Sermones

Relaciones peligrosas. 2 Corintios 6:14-18

2 Corintios 6:14-18
Escrituras adicionales: Deuteronomio 22:10
Mencionadas para estudio: Jueces 14:3; 16:20-21; 20-28 / 1 Reyes 11:1-13; Nehemías 13:26 / Números 25 / Mateo 22:37-38 / Proverbios 31:30
14 de febrero de 2021
#626

Una de las cosas que aprendemos al momento de volvernos al Señor, es que ser amigos del mundo nos convierte en enemigos de Dios. (Santiago 4:4; 1 Juan 2:15; Romanos 8:7; 2 Timoteo 4:10; Mateo 6:24). Por su puesto que esto no se refiere que al momento de convertirnos debemos apartarnos a una localidad lejana para no relacionarnos con nadie más que solo con cristianos. Esto es algo que contradice las escrituras. (Cf.: Mateo 28:18-20; Hechos 1:8)

El principio aquí, no es apartarnos del mundo de manera física o presencial, sino que apartarnos del sistema del mundo. De los valores del mundo, de lo que nos aleja de Dios. Y ante esto, las relaciones que construimos en el mundo pueden ser muy peligrosas para nuestra vida cristiana.

La segunda carta a los corintios contiene un pasaje que nos ayuda a identificar las relaciones que pueden ser peligrosas para nuestra relación con Dios y que ponen en riesgo nuestra integridad y compromiso con el Señor.

2 Corintios 6:14-18

No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 16 ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo». Por tanto, el Señor añade: 17 Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro,    y yo los recibiré».18 «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso»

En contexto, este pasaje nos está hablando de la separación espiritual y religiosa que los creyentes deberían tener con los incrédulos. En este tiempo, el paganismo seguía teniendo una influencia muy potente en la vida de los corintios. La idolatría y los falsos maestros que buscaban enseñar una religión falsa y humanista estaba entrando con fuerza en la congregación y muchos hermanos estaban cayendo en esta farsa religiosa. Entonces el pasaje llama a los discípulos a no mezclarse con la religión falsa. No podemos tomar al cristianismo y vincularla a una religión demoniaca y engañosa. Entonces Pablo alerta a los hermanos para que salgan de en medio de ellos y se aparten de esta influencia que atenta contra su relación con Dios. Sin embargo, en un contexto extendido, no hay una relación más profunda entre dos personas que en el matrimonio. Así que podemos tomar un principio poderoso para nosotros. Y es que no deberíamos dejarnos poner un yugo con otras personas que no tengan nuestra fe, porque somos incompatibles y no terminará nada bueno de una relación como esta.

El versículo 14 de este pasaje, probablemente es uno de los más citados al momento de aconsejar a nuestros hermanos cuando quieren ir mas allá en una relación con alguien que no comparte la misma fe o que ya está involucrado en una relación más íntima y puede estar proyectando el matrimonio. Pablo inicia su exhortación tomando algunas figuras del Antiguo Testamento para referirse a lo contradictorio que es unir a dos personas que tienen una espiritualidad distinta. Para hacer esto, cita la escritura que se encuentra en Deuteronomio 22:10 diciendo: “No ares con una yunta compuesta de un buey y un burro.”

Si nosotros podemos visualizar esta imagen, nos resultará absurdo el que bajo un mismo yugo se coloque a dos animales tan diferentes para arar la tierra. Un burro y un buey, tienen contexturas diferentes, actitudes diferentes, reacciones diferentes, fuerza diferente, naturalezas distintas. No podemos esperar que al ponerlos a trabajar juntos, generen buenos surcos.

La idea detrás de todo esto, es que hay ciertas cosas que son incompatibles por naturaleza y no se pueden asociar de manera provechosa. Es imposible que la pureza cristiana y la inmoralidad pagana formen una yunta juntos. “Hay cosas en el mundo con las que los cristianos ni debemos ni podemos asociarnos.”. (Barclay 1970, 117).

