Sermones

No todos los cristianos somos verdaderos cristianos. Romanos 9:6

25 de octubre de 2020
#619

Esta mañana quiero empezar mi sermón con una declaración que puede ser incomoda para muchos de nosotros que nos consideramos cristianos.

Esta declaración es la siguiente, “No todos los cristianos somos verdaderos cristianos”.

El apóstol Pablo hace una declaración tremenda en su carta a los Romanos

Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel. Romanos 9:6

Lo que Pablo estaba diciendo es que no todos los que son judíos por fuera lo eran por dentro.  No todas las personas que se consideran parte del pueblo de Dios son realmente el pueblo de Dios. No todos los que se hacen llamar discípulos, son realmente discípulos. Uno podría incluso llegara decir, que no todos los que se consideran miembros de la iglesia, en realidad lo son, y es que lo que nos hace miembros del cuerpo de Cristo tiene que ver con lo que Dios ha hecho en nuestro interior, es decir, con el cambio que la conversión ha provocado en nosotros.

Para muchos religiosos en tiempo de Jesús, la apariencia era mas importante que el corazón. Sin embargo, las palabras de Dios a Samuel no han cambiado para nada y sigue resonando fuerte en nuestras mentes el día de hoy:

No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. (1 Samuel 17:6)

La apariencia no refleja realmente el estado de nuestro corazón, solamente dibuja una imagen que puede llegar a ser falsa y mostrarse fácilmente cuando nuestros frutos salen a la luz.

Lo que nos hace discípulos de Cristo nace de la conversión que Dios ha realizado en nosotros por medio de la fe que tenemos en el Señor y de las obras que esta fe ha producido y produce cada día en nosotros.

La primera característica que muestra que somos cristianos y no imitadores falsos del Señor, tiene que ver con a quien estamos reflejando con nuestras vidas.

  1. UN CRISTIANO, ES COMO SU SEÑOR.

Hechos 11:26 registra la primera vez que a los discípulos de Jesús se les llamó cristianos. ¿Y por que se les llamó de esta manera?

Se les llamó cristianos, porque eran como el Señor, actuaban como el Señor. La palabra cristiano se refiere al grupo de personas que “pertenecían al partido del Señor”[1].  Hechos 4:13 nos dice que: “Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús.”

Era evidente para todos, que los discípulos representaban a Cristo, vivían como él, actuaban como él, se mostraban a los demás de la misma manera en que Jesús lo había hecho. Estar con un discípulo de Cristo en ese tiempo, era como estar con el mismo Señor.

¿Qué dirían de nosotros las personas ahora? ¿Hay alguna diferencia en nuestro estilo de vida actual en comparación con el que teníamos antes de volvernos al Señor?

¿La gente a nuestro alrededor, puede notar que la influencia de Dios ha penetrado de una manera profunda en nuestras vidas hasta el punto de quedar asombrados y reconocer que Cristo está trabajando en nosotros?

Hoy debemos cuestionarnos, debemos preguntarnos, si realmente hemos cambiado, si realmente Jesús está en nosotros. Debemos hacer lo que Pablo recomienda a los Corintios “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” 2 Corintios 13:5

A los discípulos se les llamo cristianos porque manifestaban el carácter de Cristo en ellos y llevaban las marcas de su vida en ellos. Un cristiano verdadero, genuino, no solamente lleva el nombre de Cristo, sino que muestra sus virtudes a los demás.

Mateo 10:24-25 muestra una verdad acerca de esto: “El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo. 25 Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo.” Nótese como la escritura nos dice que el discípulo debe ser como su maestro

Por otro lado, Pablo nos dice que “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.” Gálatas 2:20

¿Quién vive en nosotros?, Si somos cristianos genuinos y no solo aparentamos serlo, entonces Cristo vive en nosotros y nosotros reflejamos su gloria cada día en nuestras vidas. Entonces un discípulo actuará como su Señor. Indudablemente habrá momentos en nuestras vidas cristianas en que nuestra humanidad aflorará, pero esto no quitará la evidencia de que nuestro Señor habita en nosotros y nos continúa transformando a su imagen por medio del Espíritu Santo.

  1. UN CRISTIANO RECIBE LA MISMA RESPUESTA QUE RECIBIÓ SU SEÑOR.

Esta es una declaración tremenda, porque las escrituras nos dicen que muchos de sus propios discípulos se apartaron de él debido a su enseñanza “Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce:” Juan 6:66. y que incluso once de ellos lo dejaron solo cuando era tomado prisionero “Entonces todos lo abandonaron y huyeron.” Mateo 14:50. Uno de ellos lo vendió por un poco de dinero y otro lo negó tres veces antes de que el gallo cantara. Pero esto no fue todo, muchos de los que lo alabaron, después quería crucificarlo.

Mateo 10:25 nos dice que “Si al jefe de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡Cuánto más a los de su familia!”

Juan 15:20 nos dice que: “Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes.”

Ser un cristiano genuino, es mostrar el carácter de Cristo y por ende ser perseguido y tratado como Cristo fue tratado.

Cuando nos movemos por este mundo teniendo el carácter de Cristo, el mundo reaccionará ante nosotros. Seremos amados y rechazados, nos buscaran por ayuda y luego nos apartarán por vergüenza, nos alabaran y nos criticaran. Pero no deberemos actuar con asombro ante esto, porque el Señor nos dijo que como cristianos vamos a pasar por muchas incomodidades, sin embargo, el fin justifica lo que vivimos. Pablo nos dice que “los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento.” 2 Corintios 4:17

Un cristiano genuino es como su Señor y recibe el trato que recibió su Señor. Sin embargo, no tiene miedo a lo que enfrenta.

