Sermones

¿QUÉ SIGNIFICA SER MIEMBRO DE LA IGLESIA, SEGÚN LA BIBLIA?

11 de mayo de 2022

#661.1

He estado leyendo un muy buen libro[1] que habla acerca de algunos detalles que implican ser miembros de la iglesia. Este libro habla de varios aspectos que estaremos mencionando en diferentes ocasiones. Hoy solo quisiera enfocarnos en preguntarnos y respondernos por medio de la Biblia que significa ser un miembro de la iglesia.

Primero. Para ser un miembro de la iglesia, no de nuestra iglesia, sino que de la iglesia de Cristo universal. Tenemos que pasar por un proceso de conversión que culmina con el bautismo en agua como lo enseña Hechos 2:36-38. Esta es solo una escritura para comentar, debido a que hay mucho más evidencia acerca del bautismo practicado y ordenado por Jesús en las escrituras. (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 19:4-5; Romanos 6:1-4; Efesios 4:5; 1 Pedro 3:21, entre otras). El proceso inicia con nuestra fe en Jesús, ya que sin fe no podemos agradar a Dios. Esta fe, debe llevarnos al arrepentimiento de nuestros pecados y a la confesión de Jesús como nuestro Señor y Salvador. Mateo 28:20 nos enseña que después de esto, debemos ser enseñados a obedecer todo lo que Cristo mando. Así que para ser un miembro de la iglesia, no es un juego, es un compromiso de fe y obediencia a Dios hasta la muerte.

Segundo, para los que ya hemos pasado por este proceso, es importante siempre considerar si estamos viviendo como miembros de la iglesia o no. Pablo dice en una de sus cartas de debemos examinarnos para saber si estamos en la fe. (2 Corintios 13:5).

Dios no creo la iglesia para que fuera un club social donde pagamos una membresía para ser considerados dentro de la nómina de registro. Al contrario, Dios nos puso en la iglesia para servir a otros, para dar a otros. El enfoque en un club social es que todos nos atienden si estamos en la membresía, debido a que hemos pagado nuestro derecho a ser miembros. En la iglesia no es así, ninguno de nosotros ha pagado un derecho a ser miembros, al contrario, Jesús pago por nosotros para hacernos miembros, pero no de un club social, sino que de su iglesia. Debido a que somos miembros de su iglesia, no llegamos a ella para recibir servicio y tendernos en una hamaca o silla de reposo, al contrario, llegamos a ella para servir a Dios y a los demás. El enfoque de un miembro de la iglesia, no está en el mismo, no se encuentra en su satisfacción personal. Su enfoque se encuentra en dar para otros. Su satisfacción se encuentra en servir a otros. Esta es la diferencia entre pagar una membresía y pertenecer a la membresía de la iglesia.

Por otro lado, no debemos considerarnos miembros si solamente asistimos a una reunión semanal. Tampoco debemos considerarnos miembros si ofrendamos o damos del dinero que nos sobra pensando en que tenemos que pagar una cuenta con la iglesia. Esto no funciona así. Un miembro de la iglesia, no paga una deuda financiera o un crédito a Dios. Un miembro da para Dios y su iglesia, porque pertenece a ella y quiere ver la iglesia crecer y avanzar. Y porque entiende esto, es que da. Pero además de esto, un miembro da porque se ha dado cuenta de que ha recibido mucho más de lo que da. Por ende es agradecido y sacrificado en su generosidad. No hay que obligarle a dar, porque tiene la convicción de que tiene que hacerlo.

1 Corintios 12 nos habla acerca de lo que significa bíblicamente ser mimbro de la iglesia.

En los versículos 27-28 Pablo nos dice lo siguiente:

Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo. 28 En la iglesia Dios ha puesto…

Este pasaje nos aclara que cada uno de nosotros, somos el cuerpo de Cristo. Es decir, hacemos parte de un conjunto, de un todo. Pertenecemos a este conjunto y nos relacionamos con cada una de las otras partes del cuerpo. Así como lo dice Pablo hablando de las partes del cuerpo humano y quiero hacer paráfrasis de esto. Como soy mano, entonces no soy del cuerpo o si el ojo dijera, como soy ojo no importa lo que ocurra con la oreja. En fin, Pablo nos lleva a pensar en que cada parte está puesta por Dios en el lugar adecuado y donde podrá ser más efectivo que si estuviera en otro lugar. Así mismo ocurre con el cuerpo. Cada uno de nosotros tenemos un lugar en el que debemos estar para que el cuerpo funcione de manera correcta. Pero si nos hacemos a un lado, debemos asumir la responsabilidad por lo que puede ocurrir.

