Sermones

¿QUÉ PUEDO HACER POR LA IGLESIA?

22 de mayo de 2022

#664

Una de las cosas que normalmente NO NOS preguntamos, es ¿qué podemos hacer por la iglesia? Y es totalmente normal que no nos preguntemos esto, debido a que estamos más acostumbrados a que la iglesia haga algo por nosotros o para nosotros que al contrario. Esto es algo que Jesús tuvo que afirmar desde el comienzo de su ministerio. Él dijo: “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:27-28).

Esto marca definitivamente el enfoque de Jesús y de su ministerio, pero también el enfoque de los discípulos de Jesús y por ende el enfoque de la iglesia. La iglesia no existe para ser servida, sino que para servir a los demás y dar la vida por los demás. Servir y dar resumen la tarea de la iglesia.

Si queremos ir un poco más allá para estar más seguros de esto podemos considerar algunas escrituras como por ejemplo, la gran comisión que se nos da en Mateo 28:19-20, se enfoca en Dar y no en recibir, en servir y no en ser servidos. Vayan y hagan discípulos, bautícenlos y luego, enséñenles a obedecer. Lo mismo ocurre con los dos grandes mandamientos que Jesús utiliza para resumir la ley y los profetas. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:37-39). Por otro lado, el amor del cual nos enseña 1 Corintios 13:4-8, que es el amor predicado y practicado por Jesús, se enfoca totalmente en dar. En sacrificar algo de nosotros por alguien más. Nunca está centrado en recibir algo, sino que en dar algo para otro u otros.

Al mismo tiempo, el pasaje mencionado al principio Mateo 20:27-28, nos habla del precio que trae asociado el servicio. Jesús dijo que venía para servir, pero también dijo que venía para dar su vida en rescate por muchos. No se trata de una u otra cosa. La iglesia al igual que los miembros de la iglesia debemos tener la convicción de que Dios nos puso en el cuerpo para servir y no para ser servidos y para morir en rescate de muchos. Estas dos cosas, ya nos hablan acerca de que podemos hacer por la iglesia. Sin embargo, vamos a desarrollar un poco más las ideas.

Estamos o podemos estar acostumbrados a pedir que la iglesia ayude a los necesitados o se enfoque en las personas desatendidas de la comunidad. ¿Pero qué estamos dispuestos a hacer nosotros por la iglesia, para que esta pueda hacer lo otro? Lea este pasaje de Efesios 5:25-29 en que Pablo se refiere al matrimonio comparando la relación de Cristo con la Iglesia.

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,

Primero, Cristo amo y se entregó por la iglesia. Esto habla de los dos principios que hemos estado utilizando hasta aquí. Amor es un acto de servicio. Entregarse es un acto de compromiso y de sumisión. Al mismo tiempo es un acto de sacrificio. En nuestro contexto, la palabra se refiere al sacrificio de Cristo por la iglesia. Él se entregó por ella para…es decir, su entrega tuvo un sentido, un propósito. No fue un sacrificio motivado por emociones, sino que mucho más allá de esto, su entrega fue a cambio de hacerla santa e intachable. Cristo dio su vida por la iglesia y se entregó al servicio de la iglesia. Él suplió lo que la iglesia necesitaba para estar bien con Dios. “Cristo amó a la Iglesia, no para que la Iglesia hiciera cosas por Él, sino para hacer Él cosas por ella”.[1] Así como el esposo debe estar dispuesto a realizar cualquier sacrificio por su esposa, también los miembros de la iglesia debemos estar dispuestos a realizar cualquier sacrificio por ella. Debemos pensar en que podemos hacer por la iglesia. Que podemos sacrificar por ella. Si la iglesia no está haciendo algo que necesita hacer, no debemos buscar culpables, al contrario debemos buscar suplir esa necesidad en la iglesia.

Pero vamos un poquito más allá en lo que Cristo hizo por la iglesia. La escritura nos dice que: “Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.” Jesús se enfocó en preparar a la iglesia para que pasara la prueba de calidad.  Este pasaje se refiere al bautismo.[2] En el bautismo, los discípulos somos limpiados de todo lo impuro de este mundo, nuestros pecados son perdonados, nuestra situación con Dios cambia y mejora considerablemente delante de Dios. (Romanos 6:1-4). En el bautismo pasamos de ser desconocidos de Dios a ser sus hijos, a ser su familia. Pero no solo eso, somos declarados santos e intachables delante de Dios, es decir, libres de culpa, limpios en nuestras conciencias, liberados de la esclavitud. Jesús determinó que en el bautismo, todos nosotros que nos llamamos cristianos, no solo seamos hechos miembros del cuerpo, sino que también regenerados espiritualmente para hacer parte de este cuerpo perfecto que es la iglesia.

