Sermones

PASANDO LA ANTORCHA

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2 Timoteo 2:2
10 de julio de 2022
#667

Las cartas de Pablo a Timoteo son muy especiales ya que tienen un tono de mucha cercanía y cariño. La primera carta de Pablo a Timoteo se enfoca en como dirigir la iglesia y como ésta debería comportarse. Le da instrucciones acerca de cómo deben ser los líderes pastorales de la congregación y muchas otras cosas más. Pero 2 Timoteo tiene un carácter mucho más personal y cercano. De hecho si comparamos por ejemplo como Pablo llama Timoteo en la primera carta versus como le llama en la segunda nos da para ver que su cariño por él pareciera ir en aumento.

1 Timoteo 1:1 nos dice: “a Timoteo, mi verdadero hijo en la fe.” Y 2 Timoteo 1:2 nos dice: “a mi querido hijo Timoteo”. Pablo parece pasar de ser un mentor a ser un padre lleno de preocupación por su hijo.

Pablo había pasado mucho tiempo con Timoteo después de habérselo llevado con él cuando lo conoció en Listra durante su segundo viaje misionero.

Hechos 16:1-3 nos dice:

Llegó Pablo a Derbe y después a Listra, donde se encontró con un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego. 2 Los hermanos en Listra y en Iconio hablaban bien de Timoteo, 3 así que Pablo decidió llevárselo. Por causa de los judíos que vivían en aquella región, lo circuncidó, pues todos sabían que su padre era griego.

Probablemente Timoteo tenía más de 20 años cuando Pablo lo llevó con él. Y más tarde lo dejó a cargo de la iglesia en Éfeso cuando estaba rondando los 38 años aproximadamente. Esto nos da para calcular que Pablo pasó al menos entre 15 y 18 años junto a él antes de nombrarlo evangelista o pastor de la iglesia en Éfeso. Su relación era tremendamente profunda y personal. Se conocían, se amaban y se respetaban. Y debido a esto, Pablo continuaba preocupado por su hijo que ahora estaba en un rol muy demandante.

Además de esto, podemos ver a modo de introducción que la palabra que usa Pablo para referirse a Timoteo en esta carta, es la palabra “amado hijo” que trae consigo un sentido de amor mucho más profundo que otro. Se refiere a alguien que es especial para el corazón del otro. “El sentido bíblico de esta palabra se refiere a alguien que es entrañablemente querido y apreciado; a veces preferido por encima de todos y tratado con parcialidad”[1]. Esta palabra es usada en los evangelios por ejemplo para referirse a la relación de amor que Dios tiene hacia Jesús[2]. En Mateo 3:17 se nos dice: Y una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él”.  Entonces no es cualquier tipo de amor. Pablo está escribiendo a alguien que es muy especial y cercano en su vida. Cuando nosotros tenemos a alguien así de especial en nuestras vidas, todo lo que decimos y hacemos es motivado por el amor, la preocupación, el deseo de que el otro esté bien y reciba lo que necesita. Todo motivado por el amor. Pablo está escribiendo a Timoteo desde su corazón. Ahora, todos nosotros necesitamos desarrollar este tipo de relaciones en la iglesia. Necesitamos desarrollar nuestras relaciones en un ambiente de amor. Pero al mismo tiempo, necesitamos trabajar para que cada día podamos ir más allá en nuestro compromiso de amor con y por los demás. Necesitamos crecer en nuestro amor por nuestro cónyuge, por nuestros hijos, por nuestros amigos, por nuestros discípulos en la fe. Nunca debemos pensar que podemos parar de crecer en nuestro amor, al contrario, todos debemos tener la expectativa de que Dios nos ayudará a crecer en nuestro amor por los demás, especialmente por nuestras familias y nuestros hermanos en la fe. Cuando hacemos o decimos algo motivado por amor, esto tiene una connotación mucho más profunda en el corazón de los demás. Por ejemplo cuando corregimos a alguien con la Biblia o sin ella pero sin amor, nuestras palabras pueden ser como “un metal que resuena o un platillo que hace ruido”. (1 Corintios 13:1). Pero cuando agregamos el amor, nos encontramos con que la respuesta del otro es mucho más afable.

Así que nos encontramos con un mensaje de instrucción pero motivado por el amor, el interés de que el otro esté mejor y le vaya bien en todo lo que hace.

Al mismo tiempo, esta carta, es más una carta de despedida. Una carta donde Pablo está hablando con su hijo acerca de lo que le preocupa de él y de la responsabilidad que tiene. Pablo le está animando y exhortando pero entre todo esto se está despidiendo.

Yo, por mi parte, ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. 8 Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. (2 Timoteo 4:6-8)

Pablo está dando el cierre a su estadía en esta tierra, pero antes quiere dejar bien enfocado a su hijo, para que le vaya bien en todo lo que hace.