Al mismo tiempo este pasaje nos muestra que para el Apóstol Pablo era claro que existían dos mundos diferentes y que son completamente opuestos entre sí. Uno de estos mundos se caracteriza por la justicia, los discípulos, la luz, Jesús y la presencia gloriosa de Dios. El otro se caracteriza por la injusticia, la impureza, la oscuridad, los incrédulos y Satanás el diablo. Ambos mundos están ocupados por ideas diferentes, modos diferentes, tradiciones diferentes. En fin, la desigualdad entre ambos mundos es evidente y abismal.

Y Pablo da a entender que no hay posibilidad de que ambos mundos puedan relacionarse. Esta más que claro porque no deberíamos relacionarnos con alguien del mundo de una manera más profunda como en el matrimonio por ejemplo o en las relaciones sentimentales.  “nada es una empresa espiritual más grande que un matrimonio porque es en un matrimonio donde literalmente representamos a Cristo y Su iglesia.” (John MacArthur).

Pero veamos un poco más…

Pablo continua argumentando porque no deberían relacionarse con incrédulos.

¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 16 ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? (2 Corintios 6:14-16a, NVI).

Hay cinco argumentos poderosos para indicarnos porque no deberían los cristianos corintios relacionarse con no creyentes. Al mismo tiempo, nosotros debiéramos considerar estos argumentos para no entrar en relaciones de pacto con personas no creyentes. Cuando me refiero a la palabra pacto, estoy hablando de compromisos que involucran algo más que un contrato de trabajo, o una amistad con los vecinos, o estudiar en un contexto secular. Un pacto, es algo que contraemos con otra persona y nos compromete con el otro. La palabra pacto, es un compromiso entre dos personas para trabajar con un fin en común. Si este fin es una tarea empresarial, probablemente podrá avanzar bien, porque el beneficio de la tarea devengará en aportes financieros para ambos. Pero si el fin es formar una familia, criar hijos, agradar a Dios juntos, buscar hacer la voluntad de Dios juntos y guiar a la familia para que esta agrade a Dios y le siga con todo el corazón, entonces el fin debe ser compartido por ambas partes, de lo contrario el destino puede llegar a ser desastroso.

Pablo comienza diciendo:

  1. No tienen nada en común.
  2. No puede haber comunión
  3. No existe armonía
  4. No pueden tener parte en lo mismo
  5. No concuerda uno con el otro

Los puros y los contaminados no tienen nada en común en última instancia.  Y el pueblo de Dios no puede entablar relaciones íntimas con aquellos que no pertenecen a Dios.  Todas las relaciones como esa son superficiales.  No puedes tener una relación significativa con un enemigo del evangelio.  Viven en un mundo diferente con un líder diferente y completamente hostil y antagónico. (John MacArthur).

Ante esto, el matrimonio es una de las uniones de pacto más profundas entre dos personas. Entonces, relacionarse sentimentalmente con alguien que no cree en Dios ni sigue a Jesús, Es totalmente absurdo. Es una mala inversión y una pésima decisión. Por ende iniciar una relación sentimental con alguien que no comparte la misma fe, es ilógico. Es una tontería y raya en la irracionalidad.

Además, hay muchos ejemplos en la Biblia acerca de relaciones con personas incrédulas o idólatras que llevaron al pueblo a extraviarse.

  • Tomemos por ejemplo el caso de Sansón. Sansón era un hombre fuerte de Dios, pero tenía problemas de convicción. Le gustaban las mujeres paganas (a pesar de que sus padres le advirtieron que buscara esposa entre las de su pueblo. Jueces 14:3) y se enamoró de dos que le llevaron a la perdición.
  • O tomemos el caso de Salomón, hijo del rey David, que tenía toda la sabiduría que Dios le dio para gobernar a su pueblo. Pero su inclinación por las mujeres le derrotó al final. Ya que no siquiera esta sabiduría que había recibido para gobernar le permitió entender que relacionarse con mujeres de otras naciones le traerían la perdición. (1 Reyes 11:1-13; Nehemías 13:26).
  • Al mismo tiempo, el pueblo se dejó llevar por mujeres extrañas a su nación y con el tiempo, esto les trajo mucho mal. La unión de Israel con las mujeres moabitas, arrastraron al pueblo a la idolatría y esto causó la muerte de miles. (Números 25).