Primero al hacernos a un lado o apartarnos del cuerpo, perdemos el flujo que proviene del cuerpo, por ende nos enfriamos y morimos. Una parte del cuerpo que es amputada no puede sobrevivir desconectada. Por otro lado, si nos desconectamos, perdemos nuestra relación con Dios. SI analizamos Juan 15:1-17, nos daremos cuenta de que una parte del cuerpo no puede continuar siendo miembro de este si se aparta. Hay personas que desde hace muchos años se han apartado de Dios pero creen que continúan siendo miembros por el hecho de asistir una vez a la semana a la iglesia. Sin embargo, asistir a un evento no nos hace parte del cuerpo. Solo nos convierte en asistentes. Es importante que consideremos nuestra relación con Dios y con su cuerpo para definir nuestro estado frente al Señor. Soy miembro o no lo soy.

Por otro lado hemos caído en el error de considerar niveles de membresía. Miembros activos, miembros inactivos. Miembros caídos y quien sabe cuántos más. Pero delante de Dios solo existe una clase de miembros. Miembros comprometidos. El resto son solo visitas. O por muy duro que pueda sonar, miembros muertos.

Ser miembro significa ser parte del cuerpo. Esto implica que debemos trabajar juntos, unidos para que el cuerpo crezca, se desarrolle y madure. Como lo dice la escritura en Efesios 4:11-16 y que termina diciendo en verso 16 de la versión Reina Valera:

“de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Ser miembro de la iglesia, es tener una función. Según la actividad propia de cada miembro, cada miembro tiene una actividad propia. El ojo cumple la función del ojo, pero si no funciona el cuerpo se afecta completamente.

Ser miembro bíblico de la iglesia implica dar incondicionalmente. Ofrendar sin condiciones. Trabajar y dar sin importar si los otros lo hacen. Servir a los demás, trabajar duro para el reino ayudando a otros a estar bien con Dios.

Ser miembro de la iglesia significa participar en ella. Si una parte del cuerpo no participa de este, pierde conexión. Debemos participar de la misión y visión de la iglesia tanto como del servicio y sus actividades.

Queridos hermanos, es importante enfrentar con amor a los miembros que se están alejando o que se han enfriado para ayudarlos a volver a retomar el compromiso con Dios. Debemos recordar la advertencia que Jesús le hace a la iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 

No debemos dejar que la tibieza o la frialdad nos aparten de la gracia de Dios, al contrario, debemos dejar que Dios nos use para ayudar a los hermanos y hermanas a volverse a Dios y arrepentirse de su estado espiritual mediocre con Dios.

Preguntas para considerar en grupo y personalmente[2]

  1. Explica las diferencias entre ser miembro de un club y ser miembro de iglesia. Justifica tu respuesta con referencias bíblicas.
  2. Explica por qué ser miembro de una iglesia es un concepto bíblico. Usa 1 Corintios 12 como fundamento bíblico.
  3. ¿Cómo se relaciona el «capítulo del amor», 1 Corintios 13, con la membresía en la iglesia? Basa tu explicación en los trece versículos de este capítulo.
  4. ¿Qué relación hay entre las diferentes partes del cuerpo (oreja, nariz, boca, mano, pie, ojos, etc.) y ser miembro de iglesia? ¿Cómo se manifiestan estas partes en tu congregación?
  5. Con relación a la membresía en la iglesia, ¿por qué es importante que los miembros conozcan y usen sus dones espirituales? Relaciona tu respuesta con 1 Corintios 12.

[1] Me refiero al libro escrito por Thom Rainer. Soy miembro de la iglesia.  

[2] Preguntas tomadas de Rainer, Thom S.. Soy miembro de la iglesia (Spanish Edition) (p. 20). B&H Publishing Group. Edición de Kindle.

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