En este contexto es que nos encontramos con este pasaje tan importante para nosotros.

2 Timoteo 2:1-2

Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. 2 Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. 

Analicemos un poco la escritura:

Así que tu hijo mío: Pablo quiere afirmar lo que Timoteo necesita hacer. Ya le ha hablado acerca de las cosas que le han estado pasando, acerca de los rechazos que ha recibido y acerca del amor tan grande que siente por él. Pero ahora le insiste en que él debe enfocarse en lo mejor para su vida y la de su ministerio.

  1. Fortalécete (RV60: “esfuérzate”; PDT: “saca fuerzas del generoso amor que Dios nos da por pertenecer a Cristo”; NBV: “aprópiate de la fuerza que Jesucristo da por su amor.”) por la gracia que tenemos en Cristo Jesús.
    1. Pablo le está diciendo a Timoteo que necesita crecer internamente en la gracia de Dios. Timoteo necesitaba fortalecerse en su fe,  en la gracia que viene de la relación con Cristo. Sin Cristo no se puede crecer en la gracia. Sin Cristo podemos llegar a ser más amorosos, más amables, más compasivos, pero nunca podremos llegar a crecer en la gracia de Dios que viene de nuestra relación con Cristo. Es esta relación la que debemos proteger y llevar al crecimiento. Debemos aplicarnos al crecimiento de la gracia en nuestro interior. Esto no trata de filosofía o algo así. Sino que trata de relación. Mientras más conocemos al Señor, más crecemos en nuestro interior, más fortaleza interna tenemos para enfrentar las pruebas de la vida cristiana. Pero sin esa relación no podemos hacerlo.
  2. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos encomiéndalo a creyentes dignos de confianza Que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.
    1. Pablo quería que Timoteo trasmitiera su testimonio a otras personas, a otros creyentes.
    1. Pablo le dice a Timoteo que debe ser espiritualmente reproductivo. Timoteo, al igual que Pablo  debía reproducir sus convicciones en otros y en otras personas.
    1. El mensaje no debía quedar en él. Era prioridad reproducirlo en otros. Cuando no obedecemos este mandato, la iglesia sufre y para de crecer. La iglesia no para de crecer por falta de ánimo o de actividades o de relaciones, la iglesia para de crecer cuando dejamos de compartir el mensaje y dejamos de reproducirnos en otros cristianos.
    1. La iglesia para de crecer cuando nos enfocamos tanto en nuestras necesidades y dejamos de formar la siguiente generación de cristianos, de líderes que se necesitan en la iglesia.

El domingo pasado escuche decir que tenían que cuidarme mientras jugábamos a la pelota. Y tenían que cuidarme porque soy el pastor y no hay remplazo. Esto fue lo que literalmente escuche. “No tenemos remplazo”. Cuando un líder o un pastor, no ha enfocado su vida en la generación de recambio, no ha cumplido con una de sus tareas más importantes. Levantar nuevo liderazgo. Claro que no es fácil hacerlo. Pablo tomó muchos años antes de posicionar a Timoteo como pastor de Éfeso. Pero siempre lo tuvo en mente.

Por supuesto que entiendo la broma y sé que no hay mala intención en ella. Pero la verdad es que esta sola declaración me hizo pensar mucho en que nunca la iglesia debe depender de una sola persona o de un solo pastor. Al contrario, la iglesia en primer lugar siempre debe depender de Dios. Él es y siempre debe ser quien nos guía por medio de su hijo y del Espíritu Santo. Pero nunca debe haber tampoco un solo pastor o líder o un solo anciano, es más, la Biblia siempre nos habla acerca de la pluralidad de ancianos. La iglesia necesita más de un anciano y por eso lo que resta del año vamos a estar trabajando para nombrar a uno o más de un anciano para la congregación. El liderazgo necesita reproducirse y reproducirse también en una generación más joven. Este año con la aprobación de Dios vamos a nombrar un nuevo evangelista para la iglesia. A finales de agosto Vencho y su esposa estarán viniendo para entrenarse un poco más en el ministerio y primero Dios le nombraremos evangelista a él y consejera de mujeres a ella. Esto será algo fantástico porque Vencho y su esposa se han estado entrenando en la misión por varios años y comparten con nosotros, mi esposa y yo la visión que tenemos para la iglesia. El será un gran evangelista para nuestra iglesia en el en futuro. Será alguien que puede liderar el avance de la congregación en que esté. Porque tiene el llamado de Dios a ser un evangelista. Un misionero. Alguien que está dispuesto a dejarlo todo y responder al llamado de Dios como lo hizo Isaías. “Heme aquí, envíame a mí.” (Isaías 6:8). Dios no quiere que la iglesia pare de crecer, Dios no quiere que su liderazgo se envejezca, al contrario Dios siempre está en búsqueda de personas que tienen su corazón por la gente para darle sus dones y usarlo para guiar a la iglesia en el crecimiento.