Los últimos versículos de nuestro pasaje, van confirmando y avalando todo lo anterior. Incluso lo amplia más porque habla del amor, del compromiso más alto y sublime que Jesús ha tenido con la iglesia y que nosotros debemos tener también con ella. Amar como así mismo. Cuidando y alimentando a la iglesia.

William Barclay menciona hace un comentario acerca del amor del esposo a su esposa en el que dice que el amor: Debe ser un amor que cuida. Un hombre debe amar a su mujer como ama su propio cuerpo. El verdadero amor no ama para obtener servicios, ni para asegurarse la satisfacción de sus necesidades físicas; se preocupa de la persona amada. Hay algo que no es como es debido cuando un hombre considera a su mujer, consciente o inconscientemente, simplemente como la que le hace la comida y le lava la ropa y le limpia la casa y le cuida a los hijos.

Esto tiene mucha relación con lo que nosotros como miembros debemos hacer con la iglesia. No esperar que la iglesia haga algo por nosotros, sino que nosotros suplir las necesidades de la iglesia para que ella esté bien. La iglesia tiene necesidades espirituales, emocionales, físicas y como miembros debemos estar atentos a ellas para suplirlas. La iglesia necesita alimentación sana, que la ayude a crecer y a desarrollarse, por ende, como miembros debemos estar preocupados de suplir esta necesidad. Alimentar a los miembros con la Palabra, con buena doctrina, con buen discipulado. Debemos incluso, alimentarnos mejor para dar mejor alimento a los demás. Especialmente los líderes, no podemos dejar de alimentarnos de la Palabra, de estudiar la Biblia para suplir la necesidad que la iglesia tiene.

Como vemos mis queridos hermanos, podemos hacer mucho por la iglesia, sin esperar que ella haga algo por nosotros. Sin embargo, al empezar a ocuparnos de la iglesia, esta se ocupa de nosotros al mismo tiempo.

Para concluir, miremos rápidamente Efesios 4:16.

Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor. (DHH)

Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor. (NTV)

cada una de las partes del cuerpo, según el don recibido, ayuda a las demás para que el cuerpo entero y unido crezca y se nutra de amor.(NBV)

“Ser miembro de la iglesia, es tener una función”[3]. Esta función depende del don que Dios nos haya dado a cada uno de nosotros. Cuando no usamos nuestro don, la iglesia no se beneficia, no crece como debería hacerlo, y nosotros mismos no crecemos porque seguimos enfocados en recibir y no en dar.  

Estos es muy importante para nosotros, porque muchas veces podemos estar tan enfocados en lo que no se hace en la iglesia que nos llegamos a comportar como niños malcriados que hacemos berrinche porque no se hace lo que queremos. “mmm no me parece lo que se está haciendo”, “no estoy deacuerdo con esto”, “si no se hace como yo pienso que se debe hacer, entonces no participo”… y cosas parecidas a estas.

Quiero compartir una parte de un libro que estoy leyendo donde el autor habla acerca de estos berrinches cristianos.

Amo tanto a mis tres hijos, que es una tentación usarlos para ilustrar diversos contextos. Aun ahora que son adultos y tienen sus propios hijos, a veces hablo de ellos como si fueran pequeños. Por eso pensé que podría comenzar este capítulo con una anécdota de ellos, cuando discutían y peleaban porque querían hacer algo a su manera. Pero entonces, recordé la cantidad de veces que yo también peleaba con mi propio hermano mayor porque quería hacer las cosas a mi manera, ya mismo, sin ceder en nada. Podía ser un chiquillo malcriado. Lo bueno es que cuando crecemos, nos convertimos en adultos y dejamos atrás esa etapa ¿no? Y lo mejor es que nunca hacemos una regresión a esa etapa después de convertirnos en cristianos. ¿No es así?. ¡Craso error!  Los cristianos a veces pueden actuar igual que esos niños fastidiosos que quieren todo a su manera. Cuando a los miembros de la iglesia les da un berrinche, tal vez no se dejan caer al piso ni patalean ni gritan, pero poco les falta.[4]