  1. UN CRISTIANO GENUINO NO TIENE MIEDO AL MUNDO.

Mateo 10:28 nos dice: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.[a] Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.”

Como cristianos, no debemos temer al mundo o a la influencia que este puede tener contra nosotros. Porque al volvernos al Señor y convertirnos en sus discípulos, el mundo ya no tiene poder sobre nosotros.

No hay razón para tener miedo a lo que puede pasar estando aquí en la tierra, porque como cristianos tenemos la seguridad de que Dios nos tiene resguardados y que cuando llegue el momento iremos con él para siempre.

“Cuando el mundo es hostil y nos persigue, cuando el mundo se pone en nuestra contra…, un verdadero discípulo no tiene miedo, porque nos hemos entregado completamente al señorío de Cristo, confiando nuestro cuidado a Él pase lo que pase.”[2]

Un cristiano genuino, es como su Señor, recibe la misma respuesta que su Señor, no tiene miedo al mundo y es leal a Cristo.

  1. UN CRISTIANO GENUINO ES LEAL A SU SEÑOR.

A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. (Mateo 10:32)

La lealtad es algo que como cristianos no debemos transar.

¡Maldice a Jesucristo! —ordenó. Por unos momentos Policarpo miró fijamente al rostro severo del procónsul. Luego habló con calma: —Por ochenta y seis años he servido a Jesús, y él nunca me ha hecho mal alguno. ¿Cómo, pues, podré maldecir a mi Rey y Salvador? Mientras tanto, la multitud se impacientaba más. Querían sangre, y el procónsul lo sabía. Tenía que hacer algo. —Jura por la divinidad de César —le instó otra vez. Pero el prisionero contestó sin demorar: —Ya que usted aparenta no saber quién soy, permítame ayudarle. Digo sin vergüenza que soy un cristiano. Si usted desea saber qué creen los cristianos, señale una hora, y yo con gusto se lo diré. El procónsul se agitó. —No me tienes que persuadir a mí. Persuade a ellos —dijo, señalando hacia la multitud impaciente. Policarpo dio un vistazo al tumulto que llenaba la arena. Habían venido para ver la diversión de sangre. Eso querían, nada menos. —No abarataré las enseñanzas de Jesús ante tales personas. Ahora el procónsul se enojó. —¿No sabes que tengo a mi poder los animales feroces? ¡Los soltaré de inmediato si tú no te arrepientas de estas necedades! —Muy bien. Suéltelos —replicó Policarpo, sin miedo—. ¿Quién ha oído jamás de que una persona se arrepintiera de lo bueno para andar en pos de lo malo? El procónsul solía vencer aun a los criminales más fuertes con sus amenazas, pero este anciano más bien lo vencía a él. Su cólera montaba. —Bien, si los leones no te dan miedo, óyeme. ¡Te quemaré vivo si no maldices a Jesucristo ahora mismo! Lleno del Espíritu Santo, Policarpo contestó con gozo y valor: —Me amenaza usted con un fuego que se apaga después de una hora. ¿No sabe que vendrá un fuego eterno, el fuego de juicio reservado para los impíos ¿Por qué esperar más? Haga conmigo lo que va a hacer.[3]

Policarpo era un cristiano leal al Señor. Las circunstancias no eran las mejores, su vida estaba en peligro, pero su lealtad a Dios era más que suficiente para permanecer firme en sus convicciones y enfrentar la muerte por la causa de Cristo.

Cuando las circunstancias se tornan difíciles, ¿negamos nuestra fe?, cuando las personas que apreciamos se ponen en contra de nuestras creencias, ¿declaramos a Cristo a pesar de arriesgar el rompimiento de una relación?, ¿cuándo tenemos la oportunidad de hablar de Dios, lo hacemos con libertad o dejamos que la Palabra de Dios se quede en nuestra mente para no incomodar a los demás?

Lealtad implica no negar al que nos ha dado la oportunidad de reconciliarnos con Dios para siempre.

Debemos proclamar a Cristo a pesar de las consecuencias.

En conclusión

Un cristiano genuino es como su Señor, recibe la misma respuesta que su Señor, no teme al mundo y se mantiene leal a pesar de las consecuencias.

Preguntas

  1. ¿Estas cuatro evidencias, son parte de su vida?
  2. ¿A quién está siendo leal? Es importante evaluar que relación es más importante para usted hoy en día.
  3. ¿Tiene miedo de la persecución en su trabajo, en la universidad o el colegio, en la familia?
  4. ¿Le preocupa demasiado que dirán de usted si se sabe que es cristiano?
  5. ¿Tiene el suficiente valor para mostrar su conocimiento bíblico en medio de sus amistades?

Examinemos nuestro cristianismo y tomamos una decisión en base a lo que Dios nos muestra.

Seamos cristianos, no solo aparentemos serlo.

Bendiciones

Notas Bibliográficas

Bercot, David W. 1994. CUANDO EL CRISTIANISMO ERA NUEVO. Una mirada nueva a la iglesia evangélica de hoy en la luz del cristianismo primitivo. Tyler, TX.: Scroll Publishing Company.

MacArthur, John. 2003. DIFÍCIL DE CREER. El alto costo e infinito valor de Seguir a Jesús. Nashville, TN.: Thomas Nelson.

[1] MacArthur 2004, 137

[2] MacArthur 2004, 139

[3] Bercot 1994, 2-4

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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