Por otro lado, desde hace mucho tiempo hemos intentado formar un grupo de hermanos que nos ayuden en el liderazgo con el fin de que aprendan de nuestro corazón como vemos el ministerio. No ha sido fácil, a veces hemos avanzado y otras veces hemos retrocedido. Hemos ido aprendiendo de los errores. Pero hoy nos encontramos en un nuevo tiempo y con el favor de Dios hemos empezado nuevamente un grupo de liderazgo con el propósito de reproducir las convicciones que Dios nos ha entregado en ellos. Este grupo de hermanos es un grupo de transición al que estaremos entrenando para que se forme en un equipo de pastoreo. No en un grupo para organizar actividades, sino que en un equipo de liderazgo pastoral. Enfocado en el cuidado y la guía para la iglesia. En este grupo están Amado y Saddy, Rodrigo y Mariela, Arnulfo y su esposa Vivi, Carlos Gericke y su esposa Nena, Angélica Hinojosa y nosotros, mi esposa y yo. Junto a ellos queremos trabajar este año en el cuidado y la guía de la iglesia. La mayoría de estos hermanos son diáconos y dignos de confianza, así que estamos cumpliendo lo que nos dice la escritura. Reproducción espiritual. Pasar la antorcha a otros hermanos para que ellos se reproduzcan en otros.

Por otro lado, aun cuando este pasaje debido a su contexto se enfoca en el desarrollo de nuevo liderazgo, también se relaciona con todo los cristianos. Fíjese aquí que nuestra tarea como líderes de la iglesia es transmitir la verdad de Dios a hombres dignos de confianza que puedan también enseñar a otros. Pero el texto aplica a todo cristiano en todo nivel de su vida espiritual. Los esposos cristianos debemos transmitir la enseñanza que aprendemos de Dios a nuestras esposas. Y aun cuando el deber de pastorear a la familia es del esposo, la esposa no puede estar callada, sino que debe ser activa. Las esposas también deben compartir con sus esposos la verdad que reciben de Dios. Los padres somos responsables de confiar estas verdades a nuestros hijos. No debemos esperar a que crezcan y sean adolescentes para hacerlo. Al contrario, debemos mirar la generación más joven y dedicarnos a invertir en ellos para que cuando sean adolescentes o universitarios ya tengan una buena base cristiana en sus vidas. Además de esto, los cristianos más maduros deben comprender que tienen una responsabilidad con los miembros más jóvenes. Así mismo, todos nosotros que conocemos al Señor tenemos la responsabilidad de compartir el evangelio con las personas que aún no tienen una relación con Dios para que lo conozcan y se salven.

Todos nosotros debemos estar enfocados en reproducirnos espiritualmente o en pasar la antorcha a otro. Debemos buscar a quien mentorear, con quien estudiar la Biblia. Para quienes somos casados, debemos reflexionar en cuanto estamos transmitiendo lo que aprendemos de Dios. Cuanto estamos discipulando a nuestros hijos. Y al mismo tiempo debemos poner en práctica lo que vamos recibiendo. De lo contrario se transforma en información almacenada. Dios no nos está entregando su mensaje para que lo guardemos, Él nos está enseñando para que lo apliquemos. Aun cuando pueda costarnos hacerlo.

Si alguien no tiene un mejor matrimonio después de recibir la enseñanza, no es porque la enseñanza es mala o inadecuada, sino que es porque no se está aplicando de la manera correcta. Si quieres tener un mejor matrimonio entonces enfócate en ser un mejor cristiano y obedece las escrituras. No nos fijemos en los errores del otro para justificar las faltas nuestras.

Lo mismo en cada área de nuestra vida. Necesitamos entrenamiento financiero para administrar mejor nuestro dinero. Necesitamos entrenamiento en relaciones sentimentales para saber cómo construir espiritualmente con un hermano o hermana cristiana. No podemos construir relaciones con principios del mundo. Esto debe cambiar.

2 Timoteo 2:2 debe llevarnos a meditar y a reaccionar en cómo estamos viviendo nuestro cristianismo.  Debemos crecer para ayudar a otros a crecer y no dejar de pasar la antorcha a los que vienen pisándonos las huellas.

La pregunta para nosotros es:

¿A quién voy a entrenar? Y a ¿quién voy a buscar para que me entrene?

Bendiciones


[1] Diccionario de Sentidos Bíblicos de Logos.com

[2] ἀγαπητός amado Mt 3:17; 12:18; 17:5; Mc 1:11; 9:7; 12:6; Lc 3:22; 20:13

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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