Dios es un Dios celoso de su pueblo, y no le parece bien que transgredamos los principios de santidad y pureza que Él nos ha entregado. Muchas veces podemos dejarnos llevar por las emociones o por los sentimientos, pero ninguno de estos puede ayudarnos realmente a vivir una vida más agradable a Dios. Las emociones y los sentimientos pueden engañarnos.

¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo». Por tanto, el Señor añade: 17 Salgan de en medio de ellos y apártense. No toquen nada impuro,    y yo los recibiré».18 «Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso» (2 Corintios 6:16-18)

Salgan de en medio de ellos y apártense.

Esta es una dirección específica al pueblo de Israel que Pablo toma para afirmar la convicción de los corintios. Al igual que a ellos, Dios nos ha llamado a apartarnos de lo impuro, de lo contaminado. Para que podamos vivir en unión con Él. Si permanecemos en relaciones de pacto que no agradan a Dios y que pervierten nuestra espiritualidad, nuestra santidad, nuestro cristianismo. Entonces debemos hacer un autoanálisis, una evaluación de nuestro corazón. Debemos decidir si queremos amar a Dios o al mundo, pero no podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Recomendaciones

  1. Relacionarse sentimentalmente con un no cristiano es altamente peligroso y puede llevarnos a perder nuestra relación con Dios.
  2. Por otro lado, relacionarse sentimentalmente con personas que dicen ser creyentes o que participan en un grupo religioso no garantiza que sean realmente cristianas.
    1. Un cristiano es alguien que no solo cree en Jesús, sino que lo sigue y obedece como a su Señor.
  3. Entonces, antes de involucrarte ponlo en oración. Busca consejo en personas más sabias. No te dejes llevar por la emoción, o por la ansiedad.
  4. Recuerda que la mejor persona con la que puedes relacionarte es con alguien que ame a Dios más que a ti. Esa es una relación que puede producir un buen fruto.
  5. Si ya está interesado en alguien no creyente y quiere invertirse en esta relación. Analice sus prioridades y recuerde su compromiso con el Señor. (Mateo 22:37-38)
    1. Pregúntese si lo que le atrae es algo físico de tal persona. Si es así, busque un cambio de perspectiva. (Proverbios 31:30). Lo físico termina pasando y si esto es lo que alegraba su relación, entonces nunca estará realmente satisfecho.
  6. Si ya ha iniciado una relación sentimental con un no creyente, considere los peligros de una relación mixta. Recuerde los ejemplos de Sansón, Salomón, el pueblo de Israel… no terminan en algo bueno.
  7. No manipule una relación con alguien que no es de su fe para que este se convierta. Si lo hace, puede generar confusión en el otro y guiarlo a una conversión basada en emociones y compromiso con usted y no con Dios.
  8. No apure un compromiso, ore, tengan paciencia y espere en el Señor. Es mejor vivir soltero que cargar con un yugo que con el tiempo puede no volverse más ligero, sino que más pesado y contradictorio.

Oremos

Notas Bibliográficas

Barclay, William. (1970). Comentario al Nuevo Testamento. “17 Tomos en 1”. Barcelona: Clie.
MacArthur, John. (1995) Tomado de: https://www.gty.org/library/sermons-library/47-44/separating-from-unbelievers-part-1

Cristian y su esposa Patricia han servido en el ministerio a tiempo completo por varios años. Son padres de dos maravillosos hijos y viven actualmente en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Aman el ministerio y a la iglesia y sirven con el corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios.

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