Sermones

Volviendo a las Bases. Hebreos 12:2

Volviendo Al primer Amor.- – Only Christ

Pasaje clave: Hebreos 12:2
Escrituras de apoyo: 2 Corintios 13:5/ Hebreos 3:1; 2:1/ 1 Corintios 10:12/Hebreos 3:12; 10:24-25/ 2 Corintios 3:18/ 1 Corintios 10:4
31 de enero de 2021 // #624

Pasaje clave: Hebreos 12:2
Escrituras de apoyo: 2 Corintios 13:5/ Hebreos 3:1; 2:1/ 1 Corintios 10:12/Hebreos 3:12; 10:24-25/ 2 Corintios 3:18/ 1 Corintios 10:4
31 de enero de 2021 // #624


El título de nuestra lección de hoy es Volviendo a las bases. Volver a las bases no se trata de retroceder en nuestra fe y empezar nuevamente, al contrario, se refiere más bien a reflexionar en nuestra vida cristiana y repensar como estamos viviéndola hoy en día.

El apóstol Pablo casi al terminar la 2ª carta a los Corintios les dice “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos.” (13:5)

Aun cuando esta dirección es para los hermanos de la iglesia en Corinto, al mismo tiempo es una dirección que nosotros podemos tomar con el propósito de darnos cuenta si estamos viviendo la misma fe que al principio. Y si por alguna razón al evaluarnos, nos damos cuenta de que hemos perdido nuestra fe, hemos bajado nuestro compromiso con Dios y con la iglesia, o nos hemos extraviado en el camino, entonces debemos volver a las bases de nuestro cristianismo, volver a buscar al Señor como los hacíamos al principio, arrepentirnos y humillarnos delante de Dios y de los hermanos reconociendo que necesitamos restaurar nuestra relación con Él.

Así que el llamado a volver a las bases es un llamado para todos nosotros que somos cristianos y para todos los que alguna vez lo fueron y quieren regresar a vivir como a Dios le agrada. Porque las puertas de la iglesia nunca están cerradas para quienes quieren reconocer su necesidad y volver a encontrarse con Él.

Sin lugar a duda, con el paso de los años y el exceso de pruebas que enfrentamos los cristianos podemos llegar a confundirnos y cansarnos de continuar avanzando en nuestra fe. Sin embargo, volver a las bases implica para nosotros, volver a poner la mirada en lo que significa nuestro cristianismo y en quien modela el estilo de vida que debemos llevar.

La carta a loa Hebreos, es una carta que está dirigida a nuestros hermanos en la fe que habían empezado a retroceder en su caminar cristiano y necesitaban volver a las bases.

Hebreos 2:1 nos dice: Por esta causa debemos prestar mucha más atención al mensaje que hemos oído, para que no nos apartemos del camino. DHH

Hebreos 3:1 Así que, amados hermanos, ustedes que pertenecen a Dios y[a] tienen parte con los que han sido llamados al cielo, consideren detenidamente a este Jesús a quien declaramos mensajero[b] de Dios y Sumo Sacerdote. NTV

En estos dos pasajes, los Hebreos son llamados a poner atención a lo más importante. ¿Por qué? Porque estaban distrayéndose y podían llegar a perder el rumbo.

Este es un peligro latente para nosotros los cristianos, especialmente para los que confían mucho en si mismos, la autosuficiencia es un problema muy serio en la vida cristiana. Pablo nos dice en 1 Corintios 10:12 Así que, el que se sienta muy seguro y firme, cuídese de no caer.” PDT y en una traducción más actual de la Biblia se nos dice que: “Por eso, que nadie se sienta seguro de que no va a pecar, pues puede ser el primero en hacerlo.” TLA

El sentirse seguros, nos vuelve personas apáticas a los consejos y las experiencias de los demás cristianos y esto nos pude llevar a perder el rumbo y abandonar el camino cristiano.

Al parecer esto ocurría entre estos hermanos, ya que en capítulo 3:12 el autor les llama a cuidarse de tener un corazón pecaminoso e incrédulo que les haga apartarse de Dios y al mismo tiempo los llama a animarse unos a otros cada día. Una instrucción similar se encuentra en el capítulo 10 de la carta versículos 24-25, animando a los hermanos a preocuparse de los discípulos y a no dejar de congregarse.

La autosuficiencia, la independencia espiritual, nos puede volver amargos e incrédulos y al mismo tiempo apartarnos de la confraternidad.

Así que, para volver a las bases de nuestra fe, debemos necesariamente hacernos un examen espiritual como aconseja Pablo y considerar en primer lugar en quien y no en que, en quien y no en quienes, sino que en quien, está puesta mi fe, a quien estoy mirando por encima de todos los demás e incluso por encima de mí mismo.

En Hebreos 12:2 el autor se refiere a este punto central diciendo lo siguiente:

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

LA CLAVE PRINCIPAL PARA VOLVER A NUESTRAS BASES ES FIJAR NUESTRA MENTE EN JESÚS.