Es importante que al momento de hacernos parte de la iglesia, tengamos la convicción de que no estamos en ella para satisfacer nuestras necesidades, sino que para satisfacer las necesidades de otros. Estamos para servir a los demás, para suplir lo que otros no tienen. Esto quedo claro para los discípulos cuando Jesús los ayudó a enfocar bien su pensamiento en Marcos 9:35 “Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y servirlos a todos.” (DHH). Sin duda los discípulos debieron haber quedado perplejos antes la demanda de Jesús. Pero esta demanda, es para nosotros también. Debemos dejar de pensar en lo que nosotros queremos en primer lugar, y empezar a pensar en lo que los demás quieren o necesitan. Debemos ser los últimos, no los primeros. Debemos pensar como siervos, no esperando que nos sirvan. Esta debe ser nuestra mentalidad como miembros de la iglesia. Siempre dispuestos a servir. Se que para algunos de nosotros esto puede ser más difícil que para otros. Sin embargo, Jesús nos mandó a servir y esto no puede tener objeciones. Nunca vamos a lograr sentirnos satisfechos si no nos entregamos al servicio, si no llenamos nuestros corazones dando para los demás. “El verdadero gozo significa renunciar a nuestros derechos y preferencias, y servir a los demás. Eso también significa ser miembro de iglesia.”(Ibid, 36).

Debemos ser siervos poniendo al servicio de los demás lo que Dios nos entregó a nosotros. Todos teneos una función en el cuerpo. Todos debemos trabajar por la unidad de la iglesia y todos debemos dejar de poner nuestras preferencias personales en primer lugar y servir.

La pregunta para nosotros es ¿qué podemos hacer por la iglesia?

Debemos hacer un compromiso como miembros de la iglesia. Este compromiso es que si somos miembros de la congregación, entonces vamos a servir a los demás y a Cristo. Si no estamos dispuestos a asumir este compromiso, entonces debemos evaluar si somos miembros de la iglesia o si estamos asistiendo a una reunión semanal.

PREGUNTAS DE ESTUDIO[5]

  1. Usa versículos claves de la Biblia para mostrar la diferencia entre ser miembro de iglesia y ser miembro de un club social, desde la perspectiva de las preferencias y deseos personales. Por supuesto, la Biblia nunca habla sobre ser miembro de un club; deberás suponer los beneficios que conlleva pertenecer a uno.
  2. Encuentra y explica los pasajes bíblicos claves que se refieren a los cristianos como siervos. ¿Cómo aplicarías el carácter de siervo a los miembros de iglesia?
  3. Describe a una persona de tu congregación que mejor represente la descripción de la mente de Cristo y la actitud de siervo. Encuentra pasajes claves en el Nuevo Testamento aplicables a esta persona.
  4. Lea el pasaje de Filipenses 2:5-11. Explica cómo la actitud de Cristo debería ser un modelo para nosotros, como miembros de la iglesia.

[1] Comentario al N.T. por William Barclay. (p. 95). Lo puede consultar aquí: https://eleuteros.files.wordpress.com/2018/02/barclay-10-galatas-efesios.pdf

[2] Debe ser un amor purificador. Cristo limpió y consagró a la Iglesia por medio del agua del Bautismo el día en que cada miembro de la Iglesia hizo su confesión de fe. Bien puede ser que Pablo tuviera en mente una costumbre griega. Una de las costumbres griegas del matrimonio era que, antes de que la esposa fuera llevada a su marido, se bañaba en el agua de una corriente consagrada a algún dios o diosa. En Atenas, por ejemplo, la novia se bañaba en las aguas del Calirroe, que estaba consagrado a la diosa Atenea. Pablo está pensando en el Bautismo. Mediante el agua del Bautismo y la confesión de fe, Cristo buscó hacer una Iglesia para Sí, limpia y consagrada, de tal manera que no le quedara ninguna mancha que la ensuciara ni arruga que la afeara. Cualquier amor que arrastra a una persona .hacia abajo es falso. Cualquier amor que insensibiliza en lugar de suavizar el carácter, que recurre al engaño, que debilita la fibra moral, no es amor. El verdadero amor es el gran purificador de la vida. (Ibid)

[3] Lo puede consultar aquí: https://perfeccionando.com/sermones/que-significa-ser-miembro-de-la-iglesia-segun-la-biblia/

[4] Rainer, Thom S.. Soy miembro de la iglesia (Spanish Edition) (pp. 33-34). B&H Publishing Group. Edición de Kindle.

[5] Tomadas de: Rainer, Thom S.. Soy miembro de la iglesia (Spanish Edition) (p. 44). B&H Publishing Group. Edición de Kindle.

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