacerle frente, usando nuestra espada que es la palabra de Dios. Así que no demos cabida al diablo, sino que busquemos conocer la Biblia y aprendamos a usarla para que cuando llegue el momento, podamos decirle apártate Satanás porque escrito esta…

Prepárese espiritualmente cada día. Vaya a su desierto y pase tiempo con Dios. Ore, medite y reflexione. Esté atento a los momentos en que puede ser atacado. Y lo más importante, nunca, pero nunca se aleje del Señor.

Dios le bendiga y nos de fuerzas para enfrentar esta batalla.

Notas bibliográficas

Ventura, S. V. (1985). En Nuevo diccionario bíblico ilustrado (p. 249). TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.


[1] Tomado de http://www.bethanybible.org/archive/2004/042504.htm

[2] Tomado de https://www.gty.org/library/sermons-library/1205/how-to-overcome-temptation

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