Toda la carta está a los Hebreos, está enfocada en ayudar a los hermanos a poner nuevamente su atención completa y concentrada en Jesús. ¿Por qué? Porque cuando apartamos la mirada de Jesús empezamos a transitar por un camino peligroso. Debemos concentrarnos en Jesús y poner atención a su obra. De hecho, cuando ponemos atención a Jesús, el Espíritu Santo empieza a transformarnos desde adentro. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (2 Corintios 3:18, RV60) No sucede de otra manera, si no estamos mirando fijamente a Cristo, el Espíritu no nos transforma. Siempre debemos estar mirando al Señor. Por esa razón es que Pablo siempre estaba animado a pesar de las mas terribles pruebas. Sus ojos estaban puestos en el Señor y no en las circunstancias, en el Señor y no en las personas.

La importancia de ubicar bien los ojos.

La ubicación de los ojos en cualquier tarea importante que realice es vital, especialmente si está trabajando con alguna herramienta que tenga filo. Recuerdo que cuando era un muchacho, probablemente en mis 15 años, me encontraba podando una enredadera que mi abuela tenía en la reja de la calle en su casa. Había que hacerlo con mucho cuidado porque de lo contrario me podía cortar. El problema es que por un segundo me distraje mirando a una muchacha que pasaba por el otro lado de la calle y sin darme cuenta la tijera de podar no cortó la enredadera, sino que la punta de uno de mis dedos. No sentí ningún dolor, de hecho, mi dedo se adormeció, pero la sangre empezó a saltar como si una cañería se hubiera roto. En ese momento entré a la casa de mi abuela y le mostré mi dedo. Ella rápidamente tomo una fuente y le agregó creolina. Ella no tenía alcohol, u otra cosa para las heridas, pero si tenía creolina que se usa para desinfectar los pisos o los lugares donde hay animales y tienen infecciones. Usted se imaginará el dolor que sentí al poner mi dedo en el líquido. Por lo menos la sangre paro de salir y al instante me llevó a la cruz roja donde me curaron. El dolor continuó por varios días y nunca más volví a quitar mis ojos de una herramienta como esa.

En la vida cristiana no es diferente, debemos estar enfocados en lo primordial, en lo correcto, o de lo contrario, nuestra carrera se termina y nos alejamos de la meta.

Si no miramos a Jesús podemos empezar a mirar a los demás y esto puede ser desastroso, porque nuestra relación no es con Jesús, sino que con las personas a las que vemos. Nuestra relación se transforma más importante con los que van delante o detrás de nosotros, pero no con Jesús. Y terminamos estando contentos y animados solo con las personas que van detrás de nosotros porque somos mejores que ellos. Sin embargo, el centro de nuestra vida cristiana no pueden ser las demás personas, sino que debe ser Jesús. Nuestra fe nace en Jesús y se perfecciona en él. No nace en las personas, tampoco se perfecciona por medio de ellos. Es Jesús quien debe ser lo más importante para nosotros. Debemos mirar a Jesús para ser transformados por Él, para imitarlo a Él, para correr como Él, para perseverar como Él. El objetivo de nuestra vida cristiana es ser como el Señor. “Jesucristo es el ejemplo supremo de lo que es la fe, y debemos mirarlo a Él. Necesitamos mirarlo a Él. No puedes ganar mirando a todos los demás. No se puede hacer.”[1]

Debemos mirar a Jesús, porque Jesús es el pionero. El fundador de nuestra fe y al mismo tiempo, el que la perfecciona en nosotros.

El autor de los Hebreos nos dice que Jesús es el autor y perfeccionador de nuestra fe.  La palabra autor se traduce como pionero. Un pionero, es el que toma la iniciativa en todo. Jesús ha sido el pionero, el que ha tomado la iniciativa para iniciar la fe, nuestra fe.  

John MacArthur comenta lo siguiente acerca de esto:

Estoy seguro de que la fe de Adán y la fe de Abel fue realmente un producto de la obra del Hijo de Dios en sus vidas. Y 1 Corintios 10 es una buena indicación de que el Hijo de Dios estaba obrando de esta manera mucho antes de Su encarnación, dicho sea de paso. No llegó a ser simplemente cuando eso sucedió. Incluso dice en el versículo 4: «La Roca era Cristo». (1 Corintios 10:4) ¿Lo ves? En el desierto, la roca era Cristo. Incluso estuvo activo en el desierto. Entonces, toda fe es producto de la obra del Hijo como de la Trinidad. Y estuvo allí antes de Su encarnación y después.2

Volver a las bases implica poner nuevamente nuestra mirada en Jesús y no quitarla nunca más de Él. De esta manera podemos retomar nuestro compromiso con el Señor, nuestra pasión por el Señor, nuestra alegría en el Señor y nuestra confianza completa en nuestro Dios.

Este año, estaremos trabajando cada día de nuestra vida para que todos podamos volver a las bases y restablecer, renovar nuestro compromiso con el Señor. Puede que para algunos no sea fácil, puede que algunos quieran desistir o abandonen la carrera, puede que algunos se enojen o se pongan críticos, pero no vamos a bajar el estándar de nuestra vida cristiana, al contrario, este año, vamos a trabajar para volver a nuestro primer amor y nunca más pensar en abandonarlo.

Reto para la semana

  1. Como primer paso, esta semana tome un tiempo para reflexionar profundamente en su relación con Dios. Tome tiempo para orar, para meditar y para decidir que pasos va a dar para que su relación con el Señor empiece a crecer y madurar.
  2. Compártalo con su discipulador para que le ayude y le de seguimiento a sus decisiones

Oración  


[1]-2 MacArthur, John. https://www.gty.org/library/sermons-library/1635/run-for-your-life

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